2026 ha sido declarado por Naciones Unidas Año Internacional de las Personas Voluntarias para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa que pone el foco en la contribución del voluntariado a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y anima a empresas, administraciones y organizaciones sociales a impulsar nuevas formas de participación.
En este contexto, el voluntariado corporativo se consolida como una herramienta de Responsabilidad Social Empresarial que permite a las compañías implicar a sus equipos en iniciativas con impacto positivo en la sociedad, al tiempo que fortalece valores como la solidaridad, la participación y el compromiso.
La participación de las empresas puede adoptar diferentes fórmulas: desde acciones puntuales de voluntariado en colaboración con entidades sociales hasta programas estructurados en los que los empleados aportan sus conocimientos y capacidades para contribuir a proyectos sociales, educativos o medioambientales.
Más allá de su dimensión solidaria, estas iniciativas pueden generar también beneficios dentro de las propias organizaciones. El voluntariado favorece la participación de las personas trabajadoras, contribuye a reforzar el sentimiento de pertenencia y permite desarrollar competencias como el trabajo en equipo, el liderazgo o la capacidad de adaptación.
El Año Internacional de las Personas Voluntarias supone, por tanto, una oportunidad para que las empresas revisen sus estrategias de responsabilidad social y exploren nuevas vías de colaboración con el tejido asociativo y las entidades del tercer sector.
Para las empresas, incorporar el voluntariado a sus políticas de RSE significa transformar el compromiso social en participación activa, generando valor tanto para la comunidad como para las propias organizaciones y sus equipos.