La presidenta de CAEB, Carmen Planas, acompañada de los vicepresidentes de la patronal y representantes de las principales asociaciones empresariales, ha hecho pública hoy la postura de la confederación que preside ante el debate turístico trasladado estas semanas a la opinión pública y la manifestación convocada para el próximo domingo: en nuestras Islas vivimos de todo lo que el turismo nos aporta.
Los empresarios de CAEB son plenamente conscientes de que Baleares atraviesa un momento de enorme complejidad, por ello defienden que la transformación del modelo económico debe ligar el crecimiento y progreso de la economía a la mejora de la calidad de vida de los residentes.
La dificultad para acceder a una vivienda, la presión sobre las infraestructuras, los problemas de movilidad, la protección de los recursos naturales y la sensación de que construir un proyecto de vida en las Islas es cada vez más difícil son realidades de la sociedad balear que preocupan al tejido empresarial.
CAEB dejar claro que no son problemas aislados, están interrelacionados, lo cual los hace más complejos. Y, por tanto, reclama un debate riguroso, honesto y útil sobre el presente y el futuro de Baleares, sin extremismos.
El problema del acceso a la vivienda afecta a Baleares al igual que Madrid, Barcelona, Málaga, Canarias o Burgos, donde el precio se ha disparado entre el 35 y el 60% en los últimos 5 años. El turismo influye, pero no explica por sí solo una crisis que responde también a décadas de escasa promoción de vivienda pública, al aumento de la población residente, a la segunda residencia, a la inversión inmobiliaria internacional, a la existencia de viviendas vacías, a la lentitud administrativa, a la escasez de suelo disponible y a decisiones urbanísticas y fiscales acumuladas durante años.
En relación con la movilidad, ésta también se tensiona en temporada alta. Pero los atascos, las dificultades de acceso a Palma o los problemas del transporte público no desaparecen en enero. Eso indica que existe una base estructural que trasciende la llegada de visitantes: infraestructuras insuficientes, una elevada dependencia del vehículo privado y una planificación que no siempre ha acompañado el crecimiento real de la población y de la economía.
El diagnóstico también se extiende a la sanidad, la educación, el agua, la energía o la gestión de residuos. La actividad turística incrementa la presión en determinados momentos, pero esa presión no puede analizarse al margen de la inversión pública, la eficiencia de las redes, la planificación demográfica, la calidad de la gestión y la capacidad de anticipación de las instituciones.
CAEB pone el foco en la fotografía completa, sin dejar al margen el exponencial crecimiento demográfico de los últimos años, casi 500.000 nuevos residentes en las últimas 3 décadas que han tensionado los servicios públicos y las infraestructuras más básicas. Un incremento superior al 50%.
23.400 millones de euros de gasto en 2025
Los empresarios insisten en la necesidad que tiene Baleares de vivienda asequible y pública, infraestructuras dimensionadas para su población real, una movilidad menos dependiente del coche, una mejor gestión del agua, de la energía y de los residuos. También necesita mejorar la productividad, favorecer la innovación, elevar salarios y generar oportunidades estables todo el año. Nada se conseguirá únicamente reduciendo visitantes ni negando la necesidad de gestionar los flujos turísticos. Se conseguirá con planificación, inversión, evaluación, transparencia, diálogo y decisiones sostenidas en el tiempo.
El turismo recorre el conjunto del tejido productivo. Cuando se habla de reducir el turismo como si se tratara de una pieza que puede retirarse sin alterar el resto del sistema, se ignora cómo funciona la economía balear. El turismo es una red de relaciones económicas que conecta sectores, territorios y miles de familias. Muchas personas que lo critican trabajan directa o indirectamente gracias a él, se benefician de una economía local cuyo tamaño y diversidad serían muy distintos sin la demanda turística. En 2025, el turismo generó en Baleares más de 23.400 millones de euros de gasto total, repartidos entre todos los sectores.
Los empresarios apuestan por gestionar el turismo siendo más eficiente en el uso de los recursos, más equilibrado y respetuoso con el entorno, más innovador y productivo y capaz de generar un mayor retorno social.
Por tanto, el debate serio no es turismo sí o turismo no, más o menos turismo. El debate es qué turismo queremos, qué valor debe generar, cómo se distribuye ese valor, cómo reducir sus impactos y cómo aprovechar su capacidad para impulsar una Baleares más próspera, habitable y sostenible.
La responsabilidad no puede recaer siempre en otros. La transformación del modelo necesita compromiso empresarial, social y público y debe contar con el turismo, no como enemigo, sino como una de las principales palancas.
El debate que merece Baleares
CAEB considera que éste es el debate que Baleares merece. Antes de concluir que menos turismo significa automáticamente más vida, conviene hacerse algunas preguntas:
Si dejaran de venir una parte de turistas, ¿aparecerían automáticamente miles de viviendas asequibles?, ¿desaparecerían los atascos de enero?, ¿se reducirían las listas de espera sanitarias?, ¿mejoraría el transporte público?, ¿subirían automáticamente los salarios?, ¿se crearían más plazas educativas o infraestructuras hidráulicas?, ¿qué ocurriría con los miles de pequeños negocios que dependen, total o parcialmente, del gasto de quienes nos visitan?, ¿cuántos empleos desaparecerían y qué alternativas tendríamos para sustituirlos?
Baleares no debe elegir entre progreso económico y calidad de vida. Debe exigir ambos. Debe aspirar a gestionar mejor aquello que durante décadas ha contribuido a construir una economía dinámica, miles de empresas, empleo, servicios públicos y un estado de bienestar que muchos territorios ansiarían. Proteger el turismo es proteger el empleo, las empresas y el bienestar de miles de familias de Baleares.