Fundación CaixaBank Dualiza y Fundación Cotec han presentado este viernes en la sede de CAEB en Palma el estudio El sistema de Formación Profesional y la innovación en España, un análisis exhaustivo que aborda el papel de la Formación Profesional como agente innovador, su capacidad de innovación interna, su potencial para trasladar esa innovación a empresas y territorios y cómo, pese a todo, esta contribución sigue siendo poco visible y escasamente reconocida en las políticas públicas y en el propio sistema de I+D+i.
El estudio se ha elaborado mediante una combinación de metodologías cuantitativas y cualitativas, incluyendo encuestas a 258 centros de FP de todo el país, en colaboración con la Asociación FPEmpresa, cuatro grupos de discusión con docentes, equipos directivos y actores del ecosistema de I+D+i, 29 entrevistas en profundidad, el análisis de más de 50 estudios científicos, la revisión normativa desde 1978 hasta la actualidad y la sistematización de 24 experiencias relevantes de innovación en centros de Formación Profesional.
La jornada ha contado con la participación de la presidenta de CAEB, Carmen Planas, y la directora territorial de CaixaBank en Baleares, María Cruz Rivera. Durante sus palabras de bienvenida, Planas ha recordado que «la FP, ligada a la innovación, es una de las principales herramientas que tenemos para dar respuesta a las necesidades de personal en las empresas. El empeño empresarial es insistir y persistir en la formación de nuestras plantillas, de los jóvenes y de los propios trabajadores. Apostamos por la formación de todos los niveles para revertir la falta de mano de obra y lograr fidelizar el talento».
Por su parte, durante la presentación, la directora territorial de CaixaBank en Baleares, María Cruz Rivera, ha destacado que «la Formación Profesional no es solo una herramienta para mejorar la empleabilidad, sino también un auténtico motor de innovación, por su cercanía al tejido empresarial y su capacidad para trasladar conocimiento y mejorar procesos productivos. Por ello, es fundamental reconocer su aportación y darle el lugar que merece dentro del sistema de innovación».
Baleares, entre los territorios con mayor recorrido en innovación en FP
El estudio sitúa a las Islas Baleares entre las comunidades autónomas con mayor recorrido en la integración de la innovación en la Formación Profesional. El estudio identifica al archipiélago, junto con Aragón, Galicia y País Vasco, como uno de los territorios que cuentan con centros especializados de apoyo a la innovación con más de tres años de trayectoria.
El informe destaca especialmente el papel del Centre de Formació, Innovació i Desenvolupament de la Formació Professional de les Illes Balears (CFINFP IB/CINFPA), organismo que prioriza la formación técnica especializada del profesorado alineada con sectores estratégicos, gestiona convocatorias autonómicas de proyectos de innovación pedagógica y tecnológica, impulsa acciones de difusión y transferencia de conocimiento y promueve hackathones para introducir metodologías de aprendizaje basadas en retos reales planteados por empresas.
Entre las experiencias recogidas en la investigación destaca el hackathon “Promoviendo el pensamiento creativo y colaborativo”, desarrollado por el CIFP Pau Casesnoves para implicar al profesorado en la definición del plan estratégico del centro mediante metodologías colaborativas. También se analiza el proyecto de digitalización del territorio agroforestal y energético impulsado por el CIFP Pau Casesnoves, el CIFP Joan Taix e IBANAT, que incorporó el uso de drones y herramientas digitales avanzadas para mejorar la gestión de espacios naturales y de instalaciones energéticas.
Además, Baleares dispone de convocatorias específicas para financiar proyectos de innovación en digitalización aplicada y proyectos de innovación y transferencia del conocimiento en Formación Profesional, así como iniciativas basadas en hackathones empresariales orientadas a desarrollar soluciones para retos reales del tejido productivo.
La FP como motor real de innovación
Las encuestas realizadas reflejan que la innovación en los centros de FP se construye principalmente desde dentro, impulsada por el liderazgo directivo, el compromiso del profesorado y la experiencia previa, y que su efectividad es mayor cuando deja de ser una actividad puntual para convertirse en una estrategia integrada a través de proyectos de centro, planes de innovación definidos y figuras de coordinación específicas.
Sin embargo, es en su relación con el exterior donde más se visibiliza el compromiso innovador gracias a la vinculación estructural de los centros de FP con el tejido productivo a través de la formación dual, los proyectos colaborativos o la formación en empresas.
La FP funciona como un auténtico nodo de innovación del sistema:
• El alumnado y las personas tituladas en FP actúan como vector directo de innovación dentro de las empresas al incorporar conocimiento actualizado, detectar ineficiencias y contribuir a mejoras productivas, convirtiéndose en uno de los principales mecanismos de transferencia real de innovación.
• Las empresas, especialmente las pymes, colaboran con los centros para acceder a prototipos, servicios tecnológicos y soluciones técnicas que responden a necesidades reales de los procesos productivos, además de beneficiarse de la formación continua impartida desde los propios centros.
• Más allá del ámbito productivo, la FP contribuye a la innovación social mediante la mejora de la empleabilidad, la inclusión de colectivos vulnerables y el desarrollo territorial gracias a su fuerte implantación y capilaridad en el entorno.
Esta capacidad convierte a la Formación Profesional en un actor especialmente relevante para pymes y micropymes, donde la innovación aplicada resulta determinante para la competitividad empresarial.
Un nuevo sistema orientado a la innovación aplicada
Ese papel protagonista ha ido acompañado de los cambios normativos realizados durante los últimos años, que han permitido a la FP pasar de un enfoque basado en experiencias innovadoras aisladas y de carácter experimental a un modelo orientado a la innovación aplicada e integrado en el funcionamiento ordinario de los centros.
Reflejo de ello son las distintas instituciones creadas, como los Centros de Excelencia, los Centros de Referencia Nacional o los centros de innovación aplicada, que actúan como dinamizadores de la innovación, así como los múltiples instrumentos de apoyo existentes, entre ellos las convocatorias de proyectos, la formación docente, los programas de emprendimiento o las iniciativas desarrolladas junto a empresas.
Solo en 2025 se destinaron más de 36 millones de euros a convocatorias específicas de proyectos de innovación en FP, de los cuales 30 millones correspondieron a la convocatoria estatal del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
No obstante, el estudio también advierte de que la implementación de estas políticas sigue siendo desigual entre comunidades autónomas. Mientras algunos territorios cuentan con estrategias integrales y estructuras consolidadas, otros siguen dependiendo de actuaciones más fragmentadas, aumentando el riesgo de desequilibrios territoriales. Además, se detecta una ausencia generalizada de mecanismos de evaluación que permitan medir el impacto real de las políticas de innovación desarrolladas.
Reconocimiento escaso en el sistema de I+D+i y elevado potencial de crecimiento
Pese a los avances registrados, la Formación Profesional mantiene una presencia muy limitada en las principales estrategias de I+D+i, tanto estatales como autonómicas. En la mayoría de los casos sigue siendo considerada fundamentalmente como un instrumento de cualificación profesional y no como un agente activo del sistema de innovación.
El estudio concluye que su potencial de crecimiento es todavía muy elevado y pasa por un reconocimiento pleno dentro del sistema de ciencia, tecnología e innovación, así como por una mayor participación en los órganos de gobernanza donde se definen las prioridades y políticas de innovación.
Con el objetivo de mejorar esa visibilidad y reforzar el papel innovador de la FP, el informe formula una batería de recomendaciones dirigidas a todos los agentes implicados:
• Las administraciones públicas deben desarrollar planes estratégicos de innovación en FP, garantizar financiación estable, implantar sistemas de evaluación y hacer visible la aportación real de la Formación Profesional, además de integrarla en las políticas de I+D+i.
• El sistema de I+D+i debe reconocer a la FP como actor del ecosistema de innovación, adaptar sus instrumentos financieros a la realidad de los centros e impulsar su participación en la gobernanza.
• Los centros de FP deben incorporar la innovación como eje estratégico de su gestión, profesionalizar esa función y fortalecer sus relaciones estables con el tejido empresarial.
• Las empresas, especialmente las pymes, tienen en la FP un aliado tecnológico infrautilizado y pueden mejorar su competitividad mediante proyectos conjuntos de innovación, una mayor implicación en la formación dual y colaboraciones estables con los centros educativos.