Los salarios crecen por encima de la inflación y mejora el poder adquisitivo de las familias

Favorece, por tanto, que el consumo privado contribuya a mantener la senda de crecimiento de la economía regional a lo largo del ejercicio

La desaceleración de los precios energéticos y los alimentos no elaborados contribuye a contener la inflación 

Puede escuchar la valoración de la presidenta de CAEB, Carmen Planas sobre el Plan de Empleo presentado hoy por el Govern

Palma, 15 de julio de 2019.- Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al índice de precios de consumo (IPC) indican que la inflación ha continuado desacelerándose durante la primera mitad del año. Prueba de ello es que el IPC ha avanzado a lo largo del primer semestre a un ritmo interanual medio (0,7%) inferior al anotado el ejercicio anterior (1,5%), una evolución que se ha hecho especialmente palpable en el mes de junio (0%).

Esta circunstancia se achaca, principalmente, a la progresión más contenida que a lo largo del primer semestre han registrado algunos de los precios más volátiles de la cesta de consumo, como son los de los alimentos no elaborados (1,9% vs 2,7%, 2018) y los vinculados a la energía, como carburantes y combustibles (2,2% vs 7,1%, 2018). Particularmente, detrás del comportamiento de los precios energéticos, se encuentra, sin duda, el mayor grado de estabilidad que muestra el precio del petróleo tras los episodios de elevada volatilidad experimentados en los últimos ejercicios. No en vano, la cotización del barril Brent, el crudo de referencia en Europa, se ha mantenido durante la mayor parte del primer semestre en valores inferiores a la barrera de los 70 dólares por barril (65,7$, junio), a diferencia del pasado ejercicio, cuando el precio llegó a sobrepasar los 80 dólares por barril (81,6$, noviembre). Este hecho ha contribuido a que la contención de los precios esté siendo percibida por los consumidores, pues el indicador que aproxima el comportamiento de los precios de aquellos de bienes de compra más frecuente también ha avanzado durante el primer semestre (1,2%) a un ritmo inferior al del año anterior (1,8%).

En este contexto, cabe señalar que si se contabiliza la trayectoria de los precios sin los elementos más volátiles como la energía o los alimentos no elaborados –lo que se conoce como inflación subyacente–, la progresión de los precios entre enero y junio ha mostrado una evolución aún más contenida (0,4%) que el índice general. La inflación se mantiene, por tanto, alejada del objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo (2%), una circunstancia que se espera tenga continuidad durante los próximos meses en un contexto de progresiva desaceleración de las economías europeas, entre ellas la de Balears, y donde la política monetaria conservará un perfil marcadamente acomodaticio en la zona del euro, con los tipos de interés situados en mínimos históricos (0%) al menos hasta la segunda mitad del próximo año.

 

Se refuerza el poder adquisitivo de las familias

En este contexto, CAEB apunta que, a tenor de la evolución de la inflación, la progresión de los salarios durante la primera mitad del año ha contribuido a reforzar el poder adquisitivo de las familias. Según la última estadística disponible, los convenios registrados hasta el mes de junio incorporan un incremento salarial medio pactado del 1,98%. Por su parte, durante el primer trimestre, el coste salarial medio mensual (1.771,75 €), se ha incrementado un 1,1% respecto al mismo periodo del año anterior, avance que supera con creces la inflación acumulada durante este periodo (0,7%).

Ello beneficia la capacidad de gasto de las familias y favorece, por tanto, que el consumo privado contribuya a mantener la senda de crecimiento de la economía regional a lo largo del ejercicio.

 

La economía balear se contagia de la desaceleración de las economías del entorno y sitúa la previsión de crecimiento para el año 2019 en torno al 2%

El ejercicio 2018 se salda con un crecimiento del 2,7%, seis décimas menos que el año anterior (3,3%) ya que el consumo privado y el sector servicios aminoran su contribución 

CAEB demanda “reformas profundas que permitan mejorar la productividad y prudencia, evitando políticas económicas que afectan negativamente a la economía” 

Puede consultar aquí el informe de “Evolución Económica” correspondiente al cuarto trimestre de 2018

Puede escuchar aquí las declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas

Palma, 25 de marzo de 2019.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) da a conocer en el día de hoy un nuevo número del informe de “Evolución Económica” correspondiente al cuarto trimestre del ejercicio 2018, durante el cual el ritmo de crecimiento interanual se ha moderado hasta el 2,4%, tasa que rebaja en dos décimas el avance anotado en el tercer trimestre (2,6%) y en siete el del primer cuarto del año (3,1%). Ello explica que el ejercicio 2018 se haya saldado con un crecimiento medio del 2,7%, dos décimas menos de lo previsto y seis menos que el año anterior (3,3%). Esta evolución, no obstante, guarda un elevado grado de sincronía con la desaceleración que también ha experimentado el crecimiento de la economía española (2,5% vs 3%, 2017) y, en mayor medida, el del conjunto de la Unión Europea (1,9% vs 2,4%, 2017).

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha señalado que “en este contexto de desaceleración lo que pedimos a las Administraciones son reformas profundas que permitan a nuestra economía mejorar la productividad y prudencia, evitando políticas económicas que afectan negativamente a la economía ya que tienen en sus manos contribuir a que la desaceleración se intensifique o a que la economía encuentre apoyos para revertir esta situación”.

De igual modo, la presidenta de CAEB ha mostrado su preocupación por el tema de los salarios señalando que “no es sostenible que los salarios sigan subiendo mientras que la productividad en Balears sigue decreciendo y se mantiene por debajo de la media y, a la vez se siguen subiendo los impuestos”. “La redistribución de la riqueza también tiene que ser sostenible y subir salarios e impuestos sin que aumente la productividad no es sostenible”.

El informe apunta como principal causa de la ralentización del crecimiento a la menor contribución efectuada por parte de los que han sido los pilares del proceso de recuperación económica, la demanda interna –fundamentalmente el consumo de los hogares– y los servicios –en particular, del ámbito turístico.

 

El consumo privado muestra un menor empuje

El consumo de los hogares ha crecido durante el último ejercicio a un ritmo estimado del 2,7%, un porcentaje que rebaja en cinco décimas el avance del año anterior (3,2%). Este menor empuje del consumo privado se achaca, principalmente, al agotamiento de las compras de bienes duraderos pospuestas durante la crisis, así como al efecto sobre la capacidad de gasto de las familias que está produciendo el encarecimiento de los productos energéticos –en especial, carburantes y suministros de la vivienda– y la ralentización del ritmo de creación de empleo (3,4% vs 5,5%, 2017). Desde esta perspectiva, el mayor grado de contención que muestra el consumo repercute de manera directa sobre la evolución de las ventas del comercio minorista, las cuales han registrado el incremento más reducido desde el inicio de la fase de recuperación económica (1,5%).

 

La inversión resiste de la mano de la inversión en construcción

En relación a la inversión, se estima que la formación bruta de capital fijo ha avanzado a un ritmo medio del 3,5% durante el ejercicio, tres décimas menos que el año anterior (3,8%). Desde esta perspectiva, la inversión se ha mantenido como principal motor de la economía desde el lado de la demanda de la mano de la inversión en construcción. Así lo apuntan los datos del presupuesto correspondiente a proyectos visados de obra durante el ejercicio, que ha alcanzado el importe más elevado desde el inicio de la crisis (1.000 millones de euros).

Por el contrario, la inversión de carácter productivo ha mostrado un tono más moderado, acorde con la rebaja de las expectativas del empresariado regional, una circunstancia que se ha puesto de manifiesto, entre otros aspectos, en el menor volumen de sociedades mercantiles creadas durante el ejercicio (3.293 sociedades vs 3.498 sociedades, 2017).

Al mismo tiempo, el informe señala que los flujos de intercambios de bienes con el exterior han ayudado, al menos en parte, a compensar la menor contribución de la demanda interna. Y es que el valor de las exportaciones de bienes realizadas desde el archipiélago (1.957 millones de euros) han superado en más de una décima parte el de las importaciones (1.766 millones de euros), lo que ha representado el mayor superávit de la balanza comercial desde que se iniciaran los registros en 1995 (191 millones de euros).

 

El crecimiento de los servicios se modera

Desde el punto de vista de la oferta, el menor crecimiento de la economía responde al comportamiento del sector servicios, que ha avanzado a un ritmo estimado del 2,7%, seis décimas menos que el año anterior (3,3%). El informe apunta que esta evolución se ha hecho especialmente visible en el ámbito turístico, dado que el crecimiento de la llegada de visitantes (1,6%) ha tendido a normalizarse tras varios ejercicios de una intensa trayectoria al alza (6,3%, 2017; 10,5%, 2016), debido, en parte, a la  recuperación de la demanda turística que se observa en algunos de los principales destinos turísticos de la ribera sur y oriental del Mediterráneo. Con todo, el ejercicio se ha saldado con un volumen de pernoctaciones hoteleras que prácticamente iguala el máximo histórico anotado el año anterior (59,4 millones), lo que ha permitido sostener, en gran medida, el nivel de ocupación medio de las plazas disponibles (76,9% vs 78,4%, 2017).

 

La industria pierde ritmo de avance mientras la construcción acelera el crecimiento

El crecimiento de la industria, estimado en el 1,9%, se ha moderado respecto al ejercicio anterior (2,5%) en mayor medida que el conjunto de la economía y ha ampliado, por tanto, el diferencial que le separa respecto del ritmo de avance del resto de sectores del tejido productivo regional. En este sentido, la industria balear se ha visto lastrada por el retroceso que ha experimentado la producción por primera vez en los últimos cuatro años (-4,1%) y su traslación a la evolución de la cifra de negocios del sector (-2,5%).

El menor tono de la industria a lo largo del último ejercicio ha contrastado, no obstante, con el comportamiento de la actividad en el sector de la construcción, cuyo crecimiento se ha acelerado hasta el 4,7%, ocho décimas más que el año anterior (3,9%). Desde esta perspectiva, la construcción se está viendo especialmente favorecida por el aumento de la inversión que están propiciando la reactivación de la demanda residencial y la planificación de proyectos destinados a la ampliación o reforma de infraestructuras turísticas. No en vano, el presupuesto de proyectos de obra ha alcanzado el pasado año el valor más elevado de la última década tanto en el ámbito residencial (623 millones de euros) como no residencial (377 millones de euros).

 

Se acentúa la brecha entre los territorios insulares

La desagregación territorial de la coyuntura económica revela que, durante el último ejercicio, la tasa de crecimiento se ha moderado en mayor medida en Menorca (2,2% vs 2,9%, 2017) que en Eivissa y Formentera (3,4% vs 3,6%, 2017), lo que ha ampliado el diferencial que separa el ritmo de avance de ambos territorios. Ello se debe a que la economía menorquina se ha visto especialmente afectada por la desaceleración del sector industrial, que en Menorca tiene una importancia relativa mayor que en el resto del archipiélago, así como al menor tono que ha evidenciado la actividad turística en esta isla. Y es que Menorca ha registrado un descenso en la llegada de turistas (-1,6%) que contrasta con el leve aumento observado a nivel regional (1,6%), una circunstancia que ha repercutido, a la vez, en un menor volumen de pernoctaciones hoteleras (-3,6% vs 0%, Balears).

 

Desaceleración en un escenario más incierto

El informe concluye, en su apartado final, que, de acuerdo con las proyecciones de los principales organismos internacionales de referencia, cabe esperar que el actual ciclo expansivo tenga continuidad durante el presente año, aunque con un ritmo de crecimiento cada vez más moderado. De hecho, las proyecciones más recientes ponen de manifiesto que las expectativas de crecimiento se han rebajado de manera significativa en los últimos meses, especialmente en el ámbito de la zona del euro, a tenor de las revisiones a la baja efectuadas por la Comisión Europea (1,3%; -0,6 pp), el Banco Central Europeo (1,1%, -0,6 pp) o la OCDE (1%, -0,8 pp). Así las cosas, la coyuntura económica vendrá condicionada durante los próximos meses por la desaceleración de las principales economías del entorno, un hecho que se une a la incertidumbre generada en torno a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el efecto de las medidas anunciadas recientemente por el Banco Central Europeo y el escenario resultante tras las citas electorales programadas para la primera mitad del ejercicio. En este contexto, las previsiones de crecimiento de Balears para el año 2019 se sitúan por debajo de la media española por primera vez en los últimos siete años tanto en términos de PIB (2% vs 2,1%, España) como de empleo (2,1% vs 2,2%, España).

 

La inflación se acelera en junio por el encarecimiento de la energía

La subida del precio del petróleo se traslada coyunturalmente a los precios de consumo, si bien no se observan presiones inflacionistas más allá del corto plazo

Palma, 13 de julio de 2018.- Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de consumo (IPC) se ha elevado en el mes de junio hasta el 2,2%, tasa que representa la mayor alza de la inflación desde el mes de abril del pasado ejercicio (2,7%).

Esta circunstancia se achaca, principalmente, al encarecimiento de los productos energéticos, cuyo precio se ha incrementado con intensidad (9,5%) tras la contención mostrada en el primer trimestre (-0,3%). Detrás de este comportamiento se encuentra, sin duda, la subida del precio del petróleo. Y es que la cotización del barril Brent, el crudo de referencia en Europa, se ha situado a lo largo del segundo trimestre del año por encima de los 70 dólares por barril (73,8$, junio), barrera que no se superaba desde noviembre de 2014 (79,28$). Particularmente, el repunte los precios ha resultado especialmente visible en el caso de los carburantes y combustibles (11,7%), lo que ha contribuido a que el aumento del IPC haya sido plenamente percibido por los consumidores, tal y como señala el incremento del indicador de precios de bienes de compra frecuente (2,2%).

Con todo, si se contabiliza la evolución de los precios sin los elementos más volátiles como la energía o los alimentos no elaborados –lo que se conoce como inflación subyacente– el avance interanual ha resultado significativamente más moderado (1,1%). Por ello, CAEB no aprecia riesgos de presiones inflacionistas más allá del corto plazo, en la medida en que la inflación subyacente, que marca la tendencia de los precios a medio y largo plazo, ha mantenido a lo largo de la primera mitad del año una evolución (1,1%, 2º trim. vs 1,3%, 1r trim.) más estable que el índice general y, en todo caso, inferior al objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo (2%).

El avance de los salarios supera el alza de los precios y favorece el poder adquisitivo de las familias

En este contexto, CAEB apunta que la progresión de los salarios durante la primera mitad del año ha contribuido a mitigar el efecto de este aumento de la inflación sobre el poder adquisitivo de las familias. Según la última estadística disponible, los convenios registrados hasta el mes de junio incorporan un incremento salarial pactado del 3,63%, el más elevado del conjunto estatal. Por su parte, durante el primer trimestre, el coste salarial medio mensual (1.752,65 €), se ha incrementado un 2,9%, avance que supera con creces la inflación acumulada durante este periodo (0,9%) y se sitúa entre los más elevados de la distribución autonómica, tan solo por debajo del anotado en Cataluña (3,2%).

Ello favorece el consumo privado, razón por la cual CAEB prevé que este agregado conservará un ritmo de avance sostenido durante la segunda mitad del año, contribuyendo, así, a mantener la senda de crecimiento de la economía regional a lo largo de este ejercicio.