La economía de Balears creció un 2,8% durante el tercer trimestre de 2023 situando los niveles de actividad cerca de máximos históricos

  • El empuje del turismo en verano permitió a Menorca ser la primera isla en cerrar por completo el ‘agujero’ que dejó la pandemia; el resto del Archipiélago lo ha hecho progresivamente
  • Las Pitusas son las que más crecieron de julio a septiembre de este año (3%) frente a Mallorca (2,7%) y Menorca (2,4%)
  • Planas: “Baleares puede mantener en 2024 un comportamiento mejor que el de su entorno si la temporada turística se asemeja a la última”

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público hoy el informe Evolución Económica correspondiente al tercer trimestre de 2023, que señala que la economía de Balears creció un 2,8% de julio a septiembre, a pesar de la complejidad que sigue caracterizando el contexto internacional. Esta tasa, que recorta 1,1 puntos porcentuales el crecimiento del trimestre anterior (3,9%), permite gracias al empuje estival dar prácticamente por cerrado el ‘agujero’ que provocó la pandemia (-0,4% vs -2,3%, 2º trim.) y situar los niveles de actividad de las Islas cerca de máximos históricos. El Archipiélago sigue en fase de desaceleración, que se prolongará los próximos trimestres. “Nuestra capacidad y fortaleza turística hace que, por fin, este 2023 cerremos la brecha que dejó la pandemia”, señala Carmen Planas, presidenta de CAEB.

La economía de Balears ha continuado mostrando un mayor dinamismo respecto a su entorno fruto del mayor peso de los servicios vinculados al turismo y la hostelería en la estructura productiva regional, especialmente durante los meses de verano. No en vano, la senda de crecimiento ha continuado deteriorándose tanto en el conjunto de la economía española (1,8% vs 2,0%, 2º trim.) como, especialmente, en la Unión Europea (0,0% vs 0,5%, 2º trim.). Así, tres de cada cuatro economías europeas han desacelerado la actividad entre julio y septiembre —como Francia (0,6% vs 1,2%, 2º trim.) o Italia (0,1% vs 0,3%, 2º trim.)—, y más de un tercio han crecido en negativo —Irlanda (-5,6% vs -0,4%, 2º trim.), Suecia (-1,4% vs -0,4%, 2º trim.), Alemania (-0,4% vs 0,1%, 2º trim.) o Países Bajos (-0,4% vs -0,1%, 2º trim.).

Territorialmente, todas las Islas han desacelerado de julio a septiembre, si bien Eivissa y Formentera volvieron a registrar un balance más favorable al impulsar su economía (3,0% vs 4,3%, 2º trim.) por encima de Mallorca (2,7% vs 3,9%, 2º trim.) y Menorca (2,4% vs 3,2%, 2º trim.). Con todo, Menorca se ha erigido en la primera isla balear en cerra por completo el diferencial negativo respecto de los niveles de actividad prepandemia (+0,0%), un hito que los meses de verano aún no lograron ni la economía mallorquina (-0,3%) ni la pitiusa (-1,1%).

Desde el punto de vista de la oferta, la economía balear ha moderado durante el tercer trimestre la senda de crecimiento en todos los sectores de actividad. Así, el sector servicios, que se ha consolidado como el principal motor del crecimiento registrando un avance del 3,1% (vs 4,2%, 2º trim.), después de capitalizar un verano de récord en el ámbito turístico.

Paralelamente, la industria se ha mantenido como el ámbito de actividad más débil, al rebajar su crecimiento hasta el 0,5% (vs 1,0%, 2º trim.), afectada por el endurecimiento de las condiciones de acceso a la financiación y la moderación de la demanda, especialmente en su vertiente externa. Al mismo tiempo, la construcción ha evidenciado de forma más acusada la moderación de la actividad, al recortar el crecimiento hasta el 1,2% (vs 3,3%, 1º trim.).

El ritmo de creación de empleo se ha reducido también entre julio y septiembre (4,3% vs 5,3%, 2º trim.), aunque por encima del nivel nacional (2,9% vs 2,7%, 2º trim.). De hecho, la mayor fortaleza del empleo ha llevado a las islas a cerrar el mes de julio con el mayor número de trabajadores en activo de toda su historia —cifrado en 632.152 trabajadores—, un nuevo récord que, puesto en perspectiva, supone ampliar en más de 167.000 efectivos en relación a 10 años atrás. Todo ello ha rebajado la incidencia del desempleo hasta el 4,5% de la población activa (vs 4,7%, 2º trim.), tasa que no solo rebaja la media española (11,5% vs 11,7%, 2º trim.), sino que se sitúa como la más reducida de toda la serie histórica.

Desde la óptica de la demanda, durante el tercer trimestre el consumo privado se ha mantenido como la facción más dinámica de la demanda interna (2,2% vs 2,6%, 2º trim.), gracias al sólido desempeño de la actividad turística, en un contexto en el que la capacidad de gasto familiar ha seguido bajo la presión de la inflación. Al mismo tiempo, el continuo endurecimiento de las condiciones de acceso a la financiación y la persistente incertidumbre han continuado lastrando la demanda de inversión (1,3% vs 1,8%, 2º trim.).

 

Nueva etapa, sigue la desaceleración

Una vez normalizados los niveles de actividad prepandemia y desvanecido el efecto base, Balears afronta la recta final del año abriendo una nueva etapa en la que, necesariamente, deberá renovar los factores que hasta la fecha han impulsado el crecimiento regional para garantizar una senda más equilibrada y sostenible a corto y medio plazo. Y es que, en un contexto global plagado de riesgos a la baja, dominado por la persistente inflación y el continuo encarecimiento del acceso a la financiación, todo apunta a que la economía balear seguirá desacelerándose durante los próximos trimestres. De esta forma, el encarecimiento de los precios continuará marcando del devenir de la economía con una inflación por encima del objetivo del BCE (2%) en el corto y el medio plazo y seguirá mermando, de esta forma, el poder adquisitivo de los consumidores. No en vano, el IPC ha seguido al alza durante octubre (3,8%) y noviembre (3,6%) no solo en el Archipiélago, sino también a escala nacional (3,5% y 3,2%, respectivamente) y europea (3,6% y 3,1%, respectivamente).

Ante este panorama, tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal mantienen sin cambios los tipos de interés tras sus reuniones de octubre y diciembre. El retraso con que las subidas de tipos se acaban transmitiendo a la economía real, continuará restringiendo las condiciones de acceso a la financiación y frenando la demanda en las economías en los próximos trimestres. Así, las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional a finales de octubre confirman una tendencia a la moderación de la economía mundial durante el presente ejercicio (3,0% vs 3,5%, 2022) y el siguiente (2,9%), particularmente acusada para el conjunto de la zona del euro (0,7% y 1,2%, respectivamente) —territorio en el que sobresale el mayor dinamismo previsto para España (2,5% y 1,7%, respectivamente).

La economía de Balears creció un 3,9% durante el segundo trimestre de 2023 volviendo a la fase de desaceleración

  • El ritmo de crecimiento económico sigue la estela de ralentización marcada todo el 2022 tras el breve paréntesis que se produjo de enero a marzo
  • Balears sigue recortando el ‘agujero’ que dejó la pandemia y se sitúa a -2,4 puntos porcentuales por debajo de los niveles de actividad prepandemia
  • Las Pitusas son las que más crecieron de abril a junio de este año (4,3%) frente a Mallorca (3,9%) y Menorca (3,2%)
  • Planas: “El buen inicio de la temporada turística nos ha permitido mantenernos mejor que nuestro entorno competitivo”

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público hoy el informe Evolución Económica correspondiente al segundo trimestre de 2023, que señala que la economía de Balears creció un 3,9% de abril a junio. Esta tasa, aunque recorta 2,5 puntos porcentuales el crecimiento experimentado el trimestre anterior (6,4%), permite rebajar el ‘agujero’ arrastrado por Baleares desde la pandemia camino de los niveles de actividad de 2019 (-2,4% vs -3,2%, 1º trim.). De esta forma el Archipiélago se sitúa de nuevo en la fase de desaceleración que ya mantuvo todo 2022 y cierra el breve paréntesis al alza que abrió durante los primeros tres meses del año. “El buen inicio de la temporada turística nos ha permitido mantenernos mejor que el resto de nuestro entorno competitivo”, señala Carmen Planas, presidenta de CAEB.

La economía de Balears ha secundado la tendencia a la baja que han señalado las principales economías europeas, tanto en el conjunto de la economía española (1,8% vs -4,2%, 1º trim.) como de la Unión Europea (0,4% vs 1,1% 1º trim). En Europa, esta desaceleración se dejó sentir entre las principales economías como Italia (0,4% vs 2,0%, 1º trim.) o Bélgica (0,9% vs 1,3%, 1º trim.) e, incluso, algunas entrando en terreno negativo como Alemania (-0,1% vs         -0,3% 1º trim), Países Bajos (-0,1% vs 2,1%, 1º trim.) o Polonia (-1,4% vs 0,6%, 1º trim.).

Territorialmente, todas las Islas regresaron a la senda de desaceleración de abril a junio, si bien Eivissa y Formentera volvieron a registrar un balance más favorable al impulsar su economía (4,3% vs 7,1%, 1º trim.) por encima de Mallorca (3,9% vs 6,3%, 1º trim.) y Menorca (3,2% vs 5,8%, 1º trim.). Menorca y Mallorca son las islas que se encuentran más cerca en el proceso de normalización de los niveles de actividad prepandemia (-2,2%).

Desde el punto de vista de la oferta, la economía balear moderó durante el segundo trimestre el crecimiento en todos y cada uno de los sectores de actividad, lastrados por un contexto internacional en el que el balance de riesgos sigue claramente a la baja. En este sentido, el sector servicios vuelve a erigirse como el principal motor de la economía y registró un avance del 4,2% (vs 6,8%, 4º trim.) aprovechando el buen tono de actividad en el ámbito turístico en el periodo de Semana Santa y el inicio de la temporada de verano, donde se produjeron nuevos máximos históricos en la mayoría de los indicadores económicos.

Por su parte, la construcción se mantiene por segundo trimestre consecutivo como el único sector económico de Baleares con una actividad por encima de los niveles prepandemia al registrar un crecimiento del 3,3% (vs 5,8%, 1º trim.). Por el contrario, la industria es el sector donde más se hizo patente el debilitamiento de la senda de crecimiento al moderarlo hasta el 1,0% (vs 1,9%, 1º trim.), claramente perjudicada por los condicionantes globales y, especialmente, por el repentino deterioro de la demanda externa.

A pesar de la moderación de la actividad, el empleo mantuvo el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo entre abril y junio (5,3% vs 5,4%, 1º trim.) y siguió evidenciando un mayor empuje que a nivel nacional (2,7% vs 2,6%, 1º trim.). De hecho, los 623.732 trabajadores que se encontraban en la Seguridad Social a finales de junio constituyen un nuevo máximo de la serie histórica para esta época del año (608.132 en junio de 2022), y suponen cerrar el segundo trimestre de 2023 con una tasa de desempleo del 4,7% (vs 6,9%, 1º trim.).

Sin embargo, ni la robustez del mercado de trabajo ni el buen arranque de la temporada turística fueron suficientes para evitar que el consumo privado mantenga la tendencia a la moderación (2,6% vs 4,7%, 1º trim.), arrastrado tanto por la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años como por las expectativas de moderación de la actividad económica ligadas al endurecimiento de la política monetaria.

Desde el lado de la demanda, lo más preocupante ha sido la pérdida de fuelle de la inversión (1,1% vs 3,2%, 1º trim.), debido al continuo endurecimiento de las condiciones de acceso a la financiación y del deterioro de las expectativas empresariales. A ello se suman las primeras señales de atonía de la demanda externa, futo de la ralentización del crecimiento de nuestros principales socios comerciales y de la moderación del ritmo de avance del sector turístico tras haber recuperado sus cuotas de actividad prepandemia.

El riesgo de inflación alta sigue lastrando a empresas y consumidores

Balears afronta la segunda mitad del 2023 en un contexto global que dificulta el sostenimiento del crecimiento, por lo que cabe esperar que la economía balear siga desacelerando. No obstante, esta senda de crecimiento seguiría situándose por encima de la de su entorno competitivo gracias a la fortaleza de los niveles de empleo y porque las Islas cuentan con el soporte turístico, que durante la temporada alta se está caracterizando por volúmenes de actividad récord.

Durante los próximos meses, la economía balear deberá seguir navegando en un contexto en que la inflación se mantendrá por encima del objetivo del BCE (2%) y seguirá mermando el poder adquisitivo de los consumidores. No en vano, el IPC ha seguido repuntando con fuerza durante los meses de julio (3%) y agosto (3,1%), al igual que nivel nacional (2,3 y 2,6%, respectivamente) y europeo (6,1% y 5,9%, respectivamente). La elevada inflación sigue vigente prácticamente dos años después de su estallido.

Ante este panorama, tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal se han mantenido firmes en su afán de preservar la estabilidad de precios acordando nuevas alzas de los tipos de interés, aunque han moderado su discurso dejando entrever que se ha llegado a un punto de inflexión en términos de política monetaria. Aun así, las medidas adoptadas hasta la fecha seguirán endureciendo las condiciones de acceso a la financiación y, consecuentemente, frenando la demanda en las diferentes economías mundiales. Así las nuevas previsiones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional publicadas en julio confirman una tendencia a la moderación del ritmo de avance de la economía mundial este 2023 (3,0% vs 3,5% en 2022) y más acusado en la zona euro (0,9% vs 3,5% en 2022), territorio en el que sobresale el mayor dinamismo previsto para España (2,5% vs 5,5% en 2022).

La economía de Balears creció un 6,4% durante el primer trimestre de 2023 abriendo un paréntesis en la fase de desaceleración

  • La ralentización del crecimiento económico marcada todo el 2022 se detuvo de enero a marzo al aumentar un +0,3% (de octubre a diciembre avanzó un 6,1%) ante la relajación de algunos de los condicionantes globales
  • Balears sigue recortando el ‘agujero’ que dejó la pandemia y se sitúa a -3,2 puntos porcentuales por debajo de los niveles de actividad prepandemia
  • Las Pitusas son las que más crecieron de enero a marzo de este año (7,1%) frente a Mallorca (6,3%) y Menorca (5,8%)
  • Planas: “Si sigue esta tendencia, a finales de 2023 acabaremos por recuperar todo el PIB que la economía balear tenía en 2019”

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público hoy el informe Evolución Económica correspondiente al primer trimestre de 2023, que señala que la economía de Balears creció un 6,4% de enero a marzo. Esta tasa muestra una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto del ritmo de avance del trimestre anterior (6,1%) y una mejora del ‘agujero’ que sigue arrastrando Baleares de los niveles de actividad prepandemia (-3,2% vs -4,2%, 4º trim.). Con todo, el Archipiélago estrenó el nuevo ejercicio con un balance económico mejor de lo esperado y escapa en este arranque de año de la tendencia a la desaceleración que parecía inevitable hace solo unos meses.

La economía de Balears ha asimilado su perfil al de la española, que también fortaleció su senda de crecimiento de enero a marzo (3,8% vs 2,9%, 4º trim.) y consiguió revertir, definitivamente, el ‘agujero’ negativo que acumulaba respecto de los niveles de actividad prepandemia (+0,7% vs -0,6%, 4º trim.). Todo dentro de un entorno en que la aceleración del crecimiento se dejó sentir entre algunas de las principales economías europeas —Italia (1,9% vs 1,5%, 4º trim.) o Francia (0,9% vs 0,6%, 4º trim.)— y en EE. UU. (1,6% vs 0,9%, 4º trim.).

Territorialmente, todas las Islas pudieron sortear la desaceleración, si bien Eivissa y Formentera fueron el máximo exponente del paréntesis abierto en el Archipiélago, pues impulsaron su economía del primer trimestre hasta el 7,1% (vs 5,5%, 4º trim.) por encima de Mallorca (6,3% vs 6,2%, 4º trim.) y Menorca (5,8% vs 5,3%, 4º trim.). Este mejor comportamiento pitiuso se ha producido en un contexto en el que, por segundo trimestre consecutivo, es el territorio insular que se encuentra más cerca de recuperar los niveles de actividad pre-COVID (-1,7%), por delante de Menorca (-2,3%) y Mallorca (-3,5%).

Desde el punto de vista de la oferta destaca que todos y cada uno de los sectores de actividad lograron sortear un contexto internacional en el que el balance de riesgos sigue a la baja. En este sentido, el sector servicios registró un avance del 6,8% (vs 6,5%, 4º trim.) y aprovechó la finalización de la primera campaña de Navidad sin restricciones, así como el efecto base que todavía deriva de las restricciones vigentes un año atrás, para empujar su crecimiento y avanzar hacia la completa normalización de la actividad.

Paralelamente, la industria amplió su crecimiento hasta el 1,9% (vs 1,6%, 4º trim.), favorecida por la progresiva relajación de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministros y la moderación de los costes de producción. De igual forma, la construcción se benefició de la paulatina disolución de los problemas globales de abastecimiento y de la incipiente moderación del precio de las materias primas para seguir intensificando el ritmo de avance del trimestre precedente (5,8% vs 5,6%, 4º trim.) y mantenerse, así, como el único sector capaz de sostener su actividad por encima de los niveles prepandemia.

En sintonía con la mejora de la actividad, el empleo intensificó también el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo entre enero y marzo (5,4% vs 3,4%, 4º trim.) y siguió evidenciando un mayor empuje que a nivel nacional (2,6% vs 2,9%, 4º trim.). De hecho, los 510.932 trabajadores que se encontraban en la Seguridad Social a finales de marzo constituyen un nuevo máximo de la serie histórica para esta época del año, y suponen cerrar el primer trimestre de 2023 con una cifra de trabajadores superior a la que se llegaba en plena temporada de verano hace menos de una década (499.299, promedio junio-agosto 2015).

De lado de la demanda, la demanda externa amplió su aportación positiva en la parte inicial del año gracias al récord anotado en la exportación de servicios turísticos y al mantenimiento del superávit en la balanza de bienes industriales y agroalimentarios. Esto permitió compensar una nueva pérdida de fuelle de la demanda interna, en la que el descenso de los precios energéticos y la fortaleza del mercado laboral no pudieron evitar la desaceleración del consumo privado que sufre desde el segundo trimestre de 2022 (4,7% vs 5,6%, 4º trim.).

La persistencia de la inflación, la elevada incertidumbre y el endureciendo las condiciones de acceso a la financiación han continuado penalizando no solo las decisiones de consumo de familias y empresas, sino también las de inversión. Prueba de ello es que la demanda de inversión estrenó 2023 ahondando en la moderación iniciada en la parte final de 2022 (3,2% vs 5,9%, 4º trim.), después que el efecto positivo derivado de la normalización en las cadenas globales de suministros y de la incipiente moderación de la inflación haya sido anulado, con creces, por la fuerte escalada de los costes financieros y la elevada dosis de incertidumbre.

Los riesgos a la baja amenazan con empañar una temporada alta de récord

Balears afronta el verano con el objetivo de seguir avanzando en la etapa de normalización de la actividad prepandemia. Y es que, tras el paréntesis que este primer trimestre del año ha abierto en la etapa de desaceleración, todo apunta a que la economía balear dará continuidad a la tendencia a la moderación del ritmo de crecimiento como consecuencia, fundamentalmente, del impacto en el bolsillo de los consumidores fruto de una inflación elevada más persistente, del impacto del aumento de los costes de financiación para familias y empresas y del mantenimiento de elevadas dosis de incertidumbre. A este fin se espera que contribuya de forma decisiva el sector turístico, especialmente durante un período estival que afronta con perspectivas renovadas, después de una Semana Santa que se ha saldado con un balance claramente favorable.

Durante los próximos meses, la economía balear deberá seguir navegando en un contexto en que la inflación se mantendrá por encima del objetivo del BCE (2%) y los ‘efectos de segunda ronda’ mantendrán la tasa subyacente en niveles elevados. No en vano, el IPC ha seguido repuntando con fuerza durante los meses de abril y mayo a escala europea (8,1% y 7,1%, respectivamente), nacional (4,1% y 3,2%, respectivamente) y autonómica (4,6% y 3,8%).

Ante este panorama, tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal ya han allanado el camino para futuras alzas de los tipos de interés en la segunda mitad del año, advirtiendo que el ajuste monetario todavía no ha concluido. Así las nuevas previsiones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional publicadas en abril apuntan a una leve revisión a la baja del ritmo de avance de la economía mundial –tanto para 2023 (2,8%; -0,1pp, respecto de enero) como para 2024 (3,0%; -0,1pp, respecto de enero)– y al alza para el conjunto de economías avanzadas –en este caso, solo para 2023 (1,3%; +0,1pp, respecto de enero)–, especialmente para España (1,5%; +0,4pp, respecto de enero).

La economía de Balears creció un 6,1% el último trimestre de 2022, lo que no evitó que siga a -4,2% del nivel prepandemia

  • La ralentización económica de octubre a diciembre dejó el avance de todo el ejercicio anterior en el 11,2%
  • Pese a la elevada inflación, el alza de tipos de interés y la incertidumbre global, las empresas de las Islas resistieron los meses post temporada
  • Las previsiones de crecimiento del FMI apuntan a una moderación del ritmo de avance de la economía mundial en 2023, especialmente acusada para las economías avanzadas, entre ellas la UE y España (1,1% vs 5,2%, 2022).
  • Planas: “Si no tenemos nuevos sobresaltos, creemos que durante 2023 la economía balear acabará por recuperar todo el PIB que tenía en 2019”

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe ‘Evolución Económica’ correspondiente al cuarto trimestre de 2022, que señala que la economía de Balears creció un 6,1% de octubre a diciembre. Esta tasa recorte 4,8 puntos porcentuales la estimación del trimestre anterior (10,8%) y reduce el ‘agujero’ que sigue arrastrando Baleares de los niveles de actividad prepandemia (-4,2% vs -7,4%, 3º trim.). Con este resultado, Balears cerró el balance anual 2022 con un avance del 11,2%, tasa que mejora los marcadores del ejercicio anterior (9,8%, 2021), pero que resta fuerza a las perspectivas de crecimiento de este 2023, después de dejar atrás la fase de expansión para dar paso a una nueva fase de desaceleración.

La economía balear se asemeja a buena parte de su entorno. No en vano la economía española moderó también su senda de crecimiento durante el cuarto trimestre (2,7% vs 4,8%, 3º trim.), de igual forma que lo ha hecho tanto el conjunto de la Unión Europea (1,7% vs 2,6%, 3º trim.) como algunas de sus principales economías —como son la italiana (1,4% vs 2,5%, 3º trim.), la alemana (0,9% vs 1,4%, 3º trim.) o la francesa (0,5% vs 1,0%, 3º trim.).

Insularmente, la economía de Mallorca anotó por primera vez un balance trimestral más favorable de octubre a diciembre de 2022 (6,3% vs 10,5%, 3º trim.) que los de Eivissa y Formentera (5,5% vs 13,2%, 3º trim.) y Menorca (5,4% vs 11,0%, 3º trim.). Un resultado que constata, por contra, que Mallorca sigue más rezagada en el proceso de recuperación de los niveles prepandemia (-4,3%) en comparación con Menorca (-3,0%) y con Pitiüses (-2,4%). El diferente dinamismo entre islas permite que el pitiuso siga siendo el crecimiento más intenso durante 2022 (13,8% vs 11,6%, 2021), en relación con el de Mallorca (11,0% vs 9,3%, 2021) y Menorca (10,8% vs 10,5%, 2021).

Desde la óptica de la oferta, la economía balear ha dado continuidad a la ‘etapa de normalización’ en todos los sectores, a pesar de un contexto global plagado de riesgos a la baja. En este sentido, el sector servicios registró un avance real en el último trimestre del 6,5% (vs 11,8%, 3º trim.) y se benefició del alargamiento de la temporada turística y de la primera campaña de Navidad sin restricciones para situar, de nuevo, el volumen de facturación por encima de los niveles prepandemia. Un balance que no ha arrojado el resultado esperado en términos de rentabilidad empresarial por el aumento de los costes, tanto financieros como de aprovisionamiento.

Al mismo tiempo, la industria consolidó su crecimiento positivo a pesar de haber moderado nuevamente el ritmo de avance hasta el 1,6% (vs 6,5% 3º trim.), lastrada por los cuellos de botella de las cadenas globales de suministro. En este contexto, la construcción se postuló como el único sector balear capaz de intensificar su senda de crecimiento por encima del trimestre anterior (5,8% vs 5,4% 3º trim.), después de sortear nuevamente los problemas globales de abastecimiento y encarecimiento de las materias primas.

En sintonía con la moderación de la actividad, el empleo recortó también el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo entre los meses de octubre y diciembre (3,4% vs 9,8%, 3º trim.), si bien siguió mostrando una mayor fortaleza de la esperada tal y como corrobora su mayor dinamismo frente al conjunto nacional (2,9% vs 3,5%, 3º trim.). No en vano, el número total de trabajadores en alta en la Seguridad Social cerró 2022 en el nivel más elevado de toda la serie histórica para un mes de diciembre (454.582 trabajadores). Todo ello rebajó la incidencia del desempleo hasta el 6,7% de la población activa (vs 10,5%, 4º trim. 2021), una tasa que rebaja nuevamente la media española (12,4% vs 12,6%, 3º trim.).

Desde el lado de la demanda, el debilitamiento del crecimiento del consumo privado (5,6% vs 9,8%, 3º trim.) se erigió en el principal factor de la moderación del ritmo de crecimiento durante el cuarto trimestre. Y es que, la persistencia de la espiral inflacionista —con un avance promedio de los precios del 6,4% durante el cuarto trimestre—, un contexto general de tipos de interés al alza y la elevada incertidumbre penalizan, cada vez más, la capacidad de compra y la propensión al consumo de residentes y no residentes.

Paralelamente, la mejora de las expectativas empresariales de cara al primer trimestre del año (7,6% vs 4,7%, 4º trim.) ante un balance económico mejor de lo esperado ha compensado el encarecimiento del acceso a la financiación y ha impulsado la demanda de inversión, tanto en la parcela productiva como en la de construcción.

 

Previsiones a la baja por la inestabilidad financiera

Las islas encaran la primera mitad del año en un contexto global de creciente incertidumbre en el que a la persistencia de la espiral inflacionista y el carácter marcadamente restrictivo de las decisiones de política monetaria de los últimos trimestres se ha sumado, este marzo, un escenario de creciente agitación en los principales mercados internacionales, fundamentalmente a raíz de la segunda mayor quiebra bancaria en EEUU, la de Silicon Valley Bank.  Y es que, aunque la inflación ha empezado a dar señales de moderación, el IPC ha continuado avanzando a un ritmo elevado durante los meses de enero y febrero, no solo en Balears (5,7% y 6,0%, respectivamente) sino también a escala nacional (5,9% y 6,0%, respectivamente) y europea (10,0% y 9,9%, respectivamente).

En este contexto, el repunte de la inestabilidad financiera promete contribuir, de forma totalmente inesperada, a la lucha contra la inflación de los principales bancos centrales a nivel global. Las tensiones que el encarecimiento de los precios finales sigue provocando en la capacidad de gasto y el consiguiente incremento de la factura de capital por parte de familias y empresas derivado de un escenario de tipos de interés e incertidumbre al alza, provocarán, inevitablemente, un deterioro de la economía de cara a los próximos trimestres. Así lo recogen, de hecho, las nuevas previsiones de crecimiento publicadas por el Fondo Monetario Internacional a finales de enero, y por tanto con anterioridad al estallido de las turbulencias bancarias, que apuntan a una moderación del ritmo de avance de la economía mundial durante el presente ejercicio (2,9% vs 3,4%, 2022), especialmente acusada para las economías avanzadas (1,2% vs 2,7%, 2022) y, más concretamente, para la zona del euro (0,7% vs 3,5%, 2022) y España (1,1% vs 5,2%, 2022).

La economía de Balears ralentiza su crecimiento (10,9%) y la elevada inflación impide alcanzar los niveles prepandémicos

  • El menor avance experimentado durante los meses de julio a septiembre respecto al trimestre anterior (14,1%) es insuficiente para reducir el agujero provocado por la crisis sanitaria, que se amplía al -7,4% respecto a 2019
  • Tras el primer verano sin restricciones y con una facturación al alza, la subida de precios ha reducido la rentabilidad empresarial
  • “Las correcciones a la baja del crecimiento de España para 2023, el deterioro de las principales economías europeas y la subida de los tipos de interés nos hacen ser cautos sobre la evolución de los próximos meses”, advierte Planas

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe ‘Evolución Económica’ correspondiente al tercer trimestre de 2022, que señala que la economía de Balears experimentó un crecimiento real del 10,9%. Esta tasa recorte 3,2 puntos porcentuales la estimación del trimestre anterior (14,1%), casi 4 puntos en comparación con el mismo trimestre de 2021 (14,7%) y amplia, por primera vez, el diferencial que sigue separando Balears de los niveles de actividad prepandemia (-7,4% vs -7,1%, 2º trim).

La economía balear se mimetiza, así, con la moderación de la actividad que también han puesto de manifiesto otras economías de referencia durante el tercer trimestre. Así, la economía española ha reducido a casi la mitad el ritmo de ascenso (3,8% vs 6,8%, 2º trim.), en un contexto en el que la desaceleración de la senda de crecimiento se ha dejado sentir también sobre las principales economías europeas, como Alemania (1,3% vs 1,7%, 2º trim.), Francia (1,0% vs 4,2%, 2º trim.) o Italia (2,6% vs 5%, 2º trim.).

 

Territorialmente, la tendencia a la desaceleración ha sido especialmente acusada en Eivissa y Formentera (13,2% vs 21,2%, 2º trim.), una tónica que no ha impedido que la economía pitusa haya continuado liderando, por quinto trimestre consecutivo, el crecimiento regional por delante de Menorca (11,0% vs 14,2%, 2º trim.) y Mallorca (10,5% vs 13,1%, 2º trim.). Con todo, a pesar de este mejor comportamiento, la economía pitiusa sigue siendo la más alejada de los niveles de actividad prepandemia (-7,7%), claramente por encima de Mallorca (-7,1%) y, principalmente, de Menorca (-5,7%).

Desde la óptica de la oferta, la economía balear ha moderado durante el tercer trimestre la senda de crecimiento debido principalmente a los riesgos que emanan de un contexto internacional altamente tensionado en muchos mercados. De hecho, durante el tercer trimestre, el sector servicios ha registrado un avance real del 11,8% (vs 15,5%, 2º trim.) y ha aprovechado la primera temporada de verano sin restricciones para impulsar la facturación por encima de los niveles pre-COVID. Sin embargo, el escenario de elevada inflación y de progresivo aumento de los costes financieros ha impedido que este buen comportamiento haya tenido una traducción equivalente en términos de rentabilidad.

No ha sido el caso de la industria, que ha conseguido dar continuidad a la ‘etapa de normalización’ a pesar de que la tasa de crecimiento real se ha moderado hasta el 6,5% (vs 7,8%, 2º trim.), claramente afectada por el estrangulamiento de las cadenas globales de suministros y el encarecimiento de los precios energéticos. Al mismo tiempo, la construcción ha anotado en el tercer trimestre un incremento del 5,4% (vs 5,6%, 2º trim.) y ha confirmado haber culminado con éxito la ‘etapa de normalización’ de los niveles pre-COVID.

En sintonía con la moderación de la actividad, el empleo ha recortado también el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo durante el tercer trimestre (9,8% vs 19,4%, 2º trim.), si bien ha seguido mostrando un mayor dinamismo que en el ámbito nacional (3,5% vs 5,0%, 2º trim.). De hecho, el número total de trabajadores afiliados a la Seguridad Social ha alcanzado un nuevo máximo histórico a finales del mes de julio ─cifrado en 608.132 trabajadores─ y se ha mantenido, por cuarto trimestre consecutivo, por encima de los niveles previos a la pandemia (+2,8%). Como consecuencia de ello, el desempleo ha rebajado su incidencia hasta el 5,6% de la población activa (vs 6,3%, 2º trim.), un porcentaje que no solo se ha mantenido nuevamente por debajo de la media nacional (12,6% vs 12,7%, 2º trim.) sino que se ha erigido en la tasa de paro más reducida de los últimos 16 años.

El favorable balance laboral no ha sido suficiente para sostener la senda de crecimiento del consumo privado, pues este ha anotado un incremento real del 9,8%, claramente alejado del ritmo de avance del trimestre anterior (13,0%). Desde esta perspectiva, el gasto de las familias ha sufrido el envite de una espiral inflacionista sin precedentes —disparada hasta el 10,7% durante el mes de agosto— que, no solo ha erosionado su poder adquisitivo, sino que ha acabado incidiendo también en su propensión marginal al consumo. Una circunstancia a la que no ha sido ajena el consumo de los no residentes, que se ha vuelto a situar por debajo de los niveles prepandemia (-3,0%) a pesar de la progresiva recuperación de los flujos internacionales de visitantes.

En este contexto, la inversión ha avanzado entre los meses de julio y septiembre a un ritmo real del 7,3% y se ha postulado como el único componente de la demanda que ha ampliado la aportación positiva respecto del trimestre anterior (6,9%).

La lucha contra la inflación lastra las previsiones de crecimiento

Una vez cerrado el tercer trimestre y confirmados los primeros indicios de la entrada en una fase de menor crecimiento, la cuestión clave reside en determinar la magnitud de la corrección que experimentarán el crecimiento y el empleo durante los próximos meses como consecuencia del ‘proceso de ajuste’ que las políticas de control de la inflación llevan implícito. Los precios han continuado al alza durante los meses de octubre y noviembre no solo en Balears (7,3% y 6,3%, respectivamente), sino también a escala nacional (7,3% y 6,8%, respectivamente) y europea (11,5% y 11,1%, respectivamente).

Sin duda, las tensiones que el encarecimiento de los precios finales ha provocado desde principios de año y el incremento de la factura de capital de familias y empresas —consecuencia del proceso de subidas en los tipos de interés oficiales por parte de las principales autoridades monetarias—, provocarán, inevitablemente un deterioro en la economía en los próximos trimestres. Así, lo recoge el Fondo Monetario Internacional en su último informe de octubre, tras recortar, nuevamente, sus previsiones de crecimiento para el conjunto de la economía mundial (2,7%; -0,2pp, julio) y, de forma principalmente acusada, para las economías más avanzadas (1,1%; -0,4pp, julio), incluida España (1,2%; -0,8pp, julio).

 

 

DESCARGAR EL INFORME DE EVOLUCIÓN ECONÓMICA  – DICIEMBRE 2022

La economía de Balears mantiene su crecimiento (14,1%) pero sigue un -7,1% por debajo de los niveles de actividad prepandémicos

  • Balears da continuidad durante el segundo trimestre de 2022 al avance del 13,9% registrado en el primer trimestre del año
  • En el inicio de la primera temporada estival de la ‘nueva normalidad’, las Islas mantienen su aceleración gracias al empuje de la economía pitiusa
  • “Las principales economías europeas como Alemania, Francia e Italia ya han empezado a desacelerarse afectadas por la espiral inflacionista y la incertidumbre que provoca el conflicto bélico en Ucrania”, advierte Planas

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe ‘Evolución Económica’ correspondiente al segundo trimestre de 2022, que señala que la economía de Balears experimentó un crecimiento real del 14,1%. Esta tasa añade 0,2 puntos porcentuales a la interanual del trimestre anterior y consigue rebajar un poco más el ‘agujero’ prepandemia acumulado respecto de 2019 (-7,1% vs -9,1%, 1º trim.).

Con todo, la aceleración del crecimiento interanual ha moderado su intensidad en este último trimestre, tal y como ha hecho también la economía española, que ha repetido el ritmo de avance del trimestre anterior (6,3%). Todo ello sucede en un contexto en el que “las principales economías europeas, que ya han normalizado por completo sus niveles prepandemia, han empezado a desacelerarse”, advierte la presidenta de CAEB, Carmen Planas. Este es el caso de Alemania (1,7% vs 3,5%, 1º trim.), Francia (4,2% vs 4,7%, 1º trim.) e Italia (4,7% vs 6,3%, 1º trim.), afectadas por condicionantes globales como son la espiral inflacionista y la incertidumbre que provoca el prolongado conflicto bélico en Ucrania.

El comportamiento de la economía balear del segundo trimestre responde, insularmente, a la aceleración experimentada en Menorca (14,2% vs 12,4%, 1º trim.) y, sobre todo, Eivissa-Formentera (21,2% vs 15,2%, 1º trim.), pues Mallorca ha rebajado su ritmo de avance (13,1% vs 14%, 1º trim.). El mejor comportamiento de la economía pitiusa, apoyado en su marcada especialización turística, no ha sido suficiente para evitar mantenerse, aún, como la más alejada de recuperar los niveles de actividad prepandemia (-7,4%), por encima de Mallorca  (-6,8%) y, especialmente, de Menorca (-5,6%).

Desde el punto de vista de la oferta, la aceleración se ha producido en, una mayor o menor medida, en los distintos sectores no agrarios de la economía balear. Concretamente, los servicios han registrado un incremento del 15,5% durante el segundo trimestre (vs 15,4%, 1º trim.) de acuerdo con la reactivación de los flujos turísticos internacionales desde el inicio de la campaña de Pascua. Y es que la llegada de turistas ha alcanzado los 5,62 millones en el segundo trimestre del año, cifra que multiplica por 3,5 la del año anterior y que, además, supera por primera vez la contabilizada en 2019 (+0,3% vs -26,2%, 1º trim.).

Al mismo tiempo, la industria ha anotado la aceleración más intensa, del 7,8% (vs 6,1%, 1º trim.), muestra de una paulatina recuperación que ha reflejado el repunte del índice de producción industrial (29,6% vs 12,2%, 1º trim.), por primera vez en niveles que superan el umbral prepandemia (+0,5% vs -7,5%, 1º trim.). Sin embargo, la construcción se ha erigido en el primer sector de la economía balear en normalizar su actividad y alcanzar el ecuador del año con un ‘agujero’ positivo del +0,7% (vs -4,1%, 1º trim.) respecto al año previo al inicio de la pandemia. Este resultado viene dado tras el incremento del 5,6% en el segundo trimestre (vs 4,4%, 1º trim.), periodo en el que el incremento del valor de liquidación de las obras acumulado en los meses de abril y mayo (25,8%) ha respondido tanto al aumento de edificaciones (8,2%) como, especialmente, a su valor medio (16,3%).

En sintonía con la mejora de la actividad, el empleo ha avanzado, nuevamente, a una tasa de dos dígitos (19,4% vs 8,8%, 1º trim.), de acuerdo con el empuje de los meses de abril (24,8%) y mayo (22,1%), particularmente, en el sector servicios (30% y 26,4%, respectivamente).

Esta dinámica laboral ha permitido, en parte, sostener la trayectoria ascendente del consumo privado en el segundo cuarto del año, que ha anotado un ascenso del 13% y no ha evitado desacelerar el ritmo de avance del trimestre anterior (13,3%). Todo en un contexto en el que la recuperación del gasto de los no residentes –que ha cuatriplicado el balance trimestral de un año atrás– ha convivido con nuevas alzas del IPC (8,6% vs 7,7%, 1º trim.) que han seguido afectando a la cesta de bienes de compra frecuente (11,3% vs 11,4%, 1º trim.).

La presión que los precios energéticos, así como de diversas materias primas, ha estado ejerciendo sobre las estructuras de coste no ha impedido que la inversión haya efectuado un nuevo esfuerzo frente a la progresiva normalización de la actividad.

Inflación, subidas de tipos y tensiones nublan las perspectivas post-verano

Balears está transitando la temporada estival con unos niveles de actividad que dejan atrás el parón provocado por la pandemia. De acuerdo con los indicadores hoy disponibles, parece ser que la normalización de los volúmenes ha sido la tónica, con una afluencia de visitantes que en julio ha superado los 2,8 millones y, por tanto, la cifra registrada en el mismo mes de 2019 (+0,8%).

Sin embargo, al cierre del balance de la temporada alta, las decisiones de consumo e inversión de los actores de las Islas no podrán evitar someterse a los principales riesgos a la baja que subyacen a un contexto global de tensiones e incertidumbres. Buena parte de estos ya se han podido recoger a lo largo del verano, bien a través del alza de la inflación –en el 10,7% en Baleares en agosto-, bien a través del cambio de tono de la política de la autoridad monetaria europea –con los tipos oficiales desde el 8 de septiembre en niveles inéditos en la última década (1,25%-1,75%) y pendientes de nuevos incrementos antes que finalice el año.

La economía balear se sitúa a un -9,1% por debajo de los niveles de actividad prepandémicos

  • Balears crece un 13,9% durante el primer trimestre de 2022 acelerando el avance del último trimestre del año anterior, que fue del 13,5%
  • El ‘agujero’ económico provocado por la COVID-19 está al inicio de 2022 por debajo de los 10 puntos porcentuales respecto a la actividad de 2019
  • “La relajación de restricciones y la apertura del turismo internacional están detrás de la normalización de la actividad económica”, señala Carmen Planas

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de ‘Evolución Económica’ correspondiente al primer trimestre de 2022, que indica que la economía de Balears experimentó un crecimiento del 13,9%. Una tasa que acelera el avance del trimestre anterior (13,5%) y que consigue situar el ‘agujero’ prepandemia por debajo de los 10 puntos porcentuales (-9,1% vs -14,2%, 4º trim 2021). Con este comportamiento, las Islas se adentran en la normalización de los niveles de actividad y empleo anteriores a la irrupción del virus, tal y como también han puesto de manifiesto el crecimiento de la economía española (6,4% vs 5,5%, 4º trim 2021) y los países de la zona del euro (5,4% vs 4,7%, 4º trim 2021).

“La relajación progresiva de restricciones y la apertura al turismo internacional están detrás de que la actividad económica de las Islas se esté normalizando”, asegura la presidenta de la CAEB, Carmen Planas.

Dicho proceso de normalización se ha extendido a los distintos sectores no agrarios de la economía balear. Particularmente, los servicios han intensificado su ritmo hasta el 15,5% durante el primer trimestre (vs 15,1%, 4º trim. 2021) al impulsar nuevamente su actividad con el retorno del turismo internacional –que se ha multiplicado por 4,5 respecto al año pasado– y la vuelta progresiva a los hábitos laborales y sociales de la población local. Al mismo tiempo, la industria ha dado muestras de resiliencia manteniendo su avance en el 6,1% frente a las primeras tensiones derivadas del conflicto bélico en Ucrania, mientras que la construcción ha impulsado su crecimiento hasta el 4,6% (vs 3,7%, 4º trim. 2021) a partir de una cartera de proyectos más amplia, variada y con obras de envergadura.

En sintonía con la normalización de la actividad, el empleo ha crecido un 8,8% durante el primer trimestre del año, un incremento que, unido al del trimestre anterior (9,2%), ha permitido superar, por segunda vez consecutiva, los registros prepandemia (+2,2%).

Así, la incidencia del desempleo se ha rebajado al 10,3% de la población activa, un porcentaje que recorta significativamente la tasa vigente un año atrás (16,7%) y que se mantiene por debajo de la media española (13,7%).

El balance laboral ha apoyado la trayectoria ascendente del consumo privado del 13,3% (vs 13,1%, 4º trim.), en un contexto en el que la inflación ha encarecido rápida e intensamente diversos productos de la cesta de compra, como la vivienda (24%), el transporte (13%) o los alimentos frescos (5,8%) y elaborados (6%). El IPC cerró el primer trimestre con un incremento interanual del 7,7%, y se ha mantenido al alza con incrementos récords durante abril (7,8%), mayo (8,2%) y junio (10,2%).

El devenir los precios energéticos, así como de diversas materias primas, es una de las principales fuentes de incertidumbre que se han unido a la toma de decisiones empresariales en materia de inversión.

La guerra en Ucrania amenaza con un stand by económico

Balears afronta el verano con buenas perspectivas de actividad, pues todo apunta que, al menos, en términos de volumen, se retornará a la operativa prepandemia. Los registros turísticos de abril, que incluye la Semana Santa, han contribuido a renovar las expectativas con 1,3 millones de visitantes que, al fin, supera ligeramente la campaña de 2019.

Si no surge ningún obstáculo adicional los próximos meses, la economía de Balears podría completar el proceso de normalización al cierre de este ejercicio, teniendo en cuenta el ‘agujero’ prepandemia de las distintas esferas de actividad, que oscila entre el -3,9% de la construcción al -10,2% de los servicios, pasando por el -4,5 de la industria. Asimismo, dicho proceso de normalización está llegando a todas las economías insulares, como pone de manifiesto el marcador de crecimiento del primer trimestre en Mallorca (14% vs 13,3%, 4º trim 2021), Menorca (12,5% vs 12,6%, 4º trim.) y Eivissa-Formentera (15,3% vs 16,8%, 4º trim 2021).

La entrada en escena de nuevas fuentes de tensión global y elevadas dosis de incertidumbre, relacionadas con la duración desconocida del conflicto bélico en Ucrania, dejan en abierto cualquier previsión sobre el próximo balance anual. Así pues, la progresiva normalización de la economía balear asume el reto de digerir las tensiones del entorno, pues éstas podrían dilatar un proceso que ha costado sobremanera poner en marcha. El punto positivo para el Archipiélago reside en que el impacto directo de los actuales desajustes es inferior respecto de otras economías europeas más vinculadas a cadenas de valor industriales.

Entrevista a Carmen Planas en Cope Mallorca: “La economía balear aún atraviesa una etapa de normalización tras la pandemia”

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha acudido a La Tertulia Más Uno de Cope Mallorca desde el Hotel Es Príncep de Palma para hablar de la actualidad económica de Baleares y como están viviendo este inicio de temporada turística las empresas del Archipiélago. La conversación con la presidenta Planas ha contado con la participación como tertulianos del economista Antonio Alcover, el empresario Pep Forteza Rey y la ex consellera d’Educació i Cultura Bàrbara Galmés.

Planas ha recordado que la economía balear “atraviesa una etapa de normalización tras dos años de pandemia, que se inició durante el último trimestre de 2021, pero que aún no hemos recuperado totalmente los niveles de actividad prepandemia”. Esta etapa de normalización hacia la recuperación total “avanzará más o menos rápido en función de los obstáculos que imponga la guerra en Ucrania”. Puede prolongarse todo el año e incluso durante 2023.

Escucha la entrevista completa en el siguiente audio:

La economía balear cierra 2021 con un crecimiento del PIB del 8,9%, 5 puntos superior a la media nacional

  • El sector servicios volvió a tirar de la recuperación alcanzando un 9,5% de aumento al finalizar el año, un 17,8% durante el 4º trimestre del ejercicio
  • La presidenta de CAEB señala que con la actual incertidumbre la economía balear no alcanzará niveles prepandemia “hasta el año que viene o 2024”

 

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de ‘Evolución Económica’ correspondiente al cuarto trimestre de 2022 que indica que la economía de Balears cerró el año 2021 con un crecimiento del 8,9%, frente al 5% de la media nacional, todo y el impacto que tuvieron las dos últimas variantes de la COVID-19 que condicionaron la campaña de Navidad. Pese a éstas, las consecuencias negativas de la pandemia sobre la actividad empresarial y sobre el empleo parecen limitarse de forma significativa.

Según el último informe del año 2021, el PIB balear experimentó un aumento durante el cuarto trimestre del 15,6%, superior al del trimestre anterior (13%), consiguiendo restar parte del ‘agujero’ prepandemia aún pendiente. Así, la recuperación total se sigue posponiendo (8,9% vs -23,6% en 2020), aunque la economía de las Islas se mantiene, técnicamente, en fase de expansión ya que más de la mitad de los indicadores de actividad siguen evolucionando en positivo o acelerándose interanualmente.

El balance laboral del último trimestre en Balears muestra que 28 de los 47 sectores de actividad han alcanzado niveles de 2019, empezando por los servicios de alojamiento (86,5%; +7,2% respecto de 2019); y restauración (22,7%; +3%) o el transporte marítimo (29,4%, +13,2%) y terrestre (10,1%; +1,3%).

La rebaja de las restricciones y la mayor movilidad de las personas han permitido que continúe la normalización de la actividad en los diferentes sectores del PIB balear, especialmente en el sector servicios, gracias a que la temporada turística se alargó hasta octubre y a la campaña de Navidad.  Así, los servicios han mantenido su crecimiento (17,8%), siendo el único sector que acelera el ritmo respecto al tercer trimestre (14,5%).

El mayor margen de mejora pendiente -Balears fue la CCAA que más cayó durante 2020 en este sector (-25,4% vs -11,5%, España)- explica que en las Islas el repunte del sector terciario sea al cierre de 2021 mayor respecto del resto del país (9,5% vs 5,9%). La marcada dependencia del turismo en Balears permite anticipar una margen de mejora más amplio, aunque será el devenir de la pandemia y la guerra en Ucrania los que marquen la recuperación total.

Por su parte, la industria ha mantenido la recuperación de la mayoría de sus indicadores, aunque ha rebajado su crecimiento en el último trimestre (6,1% vs 8,1%, 3º trim.), quedando su crecimiento anual en el 5,9%, aún superior al de toda España, 5,3%. El sector secundario cerró el año reduciendo la distancia respecto al periodo prepandemia por debajo de los 6 puntos (-5,9% vs -10,4%, 3º trim.), aunque se enfrenta a mayores dificultades que el resto del sector en el conjunto del país para revertir por completo los efectos de la pandemia.

La construcción se ha visto afectada por los problemas de abastecimiento de materias primas que sufrieron los operadores a nivel mundial, provocando una escalada rápida de los precios. Así, el crecimiento se moderó en el último trimestre de 2021 (2% vs al 2,2%, 3º trim.). Sin embargo, en las Islas la construcción cierra el año comportándose mejor que a nivel nacional (4,8% vs -4,1%, España), hecho significativo porque el retroceso durante el primer año de pandemia fue similar en Balears que en todo el país (-12%, Balears vs -11,3%, España).

Menorca y Eivissa-Formentera, mejor que Mallorca

Eivissa y Formentera siguen siendo las que mejor comportamiento tienen al final de 2021, aprovechando la inercia de la reactivación turística durante octubre y la llegada más tardía de la sexta ola de contagios. Las Pitiüses estuvieron menos tiempo en situación de riesgo extremo los meses de octubre a diciembre (15 días), que Mallorca (23 días) y Menorca (31).

Así, la economía pitiusa repuntó durante el último trimestre de 2021 un 18,9% (16,5%, 3º trim.), un balance superior al resto del Archipiélago. Eivissa y Formentera cerraron el año con un crecimiento del 10,8% frente al 8,6% de Mallorca y el 9,8% de Menorca. El sector servicios es el que mejor ha funcionado también en las Pitiüses, especialmente significativo a la hora de generar empleo (17,2% vs 16,5%, 3º trim.), más que en Mallorca (9,7% vs 7,3%, 3º trim.) y Menorca (9,5% vs 10,9%, 3º trim.), gracias al mejor comportamiento del alojamiento, las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento y el transporte.

El sector turístico pitiuso se apoyó tanto en una paralización más acusada del turismo en 2020, como en su mayor dependencia del segmento internacional para recuperar la actividad a un ritmo superior al de Menorca, como señalan los registros de afluencia de visitantes como los de gasto turístico entre los meses de octubre y diciembre, que no sólo han repuntado en Pitiüses (434,9% y 592,1%, respectivamente) sino que han evidenciado un grado de recuperación superior de los niveles prepandemia (-14,3% y -10,2%, respectivamente).

La incertidumbre puede retrasar la recuperación hasta 2023 o 2024

Cerrado 2021, la incertidumbre sigue instalada en la economía tanto a nivel nacional como en Illes Balears. Las perspectivas de cara a 2022 reflejan de cara al primer trimestre del año un clima de creciente preocupación, al registrar, por primera vez en los últimos seis trimestres, una moderación de la confianza empresarial. Los primeros indicadores de la evolución del mercado laboral y la afluencia de visitantes durante enero y febrero anticipan una mejor actividad en Eivissa-Formentera respecto al resto de las Islas. Todo parece indicar que la economía pitiusa seguiría encabezando el ritmo de recuperación del Archipiélago.

Con el balance en la mano, la presidenta de CAEB, Carmen Planas, anticipa que la recuperación total de la economía balear no alcanzará los niveles prepandemia “hasta el año que viene o 2024”, toda vez que la invasión rusa en Ucrania ha añadido “más incertidumbre” a la ya de por sí creada por la pandemia.

La economía salda el primer cuarto del año con un descenso interanual del 19,9%

Carmen Planas ha explicado que “con el dato de retroceso del 19,9% certificado en el primer trimestre de este año, queda mucho trabajo por delante para que podamos lograr registros de crecimiento positivo que muy probablemente no conseguiremos alcanzar hasta el año 2022”

La tercera ola de la pandemia ha obligado a encarar un nuevo trimestre de resistencia y la economía balear no ha empezado el año con buen pie registrando “datos los datos que no se pueden interpretar de otra manera que como duros” 

Menorca vuelve a registrar un balance menos desfavorable que Mallorca y que Ibiza y Formentera

 

Puede descargar audio e imágenes con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas.

Puede descargar el informe de coyuntura “Evolución Económica 1T 2021”

Palma, 17 de marzo de 2021.- La presidenta de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), Carmen Planas, ha hecho público en el día de hoy el informe de coyuntura “Evolución Económica” correspondiente al primer trimestre de 2021, en el que señala que la reformulación de expectativas ha mantenido durante todo el trimestre un carácter variable, propio de afrontar la toma de decisiones en un escenario en el que la incertidumbre se ha mantenido en cotas altas. Y es que “la evolución de la pandemia, no solo en las islas, sino en buena parte de los países europeos que, como Alemania y Reino Unido, responden de la mayor parte de los flujos turísticos, ha truncado poco a poco los esquemas iniciales y provocado que los actores hayan ido focalizando su atención en el medio plazo” ha señalado Planas.

Así las cosas, “al cierre del primer trimestre y, prácticamente, superada la tercera ola de la pandemia, el PIB Balears ha puesto de manifiesto un descenso real del 19,9% respecto del mismo periodo del año anterior”, ha destacado la presidenta de CAEB. Planas ha explicado que “este periodo ya incorpora en la base de las variaciones interanuales los primeros efectos de la pandemia correspondientes al mes de marzo de 2020”.

De esta forma, ha añadido Planas, “con este comportamiento, las islas suman tres trimestres consecutivos de moderación de la carga negativa, apoyados en una mejora del porcentaje de indicadores de actividad representativos que se aceleran (34,9% vs 26,7%, 4º trim.) y la consolidación de los que ya han devuelto su evolución al terreno positivo (20,9% vs 17,8%, 4º trim.)”.

 

La actividad no empieza el año con buen pie

Los indicadores de actividad más recientes muestran dos tendencias claras: (i) una progresiva aceleración que se ha extendido entre todos los componentes de oferta y que si bien ha permitido rebajar, de nuevo, la carga negativa del trimestre anterior, no ha impedido que la caída de la actividad respecto a los niveles previos a la pandemia siga siendo muy abultada y claramente superior a la del resto de regiones del entorno competitivo; y, (ii) unas expectativas de normalización más inminentes en la industria y la construcción que en los servicios, especialmente en las ramas de actividad que como el comercio, el alojamiento o la restauración dependen fuertemente de la actividad turística.

Y es que la apertura controlada de determinados espacios, el establecimiento de aforos y horarios, así como la gestión de las entradas y salidas de viajeros han marcado la pauta de un trimestre en el que el valor añadido del sector servicios ha experimentado una caída real del 22,2%, la más acentuada del tejido no agrario balear. El perfil de la senda de los servicios de Balears se asimila, así mismo, a la que traza la economía española, si bien ésta se ha seguido manejando en retrocesos más moderados (-5,3% vs -10%, 4º trim.). Así lo confirma la magnitud, todavía notable, del descenso de su cifra de negocios (-25,1% vs -3,8%, España) o el mayor recorte del empleo (-6,2% vs -1%, España). Particularmente, la falta de actividad se observa, entre otros, en la intensa caída de las pernoctaciones (-87,1% vs -96,1%, 4º trim.), de acuerdo con el retroceso de la afluencia de viajeros (-80,9% vs -91,4%, 4º trim.) y el mantenimiento en mínimos de la estancia media (2,6 días vs 2,4 días, 4º trim.).

Por su parte, el sector industrial de las islas ha encajado una contracción del valor añadido bruto del 7%, tasa que relaja la caída del trimestre anterior (-11,3%) y confirma las mayores dificultades para cauterizar la pérdida de valor añadido, puesto que su homologo nacional ha conseguido cerrar este primer trimestre en terreno positivo (1,1% vs -3,6%, 4º trim.). Con todo, cabe señalar que el secundario balear ha seguido manteniendo la pérdida de afiliados a un ritmo inferior a la del conjunto de tejido regional (-5,5%), un hecho que que se ha confirmado, sobre todo, en marzo (-2,7%, industria vs -4,9%, total tejido). En cualquier caso, resulta evidente que el actual volumen de actividad dificulta la reincorporación de factores productivos, hecho que, además se percibe en el estancamiento del porcentaje de utilización de la capacidad productiva instalada en torno a la mitad (49,8%).

Finalmente, el sector de la construcción ha encarado el inicio del ejercicio abordando la ejecución de los últimos proyectos iniciados al inicio de la pandemia y con la vista puesta en el devenir del visado de nuevos proyectos. Así las cosas, el valor añadido bruto generado por el sector durante el primer cuarto del año ha descendido un 5,4%, tasa que resuelve las dudas sobre su capacidad de perder carga negativa que mostró el trimestre anterior (-12,1%) y que se erige como la más moderada del tejido productivo no agrario. Con este comportamiento, el sector reproduce el perfil observado a nivel nacional, si bien lo cierra con unos marcadores más favorables que los recogidos en este territorio (-10,1% vs -12,7%, 4º trim.). Particularmente, la actividad del trimestre ha venido marcada por el agotamiento del cierre de proyectos iniciados con anterioridad o al inicio del estallido de la pandemia, tal como recoge el descenso de las certificaciones final de obra –tanto en número de edificios (-4,7%) como de viviendas (-12,5%)– y su correspondiente valor de liquidación (-2,4%).

 

La demanda interna, a la espera de la reactivación

Los principales componentes de la demanda agregada, como son el consumo privado y la inversión, han recortado la carga negativa de sus marcadores de crecimiento fruto, mayoritariamente, del efecto base que acogen respecto de un año atrás. Sin embargo, cabe señalar que tanto familias como empresas han seguido reteniendo sus planes de gasto e inversión a la espera de la reactivación económica y, en este sentido, con las expectativas puestas en las posibilidades de un verano mejor.

Concretamente, el consumo privado ha saldado el primer cuarto del ejercicio con un retroceso interanual del 22,3%, tasa que ha aminorado el ritmo de descenso del trimestre anterior por tercera vez consecutiva (-28,5%, 4º trim.). Con este comportamiento, el principal componente de la demanda agregada del archipiélago ha reproducido la tendencia observada a nivel nacional (-4% vs -9,4%, 4º trim.), si bien mantiene un grado de afectación mayor que deriva, sobre todo, de la severidad de las medidas aplicadas para contener la tercera ola en cada uno de los territorios, así como de la falta de apoyo del consumo de los no residentes, especialmente significativo a nivel regional.

A estos efectos, el consumo de los no residentes, aproximado a través del gasto turístico total, revela una nueva contracción (-74,4% vs -88,9%, 4º trim.) que descansa en el retroceso de la afluencia de visitantes (-75,1% vs -85,5%, 4º trim.) y que se exacerba, especialmente, en el segmento internacional (-76,3% y -76,8%, respectivamente). Con todo, cabe señalar que, en esta ocasión, el repunte de la estancia media hasta los 9,3 días (47,9% vs 20,6%, 4º trim.) ha conseguido compensar la contracción del dispendio diario efectuado por turista (-30,6% vs -36,2%, 4º trim.), todavía constreñido por las limitaciones a la actividad comercial y de ocio imperantes a razón de la pandemia.

Por su parte, la propensión a consumir de los residentes ha acusado el descenso de rentas afectadas por la destrucción de empleo, la minoración de los ingresos percibidos por los trabajadores que siguen sujetos a los ERTEs y la evolución alcista de los precios finales (1,6% vs -0,4%, diciembre 2020), de acuerdo con la presión ejercida por la energía, especialmente, sobre la cesta de bienes y servicios de compra recurrente.

Adicionalmente, la formación bruta de capital ha seguido retrocediendo en los primeros compases del ejercicio afectada por los daños acumulados en las cuentas de resultados, la elevada incertidumbre y, sobre todo, la tardanza en el despliegue de estímulos económicos capaces de acompañar la pérdida de actividad. No en vano, la inversión ha saldado el primer cuarto del año con una caída del 14,7%, tasa que, si bien ha conseguido rebajar en 4,2 puntos porcentuales el descenso del trimestre anterior, confirma el carácter dubitativo que adolece la senda de este componente de la demanda agregada. Y es que, a pesar de la rotunda proactividad de los bancos centrales desde la introducción de altas dosis de liquidez y el mantenimiento de unos tipos de interés en niveles extremadamente reducidos, las débiles perspectivas de negocio, en un contexto de actividad en mínimos y márgenes estrechos, han seguido lastrado el planteamiento de nuevos proyectos.

De hecho, la afiliación de empresas en alta a la Seguridad Social ha seguido en el primer cuarto del año retrocediendo prácticamente al mismo ritmo que el trimestre anterior (-6,9% vs -7,1%, 4º trim.), con una afectación en la industria y los servicios (-7,7%, ambos) superior a la de la construcción (-2,4%). Y es que el capital orientado a la inversión en construcción ha mostrado una cierta capacidad para evitar la parálisis, amparado en el segmento residencial. En este sentido, el presupuesto de ejecución vinculado a los proyectos visados durante el primer trimestre ha anotado un incremento (9,7% vs -40,7%, 4º trim.), de acuerdo con el comportamiento de la obra residencial (12,7% vs -33,6%, 4º trim.).

Mientras tanto, el sector exterior ha seguido sin contar con la exportación de servicios turísticos en un contexto en que la balanza comercial de bienes, descontadas las partidas de material de transporte, señala un descenso de las exportaciones (-6,3%). A título ilustrativo, el enfriamiento de las ventas al exterior ha sido puesto de manifiesto en partidas representativas del tejido local como los muebles (-65,5%), las pieles (-46,4%), el calzado (-15,5%) y las manufacturas de cuero (-3,3%), las perlas (-45,6%), la fruta (-15,5%), los jabones (-0,4%) o la leche y los productos lácteos (-0,1%).

 

Menorca, Ibiza y Formentera y también Mallorca convergen en su comportamiento

Menorca, gracias a un mejor comportamiento en el control sanitario y a su mayor diversificación productiva ha anotado, de nuevo, la menor contracción de la actividad. Concretamente, la estimación avance para el primer trimestre indica que la economía menorquina ha retrocedido a un ritmo interanual del 17,3% (vs -24,5%, 4º trim.), tasa que arroja, por tercer trimestre consecutivo, un balance menos desfavorable que los de Mallorca (-20,1% vs -27,3%, 4º trim.) y Eivissa y Formentera (-20,1% vs -27,5%, 4º trim.).

Cabe destacar, en cualquier caso, la confirmación de la tendencia a la reducción de la diacronía interinsular iniciada en el trimestre anterior, puesto que la actividad se ha acelerado en Pitiüses (7,4 pp), por encima de lo que lo ha hecho en Menorca (7,1 pp) y Mallorca (7,1 pp).

 

El inicio de la desescalada renueva la planificación empresarial

El tejido empresarial se encuentra trazando un plan de actuación plausible de cara a los próximos meses que facilite la convivencia con una todavía elevada incertidumbre y recupere la intención, tantas veces aplazada, de centrarse en la reactivación y, ya no, en la resistencia. A estos efectos, la evolución de las economías del mundo más avanzadas en este proceso confirma que es posible basar una recuperación sólida de los principales marcadores desde la combinación simultánea de tres factores, que son: (i) el apoyo a las rentas desde estímulos fiscales; (ii) la reapertura de la actividad; y, (iii) la aceleración del ritmo de vacunación.

La presidenta de CAEB, ha señalado que “los datos que no se pueden interpretar de otra manera que como unos datos duros”, porque manifiestan una caída del 19,9% que se superpone al descenso del 4,5% que ya registró la economía balear en el primer trimestre de 2020”.

Con todo, Carmen Planas ha añadido que “para los próximos trimestres, y aunque aún hay un gran componente de incertidumbre, es previsible que la economía balear evolucione reflejando datos más positivos”.

“Sin embargo, no podemos olvidar que serán datos comparados con los registrados el año pasado, que fue nefasto para Balears, desde que registramos la abrupta caída en forma de sima vertical anotada a partir del segundo trimestre de 2020” ha aclarado Planas señalando que “este hecho puede crear un cierto espejismo de optimismo por el efecto base tan negativo anotado el pasado año en el que el PIB balear cayó más del doble que el de la media nacional”.

Carmen Planas ha explicado que “con el dato de retroceso del 19,9% certificado en el primer trimestre de este año, queda mucho trabajo por delante para poder alcanzar un crecimiento positivo que muy probablemente no conseguiremos alcanzar hasta el año 2022”.

“Y este trabajo consiste fundamentalmente en acelerar el proceso de vacunación, lograr convencer a los mercados emisores, sobre todo al británico, de que Balears es un destino seguro, y hacer todos los esfuerzos posibles por alargar una temporada turística que no ha empezado como debía” ha concluido la presidenta de CAEB.