La economía salda el primer cuarto del año con un descenso interanual del 19,9%

Carmen Planas ha explicado que “con el dato de retroceso del 19,9% certificado en el primer trimestre de este año, queda mucho trabajo por delante para que podamos lograr registros de crecimiento positivo que muy probablemente no conseguiremos alcanzar hasta el año 2022”

La tercera ola de la pandemia ha obligado a encarar un nuevo trimestre de resistencia y la economía balear no ha empezado el año con buen pie registrando “datos los datos que no se pueden interpretar de otra manera que como duros” 

Menorca vuelve a registrar un balance menos desfavorable que Mallorca y que Ibiza y Formentera

 

Puede descargar audio e imágenes con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas.

Puede descargar el informe de coyuntura “Evolución Económica 1T 2021”

Palma, 17 de marzo de 2021.- La presidenta de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), Carmen Planas, ha hecho público en el día de hoy el informe de coyuntura “Evolución Económica” correspondiente al primer trimestre de 2021, en el que señala que la reformulación de expectativas ha mantenido durante todo el trimestre un carácter variable, propio de afrontar la toma de decisiones en un escenario en el que la incertidumbre se ha mantenido en cotas altas. Y es que “la evolución de la pandemia, no solo en las islas, sino en buena parte de los países europeos que, como Alemania y Reino Unido, responden de la mayor parte de los flujos turísticos, ha truncado poco a poco los esquemas iniciales y provocado que los actores hayan ido focalizando su atención en el medio plazo” ha señalado Planas.

Así las cosas, “al cierre del primer trimestre y, prácticamente, superada la tercera ola de la pandemia, el PIB Balears ha puesto de manifiesto un descenso real del 19,9% respecto del mismo periodo del año anterior”, ha destacado la presidenta de CAEB. Planas ha explicado que “este periodo ya incorpora en la base de las variaciones interanuales los primeros efectos de la pandemia correspondientes al mes de marzo de 2020”.

De esta forma, ha añadido Planas, “con este comportamiento, las islas suman tres trimestres consecutivos de moderación de la carga negativa, apoyados en una mejora del porcentaje de indicadores de actividad representativos que se aceleran (34,9% vs 26,7%, 4º trim.) y la consolidación de los que ya han devuelto su evolución al terreno positivo (20,9% vs 17,8%, 4º trim.)”.

 

La actividad no empieza el año con buen pie

Los indicadores de actividad más recientes muestran dos tendencias claras: (i) una progresiva aceleración que se ha extendido entre todos los componentes de oferta y que si bien ha permitido rebajar, de nuevo, la carga negativa del trimestre anterior, no ha impedido que la caída de la actividad respecto a los niveles previos a la pandemia siga siendo muy abultada y claramente superior a la del resto de regiones del entorno competitivo; y, (ii) unas expectativas de normalización más inminentes en la industria y la construcción que en los servicios, especialmente en las ramas de actividad que como el comercio, el alojamiento o la restauración dependen fuertemente de la actividad turística.

Y es que la apertura controlada de determinados espacios, el establecimiento de aforos y horarios, así como la gestión de las entradas y salidas de viajeros han marcado la pauta de un trimestre en el que el valor añadido del sector servicios ha experimentado una caída real del 22,2%, la más acentuada del tejido no agrario balear. El perfil de la senda de los servicios de Balears se asimila, así mismo, a la que traza la economía española, si bien ésta se ha seguido manejando en retrocesos más moderados (-5,3% vs -10%, 4º trim.). Así lo confirma la magnitud, todavía notable, del descenso de su cifra de negocios (-25,1% vs -3,8%, España) o el mayor recorte del empleo (-6,2% vs -1%, España). Particularmente, la falta de actividad se observa, entre otros, en la intensa caída de las pernoctaciones (-87,1% vs -96,1%, 4º trim.), de acuerdo con el retroceso de la afluencia de viajeros (-80,9% vs -91,4%, 4º trim.) y el mantenimiento en mínimos de la estancia media (2,6 días vs 2,4 días, 4º trim.).

Por su parte, el sector industrial de las islas ha encajado una contracción del valor añadido bruto del 7%, tasa que relaja la caída del trimestre anterior (-11,3%) y confirma las mayores dificultades para cauterizar la pérdida de valor añadido, puesto que su homologo nacional ha conseguido cerrar este primer trimestre en terreno positivo (1,1% vs -3,6%, 4º trim.). Con todo, cabe señalar que el secundario balear ha seguido manteniendo la pérdida de afiliados a un ritmo inferior a la del conjunto de tejido regional (-5,5%), un hecho que que se ha confirmado, sobre todo, en marzo (-2,7%, industria vs -4,9%, total tejido). En cualquier caso, resulta evidente que el actual volumen de actividad dificulta la reincorporación de factores productivos, hecho que, además se percibe en el estancamiento del porcentaje de utilización de la capacidad productiva instalada en torno a la mitad (49,8%).

Finalmente, el sector de la construcción ha encarado el inicio del ejercicio abordando la ejecución de los últimos proyectos iniciados al inicio de la pandemia y con la vista puesta en el devenir del visado de nuevos proyectos. Así las cosas, el valor añadido bruto generado por el sector durante el primer cuarto del año ha descendido un 5,4%, tasa que resuelve las dudas sobre su capacidad de perder carga negativa que mostró el trimestre anterior (-12,1%) y que se erige como la más moderada del tejido productivo no agrario. Con este comportamiento, el sector reproduce el perfil observado a nivel nacional, si bien lo cierra con unos marcadores más favorables que los recogidos en este territorio (-10,1% vs -12,7%, 4º trim.). Particularmente, la actividad del trimestre ha venido marcada por el agotamiento del cierre de proyectos iniciados con anterioridad o al inicio del estallido de la pandemia, tal como recoge el descenso de las certificaciones final de obra –tanto en número de edificios (-4,7%) como de viviendas (-12,5%)– y su correspondiente valor de liquidación (-2,4%).

 

La demanda interna, a la espera de la reactivación

Los principales componentes de la demanda agregada, como son el consumo privado y la inversión, han recortado la carga negativa de sus marcadores de crecimiento fruto, mayoritariamente, del efecto base que acogen respecto de un año atrás. Sin embargo, cabe señalar que tanto familias como empresas han seguido reteniendo sus planes de gasto e inversión a la espera de la reactivación económica y, en este sentido, con las expectativas puestas en las posibilidades de un verano mejor.

Concretamente, el consumo privado ha saldado el primer cuarto del ejercicio con un retroceso interanual del 22,3%, tasa que ha aminorado el ritmo de descenso del trimestre anterior por tercera vez consecutiva (-28,5%, 4º trim.). Con este comportamiento, el principal componente de la demanda agregada del archipiélago ha reproducido la tendencia observada a nivel nacional (-4% vs -9,4%, 4º trim.), si bien mantiene un grado de afectación mayor que deriva, sobre todo, de la severidad de las medidas aplicadas para contener la tercera ola en cada uno de los territorios, así como de la falta de apoyo del consumo de los no residentes, especialmente significativo a nivel regional.

A estos efectos, el consumo de los no residentes, aproximado a través del gasto turístico total, revela una nueva contracción (-74,4% vs -88,9%, 4º trim.) que descansa en el retroceso de la afluencia de visitantes (-75,1% vs -85,5%, 4º trim.) y que se exacerba, especialmente, en el segmento internacional (-76,3% y -76,8%, respectivamente). Con todo, cabe señalar que, en esta ocasión, el repunte de la estancia media hasta los 9,3 días (47,9% vs 20,6%, 4º trim.) ha conseguido compensar la contracción del dispendio diario efectuado por turista (-30,6% vs -36,2%, 4º trim.), todavía constreñido por las limitaciones a la actividad comercial y de ocio imperantes a razón de la pandemia.

Por su parte, la propensión a consumir de los residentes ha acusado el descenso de rentas afectadas por la destrucción de empleo, la minoración de los ingresos percibidos por los trabajadores que siguen sujetos a los ERTEs y la evolución alcista de los precios finales (1,6% vs -0,4%, diciembre 2020), de acuerdo con la presión ejercida por la energía, especialmente, sobre la cesta de bienes y servicios de compra recurrente.

Adicionalmente, la formación bruta de capital ha seguido retrocediendo en los primeros compases del ejercicio afectada por los daños acumulados en las cuentas de resultados, la elevada incertidumbre y, sobre todo, la tardanza en el despliegue de estímulos económicos capaces de acompañar la pérdida de actividad. No en vano, la inversión ha saldado el primer cuarto del año con una caída del 14,7%, tasa que, si bien ha conseguido rebajar en 4,2 puntos porcentuales el descenso del trimestre anterior, confirma el carácter dubitativo que adolece la senda de este componente de la demanda agregada. Y es que, a pesar de la rotunda proactividad de los bancos centrales desde la introducción de altas dosis de liquidez y el mantenimiento de unos tipos de interés en niveles extremadamente reducidos, las débiles perspectivas de negocio, en un contexto de actividad en mínimos y márgenes estrechos, han seguido lastrado el planteamiento de nuevos proyectos.

De hecho, la afiliación de empresas en alta a la Seguridad Social ha seguido en el primer cuarto del año retrocediendo prácticamente al mismo ritmo que el trimestre anterior (-6,9% vs -7,1%, 4º trim.), con una afectación en la industria y los servicios (-7,7%, ambos) superior a la de la construcción (-2,4%). Y es que el capital orientado a la inversión en construcción ha mostrado una cierta capacidad para evitar la parálisis, amparado en el segmento residencial. En este sentido, el presupuesto de ejecución vinculado a los proyectos visados durante el primer trimestre ha anotado un incremento (9,7% vs -40,7%, 4º trim.), de acuerdo con el comportamiento de la obra residencial (12,7% vs -33,6%, 4º trim.).

Mientras tanto, el sector exterior ha seguido sin contar con la exportación de servicios turísticos en un contexto en que la balanza comercial de bienes, descontadas las partidas de material de transporte, señala un descenso de las exportaciones (-6,3%). A título ilustrativo, el enfriamiento de las ventas al exterior ha sido puesto de manifiesto en partidas representativas del tejido local como los muebles (-65,5%), las pieles (-46,4%), el calzado (-15,5%) y las manufacturas de cuero (-3,3%), las perlas (-45,6%), la fruta (-15,5%), los jabones (-0,4%) o la leche y los productos lácteos (-0,1%).

 

Menorca, Ibiza y Formentera y también Mallorca convergen en su comportamiento

Menorca, gracias a un mejor comportamiento en el control sanitario y a su mayor diversificación productiva ha anotado, de nuevo, la menor contracción de la actividad. Concretamente, la estimación avance para el primer trimestre indica que la economía menorquina ha retrocedido a un ritmo interanual del 17,3% (vs -24,5%, 4º trim.), tasa que arroja, por tercer trimestre consecutivo, un balance menos desfavorable que los de Mallorca (-20,1% vs -27,3%, 4º trim.) y Eivissa y Formentera (-20,1% vs -27,5%, 4º trim.).

Cabe destacar, en cualquier caso, la confirmación de la tendencia a la reducción de la diacronía interinsular iniciada en el trimestre anterior, puesto que la actividad se ha acelerado en Pitiüses (7,4 pp), por encima de lo que lo ha hecho en Menorca (7,1 pp) y Mallorca (7,1 pp).

 

El inicio de la desescalada renueva la planificación empresarial

El tejido empresarial se encuentra trazando un plan de actuación plausible de cara a los próximos meses que facilite la convivencia con una todavía elevada incertidumbre y recupere la intención, tantas veces aplazada, de centrarse en la reactivación y, ya no, en la resistencia. A estos efectos, la evolución de las economías del mundo más avanzadas en este proceso confirma que es posible basar una recuperación sólida de los principales marcadores desde la combinación simultánea de tres factores, que son: (i) el apoyo a las rentas desde estímulos fiscales; (ii) la reapertura de la actividad; y, (iii) la aceleración del ritmo de vacunación.

La presidenta de CAEB, ha señalado que “los datos que no se pueden interpretar de otra manera que como unos datos duros”, porque manifiestan una caída del 19,9% que se superpone al descenso del 4,5% que ya registró la economía balear en el primer trimestre de 2020”.

Con todo, Carmen Planas ha añadido que “para los próximos trimestres, y aunque aún hay un gran componente de incertidumbre, es previsible que la economía balear evolucione reflejando datos más positivos”.

“Sin embargo, no podemos olvidar que serán datos comparados con los registrados el año pasado, que fue nefasto para Balears, desde que registramos la abrupta caída en forma de sima vertical anotada a partir del segundo trimestre de 2020” ha aclarado Planas señalando que “este hecho puede crear un cierto espejismo de optimismo por el efecto base tan negativo anotado el pasado año en el que el PIB balear cayó más del doble que el de la media nacional”.

Carmen Planas ha explicado que “con el dato de retroceso del 19,9% certificado en el primer trimestre de este año, queda mucho trabajo por delante para poder alcanzar un crecimiento positivo que muy probablemente no conseguiremos alcanzar hasta el año 2022”.

“Y este trabajo consiste fundamentalmente en acelerar el proceso de vacunación, lograr convencer a los mercados emisores, sobre todo al británico, de que Balears es un destino seguro, y hacer todos los esfuerzos posibles por alargar una temporada turística que no ha empezado como debía” ha concluido la presidenta de CAEB.

“El tropiezo de la inversión en la recta final de 2020 condiciona las perspectivas de recuperación de la economía balear”

Balears cerró su balance económico anual con una contracción inédita del 24,3% y la COVID-19 ha hecho del 2020 un año como ningún otro

 “Es pronto para hacer pronósticos para 2021 porque depende de múltiples condicionantes, siendo el primero de ellos el control de la crisis sanitaria y la capacidad de las empresas para invertir, porque si no hay inversión no habrá una recuperación rápida” 

Eivissa y Formentera anotan, de nuevo, la peor marca y Menorca la menos negativa de Balears 

 

Puede ver o descargar Imágenes TV con las declaraciones de la presidenta de CAEB.

Puede escuchar o descargar audio con las declaraciones de la presidenta de CAEB.

Puede descargar el informe de coyuntura ‘Evolución Económica 4T2020’

 

Palma, 18 de marzo de 2021.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de coyuntura “Evolución Económica” correspondiente al cuarto trimestre del ejercicio 2020, en el que señala que la COVID-19 ha generado una crisis global, no comparable con las anteriores crisis económico-financieras, que ha tenido una gran repercusión en todo el archipiélago, donde la emergencia sanitaria ha sumido la economía balear en una sima vertical sin precedentes.

Así, la línea de tiempo que transcurre entre las restricciones generalizadas a la movilidad y a la actividad, un verano tumultuoso y un final del año tan incierto como esperanzador, no ha hecho sino poner de relieve las características del shock económico que ha ejercido la COVID-19 sobre Balears. Y es que, la estimación del crecimiento correspondiente al cuarto trimestre muestra una contracción del 27,3% (vs -29,7%, 3º trim.), que no ha hecho sino confirmar que la actividad económica no ha conseguido recuperar el vigor, a pesar de la relajación parcial de las restricciones. De hecho, el balance anual del archipiélago, con un retroceso del 24,3%, contrasta con la evolución del resto de economías del mundo, que no han alcanzado en ningún caso la profundidad de Balears.

 

El sector servicios demora en la recta final del año su particular proceso de recuperación

Desde el punto de vista de la oferta, el informe destaca que los servicios se han erigido como el sector más afectado por la crisis de la COVID-19 y se han convertido también en el principal factor explicativo de la sima vertical en que se encuentra sumida la economía balear. Pues, aquellos servicios más dependientes del contacto cara a cara (hostelería y restauración, turismo, transporte, ocio, centros comerciales…) han sufrido, en esta ocasión, con mayor fuerza. De hecho, la tasa de crecimiento del último trimestre se ha saldado con un retroceso interanual del 29,6% (vs -32,7%, 3º trim.), y la magnitud de la caída de la actividad para el conjunto del ejercicio se ha cifrado en un 26,2%.

Y es que, así lo pone en relieve la negativa evolución de los índices de cifra de negocios y de ocupación del sector, tanto el último cuarto del año (-29,8% y -16,3%, respectivamente) como en el conjunto del ejercicio (-37,8% y -14,7%, respectivamente), por encima del agregado nacional. Así mismo, la llegada de turistas ha anotado un mínimo histórico (-81,3% vs -0,7%, 2019) con apenas 3,1 millones de turistas (vs 16,4 millones, 2019), por lo que las ramas más directamente vinculadas a la cadena turística de valor han sufrido fuertes retrocesos de afiliación (-21,5% vs 1,1%, 2019).

 

La industria aminora el ritmo de avance y consolida el negativo

El ritmo de avance observado en los meses posteriores al segundo trimestre no solo no ha sido suficiente para sacar a la industria balear del terreno negativo, sino que se ha ralentizado a finales de año, así, el sector ha despedido el último trimestre del año con un retroceso del 11,3% (vs -14,7%, 3º trim.) y ha anotado una contracción del 13,2% en el balance anual. Y es que, las interrupciones en las cadenas globales de suministros y las restricciones más o menos generalizadas de la actividad económica derivadas de la crisis de la COVID-19 han lastrado la actividad, tal y cómo han manifestado el índice de producción industrial (-13,9% vs -21%, 3º trim.), el indicador de la cifra de negocios (-14,3% vs -16,2%, 3º trim.) y la afiliación (-4,3% vs -4,6%, 3º trim.).

 

La construcción acusa el fin de la inercia afectada por una incertidumbre imperante

La estimación de crecimiento del sector de la construcción balear arroja una contracción del 15,1%, tasa que amplia en 5,9 puntos porcentuales el retroceso experimentado el trimestre anterior (-9,2%) y pone freno a la aceleración observada en el tercer trimestre (11,7 puntos porcentuales). En esta misma línea, balance anual lega una contracción del 12,8%, que supera ampliamente los retrocesos observados durante la Gran Recesión (-4,9% en 2009) o la crisis de la deuda soberana (-3,1% en 2012). A ello ha contribuido la evolución de las certificaciones de fin de obra, que han retrocedido en el último trimestre (-9,8% vs 12,5%, 3º trim.), así como la destrucción de ocupación, que ha sido visible tanto el último cuarto del año (-1,7% vs 1,8%, 3º trim.) como en el conjunto del ejercicio (-1,9% vs 4,4%, 2019).

 

El freno económico global pesa sobre los niveles de demanda de consumo e inversión

Desde el punto de vista de la demanda, el consumo privado ha sufrido una contracción del 25,4% en el acumulado del año, que supera con creces la experimentada a lo largo de la última recesión (-2,9%, 2009) y duplica la observada a nivel nacional (-12,6%). Y es que, los intentos de aceleración no han conseguido afianzarse, como consecuencia de los nuevos rebrotes y de la entrada en vigor nuevas restricciones a la actividad y movilidad, que han situado el último cuarto del año la contracción estimada del consumo en el 28,5% (vs -31,3%, 3º trim.). Esta situación se explica por los cambios en los patrones de consumo de los hogares –descenso de las ventas minoristas (-6,4% vs -15,9%, 3º trim.) e incremento del desempleo (44,6% vs 90,5%, 3º trim.)– y la muy escasa, por no decir nula, afluencia turística (-91,8% vs -82,4%, 3º trim.), que ha lastrado la exportación de servicios turísticos, pues no ha alcanzado en el conjunto del 2020 el equivalente a 20 días del verano del 2019 (-87,6% vs 0,6%, 2019).

Por otro lado, a pesar de los esfuerzos de las políticas monetarias, los bajos niveles de actividad, junto con la incertidumbre imperante, han alimentado a finales de año el tono bajista de las expectativas empresariales (-58,5 puntos). Así mismo, a pesar de la desaceleración de la destrucción de tejido empresarial (-7,1% vs -10,1%, 3º trim.) el balance anual se ha saldado con una pérdida de 3.810 unidades empresariales (-8,5% vs -5,8%, 2009). Adicionalmente, la reducción de la compra de vehículos de carga, que ha cerrado el ejercicio con el peor dato de la serie estadística (-53,4% vs -23,5%, España), así como también la inversión en construcción, en lo que a presupuestados de visados de obra se refiere (-29,2% vs 6,2%, 2019), hacen sino sugerir que los impactos derivados de la COVID serán de larga digestión. Todo esto, ha conducido a la formación bruta de capital a ampliar la contracción del trimestre anterior (-14,4%) hasta situarla en el 20,9%, una tasa que se suma a una trayectoria trimestral que ha encadenado negativos hasta legar un retroceso anual del 16,4%, superior al estimado para la media española (-12,4%).

 

Eivissa y Formentera anotan, de nuevo, la peor marca y Menorca la menos negativa

Tal y como ha ocurrido a lo largo del ejercicio, Eivissa y Formentera han anotado en la recta final del año una contracción del PIB -VAB no agrario- superior a la de resto de islas. Concretamente, el marcador de crecimiento ha retrocedido en el último trimestre un 27,8% (vs -33,6%, 3º trim.), tasa que supera en 3,1 puntos porcentuales la contracción de Menorca (-24,7% vs -28,8%, 3º trim.) y en 0,3 la de Mallorca (-27,5% vs -29,1%, 3º trim.). Con todo, el ejercicio se ha saldado con retrocesos históricos en todas las islas, en una horquilla negativa que oscila el 26,6% de Pitiüses y el 23,5% de Menorca. A lo largo del año la destrucción de empleo ha sido en Eivissa y Formentera de mayor envergadura (-15,1% vs -8,7%, Menorca) y, aunque esta se ha suavizado en la recta final del ejercicio en todas las islas, han seguido liderando el ranking (-6,8% vs -3,1%, Menorca).

Y es que, en términos particulares, por el lado de la oferta, la destrucción de afiliación en el sector servicios ha sido a lo largo del año mayor que en el resto de ramas de actividad (-17,6%, Pitiüses; -10,4%, Menorca), una tónica que se ha mantenido en el cuarto trimestre (-7,5%, Pitiüses; -2,9%, Menorca), especialmente en lo que a las ramas vinculadas al turismo se refiere (-17%, Pitiüses; -9,3%, Menorca). Por su parte, el sector de la construcción menorquín ha conseguido mantener el signo positivo que recuperó el trimestre anterior (0,6% vs 1%, 3º trim.), una circunstancia que no se ha producido en Eivissa y Formentera (-4,3% vs 5,2%, 3º trim.). En cambio, la afiliación industrial ha retrocedido en mayor medida en Menorca, tanto en el cuarto trimestre (-9,4% vs -4,7%, Pitiüses) como en el conjunto del año (-8,1% vs -5,7%, Pitiüses). Por el lado de la demanda, la fuerte afectación que ha sufrido el mercado laboral ha desencadenado en descensos significativos en el consumo de forma más intensa en Eivissa y Formentera, tal y como ha puesto de manifiesto el incremento en el número de parados registrados (50% vs 35,3%, Menorca). Finalmente, en términos de inversión, la elevada incertidumbre que ha imperado a lo largo del ejercicio ha conllevado una destrucción de tejido empresarial que ha avanzado a mayor ritmo en Pitiüses (-10,8% vs -8,5%, Menorca).

 

El 2021 arranca débil y con una necesidad imperante de transformación

Los resultados del primer semestre del año se verán seriamente condicionados como consecuencia del incremento en las infecciones y confinamientos más restrictivos, no obstante, las perspectivas de recuperación para el segundo siguen siendo más positivas gracias a la vacunación, ayudas gubernamentales y a los impulsos de los fondos europeos Next Generation EU.

En este sentido, Carmen Planas ha mostrado su “preocupación” sobre la evolución económica de las Islas destacando que “el tropiezo que ha sufrido la inversión en la recta final de 2020 condiciona las perspectivas de recuperación de la economía balear”.

Planas ha señalado que “es pronto para hacer pronósticos sobre cómo evolucionará la economía de Balears porque depende de múltiples condicionantes, siendo el primero de ellos el control de la crisis sanitaria y la capacidad de las empresas para invertir, porque si no hay inversión no habrá una recuperación rápida”.

“Esperamos, no obstante, un crecimiento positivo porque se mantiene la política monetaria de bajos tipos y, en materia de política fiscal, por las ayudas directas y la financiación europea de proyectos Next Generation EU”. Además, ha apuntado Planas, “es esperable que la economía balear pueda empezar a ofrecer resultados positivos a medida que avance el ejercicio 2021 pero no debemos olvidar que los datos resultarán de su comparación con los registrados en 2020, año en el que la caída de la economía balear ha sido inédita e histórica, duplicando la media nacional”.

Con todo, la presidenta de CAEB ha destacado que “se considera fundamental realizar una transformación hacia una economía más digital, sostenible e inclusiva, con la capacidad de aglutinar proyectos con potencial transformador capaces de unir el triple objetivo de crecimiento, bienestar inclusivo y sostenibilidad”.

“Control sanitario, fondos, bajada de la presión fiscal y planes de reactivación sectorial y de formación, claves para salir de la crisis”

Planas reclama “colaboración público-privada y actuar de forma conjunta e inteligente” para evitar el cierre masivo de empresas y la pérdida de decenas de miles de empleos: “Es una alternativa que no nos podemos permitir ni como sociedad, ni como comunidad”

La economía balear entra en recesión tras sufrir una contracción del 35,6% en el segundo trimestre del año

El impacto de la COVID-19 afecta especialmente en las Pitiüses, si bien Menorca también se ve arrastrada por los efectos de la pandemia

 

Puede ver o descargar IMÁGENES TV con declaraciones de la presidenta de CAEB

Puede escuchar o descargar AUDIO con declaraciones de la presidenta de CAEB

Puede descargar la PRESENTACIÓN del informe de coyuntura del 2º Trimestre de 2020

Puede descargar el INFORME de coyuntura del 2º Trimestre de 2020

Palma, 7 de octubre de 2020.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de “Evolución Económica” correspondiente al segundo trimestre del ejercicio 2020, en el que se analizan los impactos derivados del fortísimo shock económico que ha sufrido la economía balear como consecuencia de la COVID-19.

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha señalado que “los datos de este informe de coyuntura económica, más allá de confirmar la situación técnica de recesión en la que nos encontramos, muestran una contracción económica que es histórica y sin precedentes que alcanza el 35,6% del PIB de Balears y que amplifica la del trimestre anterior (-4,5%)”.

Y es que, el mantenimiento de las restricciones a la actividad y la movilidad asociadas a la COVID-19 iniciadas a finales del mes de marzo hasta bien entrado el mes de junio, no solo ha extendido el shock de oferta, sino que ha alimentado, en una segunda vuelta, un shock de demanda que han conducido al archipiélago a una recesión sin precedentes.

 

El sector servicios el más perjudicado tras la interrupción de la temporada turística

Desde el punto de vista de la oferta, el informe destaca la fuerte afectación del sector servicios que, en el segundo trimestre, ha experimentado una contracción del 37,8% (vs -4,5%, 1º trim), superior a la media balear. Se trata de una caída inédita que se refleja, entre otros, en el índice de la cifra de negocios del sector (-55,5% vs -10,3%, 1º trim.), el tránsito aéreo de pasajeros (-98,1% vs -24,3%, 1º trim.). En este contexto, la destrucción de ocupación (-14,6% vs -0,2%, 1º trim.) ha sido también más intensa que la del resto de sectores, fruto del fuerte descenso de afiliación observado en el conjunto de ramas turísticas (-25,7% vs -4,5%, 1º trim.) tras la interrupción de la campaña de Pascua y el inicio de la temporada turística de verano.

 

La industria ahonda en el terreno negativo por el bloqueo del comercio internacional

El sector industrial ha saldado el segundo trimestre con una reducción del 23,6% (vs -3,2%, 1º trim), afectado tanto por la interrupción de las cadenas globales de suministros como por la paralización de la actividad industrial a nivel regional. No en vano, tanto el índice de producción industrial (-36,1% vs -11,1%, 1º trim.) como el índice de la cifra de negocios del sector (-41,5% vs -9,3%, 1º trim.) han anotado los mayores descensos de la serie histórica, en un contexto de retroceso de la ocupación (-6,5% vs -0,6%, 1º trim.).

 

La construcción tampoco esquiva la recesión

La tasa estimada de crecimiento de la construcción, a pesar de retroceder en menor medida que la de los demás sectores que integran la estructura económica balear, ha sufrido una contracción del 20,9% (vs -5,8%, 1º trim.). Este comportamiento recesivo que se palpa, entre otros, en la evolución negativa de las certificaciones de fin de obra (-31,1%, abril; -20,9%, mayo), ha encontrado un mal aliado en la esfera pública, dado el retroceso de licitación oficial observado a finales del 2018 (-40,7%). Con todo, el hecho de que el sector haya podido reactivar la actividad antes que el resto de los sectores explica que el impacto de la COVID-19 haya sido menor no solo en términos de producción sino también de ocupación, al registrarse una caída de la afiliación (-4,1% vs -3,2%, 1º trim.) inferior a la del resto de los sectores.

 

La incertidumbre y las bajas expectativas desploman el consumo y la inversión

“Vivimos en un entorno de máxima incertidumbre”, ha destacado Carmen Planas. Y, en este sentido, desde el punto de vista de la demanda, tal y como se esperaba, el shock de oferta ha desencadenado en un shock de demanda que ha paralizado las decisiones de gasto e inversión de los hogares y las empresas. Concretamente, el consumo agregado ha sufrido, el segundo trimestre, un descenso del 36,5% (vs -5,2%, 1º trim.), en un contexto donde la capacidad de gasto se ha resentido ante la negativa evolución del mercado laboral, con una caída histórica de la afiliación (-13% vs -0,6%, 1º trim.) y un incremento sin precedentes del número de parados (84,6% vs 4,7%, 1º trim.). Todo ello ha obligado a los hogares a reducir, por un lado, el consumo de bienes duraderos, tal y como se desprende de la matriculación de vehículos (-86,6% vs -63,5%, 1º trim.) y, por otro lado, el consumo de bienes no esenciales, tal y como refleja la evolución de las ventas minoristas (-29,3% vs -3,4%, 1º trim.).

Por otro lado, la inversión ha estado marcada por el bajo nivel de utilización de la capacidad productiva instalada (27,7%), el menor de la serie histórica, en un contexto de elevada incertidumbre. De este modo, en el segundo trimestre, la formación bruta de capital ha retrocedido un 24% (vs -6,1%, 1º trim.), dados los descensos observados tanto en la creación de sociedades mercantiles (-44,3% vs -15,8%, 1º trim.) como en la afiliación de empresas a la Seguridad Social (-13,1% vs -2,6%, 1º trim.). Asimismo, en un clima de baja confianza empresarial (-37,7% vs -34,7%, 1º trim.), la inversión en construcción se ha resentido en todas las categorías a juzgar por la evolución de los visados de obra del mes abril (-39,8%) y mayo (-43,6%).

 

Las Pitiüses encajan peor que Menorca el envite de la COVID-19

Si bien todas las islas han sufrido, por el lado de la oferta, la parálisis de la producción por falta de efectivos laborales o suministros y, por el lado de la demanda, la contención del gasto, el envite de la COVID-19 se ha amplificado significativamente en las Pitiüses como consecuencia, entre otros factores, del nivel de dependencia respecto de las actividades fundamentales para la economía balear. En concreto, el marcador de crecimiento pitiuso ha retrocedido un 40,1% (vs -4,8%, 1º trim.), claramente por encima del menorquín (-35,7% vs -4,7%, 1º trim.).

Y es que, en términos particulares, Eivissa y Formentera han destruido ocupación a un ritmo superior (-22%) a Menorca (14,5%), especialmente en las ramas ligadas al sector turístico (-33,7% vs -29,2%, Menorca).

Por el contrario, el secundario menorquín ha resultado más afectado que el pitiuso, pues la ocupación ha retrocedido en Menorca en mayor medida (-10,9%) que en las Pitiüses (-9,4%).

Por el lado de la demanda, el mayor incremento del paro registrado en las Pitiüses (143,3% vs 3,6%, 1º trim.), en comparación con Menorca (94,1% vs 6,8%, 1º trim.), explica también la mayor afectación de la capacidad de gasto de los hogares pitiusos.

En esta misma línea, el ciclo inversor también ha resultado más dañado en Pitiüses, tal y como indica la caída del número de empresas afiliadas (-18,2% vs -13,8%, Menorca).

 

Un futuro marcado por la incertidumbre

En un contexto, en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento y ha confirmado que será imposible recuperar las caídas del PIB a lo largo de 2021, la economía balear emerge como una de las regiones más castigadas por la pandemia. No en vano, el mercado laboral se ha resentido considerablemente y se prevé que las tasas de desempleo continúen elevándose como consecuencia, principalmente, de la destrucción de una parte del tejido productivo. Y es que a la preocupación por la pérdida económica generada durante los últimos meses se suma el elevado grado de incertidumbre que predomina sobre (i) la resolución o control de la pandemia y su rol como condicionante de la actividad empresarial y (ii) el ritmo al que se acumularán efectos de segunda vuelta sobre los principales marcadores económicos.

Con todo, es previsible que la actual situación acentúe otros de los desequilibrios estructurales que presentaba la economía balear antes de la crisis, por lo que CAEB recomienda orientar los esfuerzos hacia la mejora de la competitividad global del archipiélago, reforzando las capacidades tanto a nivel individual como colectivo, como única vía para recuperar con rapidez los niveles de actividad pre-crisis y afrontar el escenario post-pandemia lo más reforzados posible.

 

“Los datos que ya vislumbramos en el tercer trimestre remarcarán la recesión de Balears”

Planas ha adelantado a su vez que “los datos que ya vislumbramos que van a marcar la evolución de la economía balear en el tercer trimestre no van a ser mejores y remarcarán la recesión que padecemos en las Islas”.

La presidenta de CAEB ha insistido en que “los datos hacen que nuestra comunidad sea, de lejos, la más perjudicada del país y ante ello es preciso, y de forma urgente actuar con sentido común y a favor de los ciudadanos”.

“Para hacerlo, desde CAEB tendemos la mano a las diferentes administraciones para articular una necesaria colaboración público-privada porque la política no puede estar únicamente centrada en los ERTE”, ha manifestado Carmen Planas.

 

Propuestas “urgentes” para salir de la crisis

“Necesitamos, en primer lugar, rigor sanitario porque controlar la pandemia es completamente prioritario, imprescindible, para poder recuperar la demanda de bienes y servicios como fórmula para reactivar la economía. Pero también necesitamos poner en marcha, de forma urgente, planes sectoriales que sean eficaces para reactivar la economía de las Islas y que actúen como revulsivo para impulsar esta demanda”, ha añadido.

Planas ha demandado “que el Gobierno de España corresponda a la siempre generosa Balears a la hora de asignar la distribución de fondos de los 140.000 millones de Europa y que todas las administraciones sean responsables y copartícipes de la situación renunciando a subir impuestos y entendiendo que la actual presión fiscal nos está ahogando a todos, sobre todos a las pymes y a los autónomos”.

Por otra parte, la presidenta de CAEB ha afirmado que “demostraríamos que tenemos la inteligencia que la situación actual exige si, paralelamente, fuéramos capaces de aprovechar el tiempo para poner en marcha planes formativos que especialicen a nuestros trabajadores para que cuando los motores vuelvan a estar en marcha estemos preparados para despegar”.

“En todos estos factores nos queda mucho por hacer y es preciso hacerlo de forma conjunta, trabajando en la misma dirección y con los mismos objetivos tanto el sector público como el sector privado. Si no actuamos así, de forma conjunta e inteligente, lo que viene es el cierre masivo de miles de empresas y la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo. Y esta es una alternativa que no nos podemos permitir ni como sociedad, ni como comunidad”, ha concluido Carmen Planas.

La economía balear se contrae un 4,5% en el primer trimestre del año y Balears se abre a la recesión por la COVID-19

Carmen Planas: “El mantenimiento de los ERTEs debe condicionarse a la existencia de una vacuna contra el coronavirus para evitar la destrucción del tejido productivo y del empleo en nuestras islas”

Ibiza y Formentera se resienten más por su mayor dependencia del turismo y Menorca se ve afectada por la caída de la industria

Escuchar o descargar audio con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas.

Ver o descargar imágenes TV con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas.

Descargar CAEB INFORME COYUNTURA 1T 2020 evolución económica

Descargar CAEB PRESENTACIÓN INFORME COYUNTURA 1T 2020 evolución económica

Palma, 17 de junio de 2020.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de “Evolución Económica”, en el que se toma el pulso a la economía balear y sus principales sectores de actividad tras los primeros envites de la COVID-19.

Así, las primeras estimaciones correspondientes al primer trimestre el año arrojan una contracción sin precedentes del VAB no agrario balear del 4,5% (vs 1,5%, 4º trim.) que responde tanto a la incertidumbre imperante antes de la declaración del estado de alarma como a las consecuencias derivadas de las restricciones a la movilidad y a la actividad que entraron en vigor el pasado 14 de marzo. No en vano, el shock de oferta asociado al cierre, total o parcial, de los centros de producción ha derivado, prácticamente al unísono, en un shock de demanda que ha comprometido también las decisiones de consumo e inversión.

 

El sector servicios registra una caída sin precedentes

Desde el punto de vista de la oferta, el informe destaca que la interrupción de la actividad durante las dos últimas semanas de marzo ha arrojado todos los indicadores de actividad a la banda roja y ha comprometido, sin excepciones, el balance del primer trimestre en los principales sectores de actividad. No en vano, el marcador trimestral del sector servicios ha retrocedido un 4,5%, tasa que recorta en 5,9 puntos porcentuales la estimación del trimestre anterior (1,4%). Y es que la reducción de la movilidad, interna y externa ha comprometido sobremanera la actividad agregada de las ramas vinculadas a la cadena turística de valor (-8,3% vs 0,7%, 4º trim.). Prueba de ello, son los retrocesos observados en la afluencia turística (-33,6% vs -6,6%, 4º trim.), las pernoctaciones en establecimientos de alojamiento (-39,4 vs -4,9%, 4º trim.) o, desde una perspectiva más agregada, en la afiliación de trabajadores del sector (-0,2% vs 1,8%, 4º trim.).

 

La industria se sitúa en la banda roja

El marcador de crecimiento del secundario balear ha entrado definitivamente en terreno negativo de la mano de la COVID-19, tras anotar una contracción del 3,2% que echa a perder el esfuerzo realizado los últimos trimestres para mantenerlo en positivo (0,4%, 4ª trim.). Así, lo corrobora el índice de producción industrial, que ha alcanzado en el mes de marzo el nivel más bajo de la serie histórica y ha saldado el trimestre con un retroceso superior a dos dígitos (-10,5% vs -2,1%, 4º trim.), o  el índice de la cifra de negocios (-9,3% vs -1,2%, 4º trim.), en un contexto en que el sector ha retomado la senda de destrucción de empleo (-0,6% vs 1,5%, 4º trim.).

 

La construcción sobre reacciona al cambio de escenario

La construcción lejos de mantenerse ajena al shock derivado de la COVID-19, ha sido el sector que ha encajado el mayor ajuste. No en vano, el marcador trimestral de crecimiento ha anotado una reducción del 5,8%, a pesar de haber mantenido en el último trimestre del año anterior un tono superior al resto de sectores (3,5% vs 1,8%, total sectores). Y es que, tanto la evolución de la afiliación (-3,2% vs 1,9%, 4º trim.) como de los visados (-7,7%) y de la licitación oficial (-83,9%), confirman que la construcción ha sido el sector que, en mayor medida, ha sobre reaccionado al cambio de escenario impuesto por la COVID-19.

 

Las expectativas a la baja comprometen las decisiones de consumo e inversión

Desde el punto de vista de la demanda, la COVID-19 ha desplazado el patrón de consumo de familias hacia las compras de alimentos y bienes de primera necesidad, al tiempo que el deterioro de las expectativas asociadas al repunte número de parados (4,7% vs 2,3%, 4º trim) y de la inflación general (0,7% vs 0,5%, 4º trim.) y la percibida (0,2% vs -0,1%, 4º trim.) ha retrasado las compras de los bienes duraderos y reducido el gasto conspicuo. De hecho, el agregado de consumo ha sufrido durante el primer trimestre una contracción del 5,2% (vs 1,2%, 4º trim.), en línea con el retroceso observado tanto en las compras de vehículos (-63,6% vs 5,4%, 4º trim.) o establecimiento de comercio minorista (-3,3% vs 0,8%, 4º trim.).

La inversión, por su parte, ha anotado una contracción del marcador de crecimiento del 6,1% (vs 2,6%, 4º trim.), en línea con el deterioro de la confianza empresarial, que se ha visto lastrada el primer trimestre hasta registrar el valor más bajo de la serie histórica (-34,7% vs -1,5%, 4º trim.). Así, lo corrobora la negativa evolución del número de empresas afiliadas (-2,6% vs 0,4%, 4º trim.) y de nueva creación (-15,2% vs -5,2%, 4º trim.) o, en lo relativo a la inversión en construcción, el descenso montante económico de los proyectos de visados (-17%), independientemente de la categoría (-22%, obra nueva; -4,7%, reforma; -5,4% ampliación).

 

Las Pitiüses sufren, en mayor medida que Menorca, el impacto de la COVID-19

La desagregación de los resultados a nivel territorial pone de manifiesto que Eivissa y Formentera han sufrido más que el resto de las islas, como consecuencia de la mayor especialización turística. En este sentido, las Pitiüses han experimentado una contracción del marcador de crecimiento del 4,8% (vs 1,7%, 4º trim.), un porcentaje superior al de Menorca en términos absolutos (-4,7% vs 0,9%, 4º trim.), y relativos (-6,5 pp vs -5,6 pp, Menorca).

El comportamiento de Eivissa y Formentera responde, por el lado de la oferta, al débil pulso del sector servicios y, por el lado de la demanda, a la negativa contribución de no -residentes. De hecho, la afiliación ha descendido en las principales ramas turísticas (-5,8%), por encima de Menorca (-3,2%), en sintonía con la evolución de los flujos turísticos (-36,1% vs -13%, Menorca). Por el contrario, el contador de crecimiento de Menorca ha encontrado sus peores aliados en la industria, según se desprende de la evolución de la afiliación del sector (-4,1% vs -1,4%, Pitiüses) y más concretamente en el segmento manufacturero menorquín (-4,4% vs -2,4%, Pitiüses).

 

Las perspectivas para el conjunto del año se deterioran

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha destacado que “Balears se abre de esta forma a un escenario de recesión, toda vez que las restricciones a la movilidad, tanto internas como externas, y a la actividad, vigentes durante el segundo trimestre derivarán en un ajuste mayor que el observado durante este primer trimestre”. Así, lo anticipa, el retroceso histórico de la afiliación media observado en el mes de abril (-8,7%) y mayo (-12,6%) y el fuerte aumento del paro registrado (62,2%, abril; 92%, mayo).

Con todo, Planas ha señalado que “Balears afronta una campaña turística inédita, completamente atípica y llena de incertidumbres por lo que CAEB apela a los actores regionales a realizar un ejercicio de gobernanza integral del destino con el fin de mitigar el impacto negativo en el corto plazo y, paralelamente, sentar las bases de la reorientación del destino ante los cambios permanentes que se anticipan”.

“Creemos además que el mantenimiento de los ERTEs debe condicionarse a la existencia de una vacuna contra el coronavirus. Porque mientras no tengamos la vacuna estamos en riesgo y los ERTEs tienen que seguir siendo una herramienta necesaria para que no se asfixien nuestras empresas, para defender el empleo y para evitar que en un futuro inmediato tengamos que quitar la “T”, y ver que los ERTEs se convierten en EREs, lo que supondría el fin de la actividad para muchas de nuestras empresas, con un elevado número de cierres y con la consiguiente destrucción tanto del tejido productivo como del empleo en nuestras islas”, ha recalcado la presidenta de CAEB.

Carmen Planas ha concluido que “para evitarlo, desde CAEB apelamos a una colaboración público-privada que sea realmente eficaz y eficiente porque, en Baleares, ya se han abierto las puertas de la recesión”.

La economía balear pierde dinamismo en el tercer trimestre y crece, por primera vez en los últimos cinco años, por debajo del 2%

La evolución de la economía balear apunta a acabar 2019 con un crecimiento inferior al 2%, tendiendo a tasas más moderadas en 2020  

CAEB resalta la necesidad de políticas que estimulen la inversión y el empleo ya que todos los sectores económicos, al igual que el consumo, aminoran su ritmo de crecimiento 

Menorca, con un ritmo notablemente inferior al de Balears, mantiene su crecimiento en el 1,1%, y Eivissa y Formentera ceden tres décimas hasta situarse en el 1,9%, por su mayor dependencia del turismo

 

Consulte aquí el INFORME EVOLUCIÓN ECONÓMICA 3T 2019 

Consulte aquí la PRESENTACIÓN GRÁFICA DEL INFORME 3T 2019

Descargar audio con declaraciones BALEARS

Descargar audio con declaraciones MENORCA

Descargar audio con declaraciones EIVISSA Y FORMENTERA

Palma, 27 de diciembre de 2019.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) hace público en el día de hoy el informe de “Evolución Económica” correspondiente al tercer trimestre de 2019, en el que se señala que Balears no está siendo ajena a la desaceleración que, de manera sincronizada, está experimentando la actividad a nivel mundial. Así, la estimación de crecimiento interanual del tercer trimestre se sitúa en el 1,7%, tres décimas menos que el trimestre anterior y, por primera vez en los últimos cinco años, por debajo del 2%.

En términos más concretos, el informe apunta que la pérdida de dinamismo de la actividad económica se explica, en gran medida, por la contribución más moderada de la demanda interna, particularmente el consumo y la inversión, pues la demanda externa se ha visto beneficiada por la exportación de bienes y servicios turísticos.

Al mismo tiempo, desde el punto de la vista de la oferta, todos los sectores económicos han aminorado su ritmo de crecimiento durante el tercer trimestre. En este contexto, la pérdida de aceleración de la actividad se ha hecho especialmente palpable en la construcción, ámbito que, en todo caso, ha mantenido el mayor ritmo de avance del tejido productivo regional.

 

El consumo pierde empuje

Desde el lado de la demanda, la moderación del crecimiento responde, en buena medida, al menor empuje del consumo privado, que en el tercer trimestre ha avanzado a un ritmo estimado del 1,6% interanual, dos décimas menos que en el segundo (1,8%). Este comportamiento se asocia, en parte, al progresivo enfriamiento del proceso de creación de empleo y de las expectativas de mejora sostenibles de los salarios a medio plazo. Y es que el incremento medio de la afiliación de trabajadores durante el tercer trimestre (2,1%) se ha erigido en uno de los más moderados de los últimos cinco años. Con todo, de cara a los próximos trimestres, se espera una intensificación de la pauta de ralentización del consumo, toda vez que los precios al consumo recuperarán progresivamente la trayectoria al alza tras el mínimo incremento anotado en el tercer trimestre (0,1%), pues la inflación subyacente –que marca la tendencia de la inflación general más allá del corto plazo– ha progresado durante este trimestre a un ritmo (0,8%) mayor que en el segundo (0,5%).

 

La inversión crece a un menor ritmo

La inversión, por su parte, también ha moderado el rimo de crecimiento hasta situarlo en el 2,4%, cinco décimas por debajo del avance del segundo trimestre (2,9%). No en vano, el índice de confianza empresarial ha registrado el valor más contenido para este periodo del año de los últimos cinco ejercicios (132,8 puntos). En concreto, tanto el saldo correspondiente al balance de situación del tercer trimestre (6,6 puntos) como el saldo de expectativas del cuarto (-14,8 puntos) se han situado en valores inferiores a los observados un año antes (8,8 puntos y -7,6 puntos, respectivamente). Además, por lo que respecta a la demanda de inversión, el presupuesto correspondiente a los proyectos de obra visados entre julio y septiembre ha disminuido en términos interanuales (-5,9%) de manera más acentuada que en el segundo trimestre (-3,9%).

 

El sector exterior marca el contrapeso

La contribución del sector exterior, por el contrario, se ha visto favorecida por el superávit que ha registrado la balanza comercial de bienes en el tercer trimestre (167 millones de euros), el cual ha permitido compensar el déficit acumulado a lo largo del primer semestre (-88 millones de euros). En consecuencia, la balanza comercial de bienes podría saldar el ejercicio contribuyendo positivamente al crecimiento por tercer año consecutivo.

Así mismo, en lo que se refiere a la exportación de servicios, el balance del tercer trimestre relativo a los flujos turísticos confirma que el volumen de turistas (7,82 millones) se ha mantenido en cotas similares, si bien algo inferiores, a las de 2018 (7,91 millones) y 2017 (7,95 millones). En cualquier caso, el ligero descenso de los turistas (-1,2%) se ha traducido en una también leve disminución de las pernoctaciones, tanto a nivel agregado (55,67 millones vs 56,28 millones, 2018) como específicamente en el segmento hotelero (30,37 millones vs 30,71 millones, 2018).

 

La actividad se modera en todos los sectores, incluido la construcción

Desde el punto de vista de la oferta, el informe destaca que la pérdida de ritmo ha sido compartida por todos los sectores. En concreto, el sector servicios ha avanzado durante el tercer trimestre a una tasa media del 1,7% interanual, dos décimas menos que en el segundo (2%). Ello se debe, principalmente, a la desaceleración de la actividad en las ramas orientadas a la provisión de servicios turísticos, tal y como pone de manifiesto la evolución del indicador sintético de la actividad turística balear (1,2% vs 1,4%, 2º trim.).

Así mismo, el avance de la actividad se ha moderado tanto en la industria, ámbito en el que marcador de crecimiento ha cedido dos décimas hasta el 0,6% (vs 0,8%, 2º trim.), como en la construcción, cuyo ritmo de avance se ha rebajado seis décimas hasta situarse en el 3,1% (vs 3,7%, 2º trim.). Por lo que respecta a la industria, este comportamiento se observa con claridad en el índice de producción industrial, que ha descendido por cuarto trimestre consecutivo (-9%). Por su parte, en la construcción, esta circunstancia se hace especialmente palpable en la evolución del empleo, pues el crecimiento del número de trabajadores afiliados al sector se ha rebajado de nuevo en el tercer trimestre (4,5% vs 5,2%, 2º trim.) hasta situarse claramente por debajo del promedio del último ejercicio (7,1%, 2018).

 

Tan solo Menorca se desmarca de la tónica regional, al contrario que Eivissa y Formentera

En su apartado de desagregación territorial, el informe señala que Menorca es el único territorio insular que ha conseguido mantener el ritmo de avance en el tercer trimestre. La economía menorquina ha crecido, así, a un ritmo estimado del 1,1% interanual, una tasa que iguala la del segundo trimestre, pero que se sigue manteniendo muy por debajo de la media balear (1,7%). En este contexto, la estabilidad del marcador de crecimiento menorquín es atribuible, en gran medida, al pulso de la actividad en la industria y la construcción, pues ambos sectores han registrado un aumento del empleo (1,2% y 6,7%, respectivamente) superior al del trimestre anterior (-3,6% y 6,4%, respectivamente).

La economía de Eivissa y Formentera, por el contrario, ha reproducido la pauta del agregado balear, dado que el rimo de crecimiento ha cedido tres décimas hasta situarse en el 1,9% (vs 2,2%, 2º trim.). Desde esta perspectiva, Eivissa y Formentera han acusado especialmente la moderación de los flujos de visitantes debido a su elevada especialización turística, superior incluso a la del resto de territorios insulares.

 

Se rebajan las perspectivas de crecimiento

El informe finaliza aludiendo a la rebaja de las perspectivas económicas que diversos organismos internacionales han constatado durante la segunda mitad del ejercicio. En concreto, las proyecciones de crecimiento de la economía española se han recortado una décima tanto para el presente año (2,2%) como para el siguiente (1,8%). Este hecho, unido al menor avance que se prevé durante el próximo ejercicio en el resto de las principales economías de la zona del euro, como Italia (0,5%), Alemania (1,2%) o Francia (1,3%), apunta a que el crecimiento de Balears tenderá a corto y medio plazo hacia tasas aún más moderadas, en sintonía con su entorno.

Con todo, el informe destaca que este escenario estará altamente condicionado por la presencia de importantes riesgos que podrían sesgar a la baja el crecimiento, entre los que destaca la imposición de barreras comerciales a escala global, la salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea, el agotamiento de los efectos de la política monetaria o el proceso de conformación del nuevo ejecutivo a nivel nacional.

 

CAEB resalta la necesidad de políticas que estimulen la inversión y el empleo

Por todo ello, la previsión de crecimiento para 2019 que CAEB adelantó a finales del año pasado situándola en torno al 2%, y a la espera de conocerse los datos del último trimestre del año, muestra ya claros indicios de concluir el año con un crecimiento inferior al 2%, tendiendo a tasas más moderadas en 2020, cuya intensidad quedará definida por el grado la afectación de los riesgos antes mencionados.

En consecuencia, y para paliar esta rebaja las perspectivas de crecimiento, CAEB resalta la necesidad de desarrollar políticas que tengan un efecto de estímulo a la inversión para minimizar los efectos de la actual fase de desaceleración tanto de la actividad económica como, consecuentemente, de la creación de empleo.

En este sentido, CAEB recalca la necesidad de gobiernos estables y moderados que impulsen políticas que favorezcan a la economía y que articulen medidas que permitan reforzar la confianza empresarial y estimular la inversión para minimizar los efectos de la actual fase de desaceleración económica y garantizar la contribución del tejido empresarial a la creación de empleo.

La economía balear logra mantener un crecimiento del 2% durante el segundo trimestre de 2019

Balears crece por debajo de la economía española (2,3%), pero por encima del de las principales economías de la zona del euro (1,1%), especialmente de la alemana (0,4%) y la italiana (0%)

El ‘efecto Semana Santa’ facilita que el consumo privado y el sector servicios contribuyan a sostener el ritmo de avance de la economía

Se reduce el crecimiento de la inversión por la caída de las expectativas empresariales, y también el de la construcción y la industria

Menorca toma impulso mientras que Ibiza y Formentera lo pierden

 

Puede descargar el audio con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas pulsando aquí.

Puede descargar las imágenes para TV en HD, con declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas, pulsando aquí. (Archivo compartido por enlace de OneDive, necesitará disponer de cuenta de correo vinculada a Microsoft ya sea Outlook o Hotmail).

Puede descargar el INFORME_Evolucion_Economica_2T2019_13 pulsando aquí

Palma, 14 de octubre de 2019.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público en el día de hoy un nuevo informe de “Evolución Económica” correspondiente al segundo trimestre del ejercicio 2019, el cual señala que la economía balear ha crecido entre los meses de abril y junio a un ritmo medio del 2% interanual y ha igualado, así, el avance anotado durante el primer cuarto del ejercicio. En términos específicos, el informe apunta al consumo privado, por el lado de la demanda, y al sector servicios, por el de la oferta, como los componentes que más han contribuido a sostener el ritmo de crecimiento de la economía durante el segundo trimestre, beneficiados ambos por el ‘efecto Semana Santa’.

Como resultado de esta evolución, Balears mantiene un crecimiento ligeramente inferior al de la economía española (2,3%), pero que se sitúa por encima del de las principales economías de la zona del euro (1,1%), especialmente de la alemana (0,4%) y la italiana (0%).

El consumo privado conserva el ritmo de avance

Desde el lado de la demanda, la trayectoria del agregado balear se explica por el pulso más sostenido que ha mostrado el consumo privado durante el segundo trimestre, pues, con un crecimiento estimado del 1,8% interanual, ha avanzado al mismo ritmo que en el primer trimestre. En este sentido, el consumo se ha visto favorecido por la contención de los precios finales, dado que la inflación ha registrado entre abril y junio el menor avance de los últimos once trimestres (0,5%). Además, los no residentes también han realizado una importante contribución al consumo, tal y como señala el aumento, en términos interanuales, del gasto efectuado por los turistas que han visitado el archipiélago durante el segundo trimestre (2,9%).

El crecimiento de la inversión se atempera por la merma de la confianza empresarial

Durante el segundo trimestre, el crecimiento de la inversión se ha moderado hasta el 3% interanual, cuatro décimas menos que en el primer trimestre (3,4%). Este comportamiento se achaca, fundamentalmente, a la rebaja de las expectativas empresariales que se desprenden de la evolución del índice de confianza empresarial. Y es que tanto el saldo correspondiente al balance de situación del segundo trimestre (4,9 puntos) como el saldo de expectativas del tercer trimestre (5,9 puntos) se han situado en valores inferiores a los observados un año antes (7,3 puntos y 13,3 puntos, respectivamente). En este contexto, el informe apunta que el menor empuje de la inversión se ha hecho extensivo incluso al ámbito de la construcción, ya que el presupuesto correspondiente a los proyectos de obra visados entre abril y mayo ha disminuido interanualmente más de una décima parte (-12,5%).

Al mismo tiempo, la contribución del sector exterior al crecimiento regional se ha visto favorecida en el segundo trimestre por la mejora del saldo comercial, toda vez que el intercambio de bienes del archipiélago con el exterior se ha saldado con un déficit (-59 millones de euros) inferior al contabilizado durante el mismo periodo del ejercicio anterior (-114 millones de euros).

Los servicios crecen al mismo ritmo

El informe señala que, por lo que respecta a la oferta, el crecimiento de la economía balear se ha sostenido, principalmente, gracias al comportamiento de los servicios, que en el segundo trimestre han avanzado a la misma tasa que el trimestre anterior, un 2% interanual. Desde esta perspectiva, la actividad del sector ha estado apoyada por la firme evolución de la afluencia turística, que, favorecida por el hecho de que la festividad de la Semana Santa haya sido este año en abril, mientras que en 2018 fue en marzo y, por tanto, computó en el primer trimestre del año, ha alcanzado un volumen de llegadas (5.598.971 turistas) ligeramente superior al del mismo periodo del año anterior (5.520.976 personas). En consecuencia, los hoteles del archipiélago han contabilizado un recuento de pernoctaciones entre los meses de abril y junio (19,59 millones) prácticamente idéntico al del pasado ejercicio (19,61 millones).

Industria y construcción ceden ritmo de avance

Más allá de los servicios, el crecimiento de la actividad se ha moderado tanto en la industria, donde ha cedido una décima hasta el 0,9%, (vs 1%, 1º trim.), como en la construcción, cuyo ritmo de avance se ha rebajada cinco décimas hasta situase en el 3,7% (vs 4,2%, 1º trim.). En el caso particular de la industria, este comportamiento se asocia a la tendencia a la baja que mantiene el índice de producción industrial, el cual ha descendido nuevamente entre abril y junio por tercer trimestre consecutivo (-7,5%). La construcción, por su parte, si bien continúa siendo el ámbito productivo que más crece, experimenta una paulatina ralentización del ritmo de avance a medida que progresa en la recuperación de los estragos causados por la crisis económica, una circunstancia que se hace visible, por ejemplo, en la marcha del empleo en el sector (5,2% vs 5,8%, 1º trim.).

La brecha territorial se acorta: Menorca sube e Ibiza y Formentera bajan

En el apartado de desagregación territorial, el informe destaca que el diferencial que separa el ritmo de crecimiento de los diferentes territorios insulares se ha reducido en el segundo trimestre, toda vez que Menorca ha acelerado el ritmo de avance hasta el 1,1% (vs 0,9, 1º trim.), mientras que Eivissa y Formentera han cedido dos décimas hasta el 2,1% (vs 2,3%, 1º trim.). En términos particulares, el mayor crecimiento de la economía menorquina se explica por el impulso que el aumento de la llegada de turistas a la isla (2,9%) ha conferido a las actividades de servicios más estrechamente ligadas a la actividad turística. Por el contrario, Eivissa y Formentera es el único territorio insular en el que la afluencia turística no se ha incrementado durante el segundo trimestre en términos interanuales (-0,4%), lo que ha repercutido, a su vez, sobre la evolución de las pernoctaciones hoteleras (-1,6%).

Se acentúan los riesgos a la baja para el crecimiento económico

El informe concluye con un apartado de perspectivas, en el que se apunta a una moderación del ritmo de crecimiento de la economía balear a lo largo de los próximos trimestres, en sintonía con el comportamiento de las principales economías avanzadas y, en particular, de la española. Con todo, estas perspectivas están altamente condicionadas por un escenario en que se han incrementado los factores que podrían sesgar a la baja el crecimiento económico, entre los que destacan la tensiones geopolíticas que afectan al precio del petróleo, la incertidumbre en torno a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, los efectos de las nuevas medidas de política monetaria y el débil crecimiento de algunas de las principales economías del entorno.

La economía balear se contagia de la desaceleración de las economías del entorno y sitúa la previsión de crecimiento para el año 2019 en torno al 2%

El ejercicio 2018 se salda con un crecimiento del 2,7%, seis décimas menos que el año anterior (3,3%) ya que el consumo privado y el sector servicios aminoran su contribución 

CAEB demanda “reformas profundas que permitan mejorar la productividad y prudencia, evitando políticas económicas que afectan negativamente a la economía” 

Puede consultar aquí el informe de “Evolución Económica” correspondiente al cuarto trimestre de 2018

Puede escuchar aquí las declaraciones de la presidenta de CAEB, Carmen Planas

Palma, 25 de marzo de 2019.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) da a conocer en el día de hoy un nuevo número del informe de “Evolución Económica” correspondiente al cuarto trimestre del ejercicio 2018, durante el cual el ritmo de crecimiento interanual se ha moderado hasta el 2,4%, tasa que rebaja en dos décimas el avance anotado en el tercer trimestre (2,6%) y en siete el del primer cuarto del año (3,1%). Ello explica que el ejercicio 2018 se haya saldado con un crecimiento medio del 2,7%, dos décimas menos de lo previsto y seis menos que el año anterior (3,3%). Esta evolución, no obstante, guarda un elevado grado de sincronía con la desaceleración que también ha experimentado el crecimiento de la economía española (2,5% vs 3%, 2017) y, en mayor medida, el del conjunto de la Unión Europea (1,9% vs 2,4%, 2017).

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha señalado que “en este contexto de desaceleración lo que pedimos a las Administraciones son reformas profundas que permitan a nuestra economía mejorar la productividad y prudencia, evitando políticas económicas que afectan negativamente a la economía ya que tienen en sus manos contribuir a que la desaceleración se intensifique o a que la economía encuentre apoyos para revertir esta situación”.

De igual modo, la presidenta de CAEB ha mostrado su preocupación por el tema de los salarios señalando que “no es sostenible que los salarios sigan subiendo mientras que la productividad en Balears sigue decreciendo y se mantiene por debajo de la media y, a la vez se siguen subiendo los impuestos”. “La redistribución de la riqueza también tiene que ser sostenible y subir salarios e impuestos sin que aumente la productividad no es sostenible”.

El informe apunta como principal causa de la ralentización del crecimiento a la menor contribución efectuada por parte de los que han sido los pilares del proceso de recuperación económica, la demanda interna –fundamentalmente el consumo de los hogares– y los servicios –en particular, del ámbito turístico.

 

El consumo privado muestra un menor empuje

El consumo de los hogares ha crecido durante el último ejercicio a un ritmo estimado del 2,7%, un porcentaje que rebaja en cinco décimas el avance del año anterior (3,2%). Este menor empuje del consumo privado se achaca, principalmente, al agotamiento de las compras de bienes duraderos pospuestas durante la crisis, así como al efecto sobre la capacidad de gasto de las familias que está produciendo el encarecimiento de los productos energéticos –en especial, carburantes y suministros de la vivienda– y la ralentización del ritmo de creación de empleo (3,4% vs 5,5%, 2017). Desde esta perspectiva, el mayor grado de contención que muestra el consumo repercute de manera directa sobre la evolución de las ventas del comercio minorista, las cuales han registrado el incremento más reducido desde el inicio de la fase de recuperación económica (1,5%).

 

La inversión resiste de la mano de la inversión en construcción

En relación a la inversión, se estima que la formación bruta de capital fijo ha avanzado a un ritmo medio del 3,5% durante el ejercicio, tres décimas menos que el año anterior (3,8%). Desde esta perspectiva, la inversión se ha mantenido como principal motor de la economía desde el lado de la demanda de la mano de la inversión en construcción. Así lo apuntan los datos del presupuesto correspondiente a proyectos visados de obra durante el ejercicio, que ha alcanzado el importe más elevado desde el inicio de la crisis (1.000 millones de euros).

Por el contrario, la inversión de carácter productivo ha mostrado un tono más moderado, acorde con la rebaja de las expectativas del empresariado regional, una circunstancia que se ha puesto de manifiesto, entre otros aspectos, en el menor volumen de sociedades mercantiles creadas durante el ejercicio (3.293 sociedades vs 3.498 sociedades, 2017).

Al mismo tiempo, el informe señala que los flujos de intercambios de bienes con el exterior han ayudado, al menos en parte, a compensar la menor contribución de la demanda interna. Y es que el valor de las exportaciones de bienes realizadas desde el archipiélago (1.957 millones de euros) han superado en más de una décima parte el de las importaciones (1.766 millones de euros), lo que ha representado el mayor superávit de la balanza comercial desde que se iniciaran los registros en 1995 (191 millones de euros).

 

El crecimiento de los servicios se modera

Desde el punto de vista de la oferta, el menor crecimiento de la economía responde al comportamiento del sector servicios, que ha avanzado a un ritmo estimado del 2,7%, seis décimas menos que el año anterior (3,3%). El informe apunta que esta evolución se ha hecho especialmente visible en el ámbito turístico, dado que el crecimiento de la llegada de visitantes (1,6%) ha tendido a normalizarse tras varios ejercicios de una intensa trayectoria al alza (6,3%, 2017; 10,5%, 2016), debido, en parte, a la  recuperación de la demanda turística que se observa en algunos de los principales destinos turísticos de la ribera sur y oriental del Mediterráneo. Con todo, el ejercicio se ha saldado con un volumen de pernoctaciones hoteleras que prácticamente iguala el máximo histórico anotado el año anterior (59,4 millones), lo que ha permitido sostener, en gran medida, el nivel de ocupación medio de las plazas disponibles (76,9% vs 78,4%, 2017).

 

La industria pierde ritmo de avance mientras la construcción acelera el crecimiento

El crecimiento de la industria, estimado en el 1,9%, se ha moderado respecto al ejercicio anterior (2,5%) en mayor medida que el conjunto de la economía y ha ampliado, por tanto, el diferencial que le separa respecto del ritmo de avance del resto de sectores del tejido productivo regional. En este sentido, la industria balear se ha visto lastrada por el retroceso que ha experimentado la producción por primera vez en los últimos cuatro años (-4,1%) y su traslación a la evolución de la cifra de negocios del sector (-2,5%).

El menor tono de la industria a lo largo del último ejercicio ha contrastado, no obstante, con el comportamiento de la actividad en el sector de la construcción, cuyo crecimiento se ha acelerado hasta el 4,7%, ocho décimas más que el año anterior (3,9%). Desde esta perspectiva, la construcción se está viendo especialmente favorecida por el aumento de la inversión que están propiciando la reactivación de la demanda residencial y la planificación de proyectos destinados a la ampliación o reforma de infraestructuras turísticas. No en vano, el presupuesto de proyectos de obra ha alcanzado el pasado año el valor más elevado de la última década tanto en el ámbito residencial (623 millones de euros) como no residencial (377 millones de euros).

 

Se acentúa la brecha entre los territorios insulares

La desagregación territorial de la coyuntura económica revela que, durante el último ejercicio, la tasa de crecimiento se ha moderado en mayor medida en Menorca (2,2% vs 2,9%, 2017) que en Eivissa y Formentera (3,4% vs 3,6%, 2017), lo que ha ampliado el diferencial que separa el ritmo de avance de ambos territorios. Ello se debe a que la economía menorquina se ha visto especialmente afectada por la desaceleración del sector industrial, que en Menorca tiene una importancia relativa mayor que en el resto del archipiélago, así como al menor tono que ha evidenciado la actividad turística en esta isla. Y es que Menorca ha registrado un descenso en la llegada de turistas (-1,6%) que contrasta con el leve aumento observado a nivel regional (1,6%), una circunstancia que ha repercutido, a la vez, en un menor volumen de pernoctaciones hoteleras (-3,6% vs 0%, Balears).

 

Desaceleración en un escenario más incierto

El informe concluye, en su apartado final, que, de acuerdo con las proyecciones de los principales organismos internacionales de referencia, cabe esperar que el actual ciclo expansivo tenga continuidad durante el presente año, aunque con un ritmo de crecimiento cada vez más moderado. De hecho, las proyecciones más recientes ponen de manifiesto que las expectativas de crecimiento se han rebajado de manera significativa en los últimos meses, especialmente en el ámbito de la zona del euro, a tenor de las revisiones a la baja efectuadas por la Comisión Europea (1,3%; -0,6 pp), el Banco Central Europeo (1,1%, -0,6 pp) o la OCDE (1%, -0,8 pp). Así las cosas, la coyuntura económica vendrá condicionada durante los próximos meses por la desaceleración de las principales economías del entorno, un hecho que se une a la incertidumbre generada en torno a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el efecto de las medidas anunciadas recientemente por el Banco Central Europeo y el escenario resultante tras las citas electorales programadas para la primera mitad del ejercicio. En este contexto, las previsiones de crecimiento de Balears para el año 2019 se sitúan por debajo de la media española por primera vez en los últimos siete años tanto en términos de PIB (2% vs 2,1%, España) como de empleo (2,1% vs 2,2%, España).

 

La pauta de moderación persiste en el tercer trimestre

La inversión empresarial tira de la economía balear mientras que el consumo privado y los servicios reducen su contribución

Las perspectivas apuntan a la continuidad del ciclo expansivo durante el próximo año aunque con un menor ritmo de crecimiento

Puede consultar aquí el informe de “Evolución Económica” referente a la coyuntura económica del tercer trimestre de 2018

Puede escuchar aquí las declaraciones de Carmen Planas, presidenta de CAEB referente al informe

Palma, 17 de diciembre de 2018.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) da a conocer en el día de hoy un nuevo número del informe de “Evolución Económica” referente a la coyuntura económica del tercer trimestre, el cual confirma que la economía balear ha dado continuidad entre los meses de julio y septiembre a la moderación del ritmo de crecimiento que se viene observando desde el comienzo del ejercicio. En concreto, se estima que la economía ha avanzado a un ritmo interanual del 2,6%, una tasa que rebaja en tres décimas la del segundo trimestre (2,9%), en el que el ritmo de crecimiento ya cedió, a su vez, dos décimas respecto del primer cuarto del año (3,1%).

Desde esta perspectiva, el comportamiento de la economía balear se asimila al de las principales economías del entorno, a tenor de la ralentización del crecimiento que también experimenta la zona del euro (1,6% vs 2,2%, 2º trim) así como el conjunto de la Unión Europea (1,8% vs 2,1%, 2º trim). La excepción a esta tónica la representa la economía española, que ha mantenido el ritmo de crecimiento en el tercer trimestre (2,5% vs 2,5%, 2º trim), aunque ya había venido ofreciendo síntomas de desaceleración desde los primeros compases del ejercicio.

En este contexto, el informe identifica como principales causas del menor ritmo de crecimiento la contribución más moderada tanto del consumo privado, por lo que concierne a la demanda, como del sector servicios, por el lado de la oferta.

 

El consumo muestra un mayor grado de contención

El crecimiento del consumo de los hogares durante el tercer trimestre, estimado en el 2,5% interanual, se ha situado dos décimas por debajo del avance anotado el trimestre anterior (2,7%). Esta circunstancia responde, en gran medida, al aumento de los precios de consumo (1,9%), especialmente entre los bienes más inelásticos para las familias –esto es, cuya demanda varía escasamente frente a alteraciones del precio– como son los carburantes y combustibles (11,1%) o los suministros de la vivienda (7,1%), pues ello disminuye la capacidad de gasto de los hogares  y merma la propensión al consumo. No en vano,  las ventas minoristas apenas se han incrementado durante el tercer trimestre en comparación con el ejercicio anterior (0,1%), a diferencia del crecimiento que habían venido experimentado durante el pasado ejercicio (2,1%) y sobretodo el anterior (7%).

 

La inversión gana pulso

Por lo que respecta a la inversión, se estima que la formación bruta de capital fijo ha crecido durante el tercer trimestre a una tasa del 3,7% interanual, dos décimas más que en el segundo cuarto del año (3,5%). En este sentido, el informe sitúa el empuje más destacado de la inversión en el ámbito de la construcción, de acuerdo con el aumento del presupuesto correspondiente a los proyectos de obra visados durante el tercer trimestre (37,6%) y con la previsión de que este indicador cierre el presente ejercicio con el importe más elevado desde el inicio de la crisis. Ello está teniendo su traslación, así mismo, al ámbito empresarial, pues la afiliación de empresas a la Seguridad Social se ha incrementado en el sector de la construcción a un ritmo (6,7%) mayor que el trimestre anterior (5,9%), lo que contrasta con la progresiva moderación que se observa en el resto del tejido productivo balear (1,4% vs 1,9%, 2º trim.).

Al mismo tiempo, el sector exterior también está contribuyendo, junto a la inversión, a mitigar la menor contribución del consumo privado, no solo a través de la exportación de servicios turísticos, sino también gracias al aumento de las exportaciones de bienes (7,7%). Ello ha favorecido que el valor de los bienes vendidos al exterior durante el tercer trimestre haya superado el de las compras y se haya registrado, así, un superávit en la balanza comercial de bienes (55,9 millones de euros).

 

El sector servicios muestra un menor dinamismo en el ámbito turístico y comercial

Desde el punto de vista de la oferta, la moderación del crecimiento se ha focalizado en el ámbito de los servicios, cuyo avance en el tercer trimestre se ha estimado en el 2,6% interanual, tres décimas por debajo del avance del trimestre anterior (2,9%). Entre los principales factores que explican este comportamiento se apunta, por una parte, al menor vigor del consumo privado, el cual afecta especialmente a las ramas del comercio, y por otra, a la normalización de los flujos de visitantes, que condiciona el crecimiento de la actividad de los servicios turísticos.

De acuerdo con esta última circunstancia, los principales indicadores de la actividad turística se han mantenido en niveles similares a los anotados durante el ejercicio anterior. Así lo refleja, por ejemplo, el volumen de pernoctaciones en los hoteles de las islas (30,79 millones vs 30,76 millones, 2017) o el grado de ocupación de las plazas hoteleras disponibles en agosto, el mes de mayor ocupación (90,3% vs 90,5%, 2017).

 

La industria mantiene el ritmo de avance mientras la construcción se acelera

El informe destaca, así mismo, el contraste existente entre la evolución de los servicios y el resto de sectores, ya que la industria ha mantenido durante el tercer trimestre el ritmo de avance en el 1,9%, mientras que el crecimiento de la construcción se ha intensificado por octavo trimestre consecutivo hasta situarse en el 5% (vs 4,8%, 2º trim.). En concreto, el comportamiento de la industria se asocia a la mejora de la producción del sector (2,5%) tras dos trimestres de descensos (-4%, 1º trim.; -5,9%, 2º trim.), mientras que el empuje cada vez mayor de la actividad en el ámbito de la construcción deriva de la materialización de las obras proyectadas en los últimos años. Prueba de ello es el presupuesto acumulado por los proyectos de obra visados en el pasado ejercicio (797,9 millones de euros), el más elevado de los últimos nueve años.

 

Menorca y Eivissa y Formentera: se estrecha la brecha territorial

En el apartado de desagregación territorial, el informe señala que en el tercer trimestre se ha estrechado el diferencial de crecimiento entre los diferentes territorios insulares. Y es que mientras Menorca ha moderado el ritmo de avance (2,1% vs 2,4%, 2º trim.) en la misma proporción que la media regional, Eivissa y Formentera, el territorio con un crecimiento más destacado, ha experimentado una ralentización superior a la del resto de territorios insulares (3,1% vs 3,6%, 2º trim.).

Esta divergencia se debe a que ambos territorios han evidenciado una contribución menor de los servicios turísticos, si bien esta circunstancia ha afectado de manera más acentuada a Eivissa y Formentera, dada su mayor especialización turística. Además, cabe señalar que la afluencia de turistas ha disminuido durante el tercer trimestre en Eivissa y Formentera (-3,9%) en mayor proporción que en el conjunto del archipiélago (-0,2%).

 

Continuidad del ciclo expansivo a un menor ritmo

Con todo, el informe finaliza señalando que las perspectivas apuntan que la actual fase expansiva del ciclo económico tendrá continuidad a lo largo del próximo ejercicio, aunque con un ritmo de crecimiento cada vez menor.

Esta evolución estará condicionada, no obstante, por los riesgos a la baja que presenta el panorama económico, principalmente asociados al repunte del precio del petróleo y las restricciones impuestas a los flujos comerciales en el ámbito internacional, así como a la incertidumbre en torno a la resolución sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el efecto de una futura subida del tipo de interés en la zona del euro sobre la capacidad de consumo de las familias y de inversión de las empresas.

Una situación a la que tampoco contribuyen los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Balears en los que aumentan los impuestos que ya es de por si una mala noticia y más aún si este incremento de la recaudación es para poder aumentar el gasto corriente en lugar de destinar los recursos a inversión productiva que es la que podría impulsar la economía de las islas.

La previsión es que Baleares acabe 2018 con un crecimiento de la economía del 2,7% (en 2017 el incremento fue del 3,3%) y para 2019 la previsión es que la economía crezca en torno al 2,3%.

La economía balear conserva el dinamismo

“Balears mantiene un ritmo de crecimiento superior al de las economías de su entorno”

“La economía afronta la proximidad de un escenario marcado por condiciones menos acomodaticias”

Consulte aquí el Informe de ‘Evolución Económica’ de Balears Primer Trimestre de 20018

 

Palma, 21 de junio de 2018.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) ha dado a conocer el nuevo informe de ‘Evolución Económica’ correspondiente al primer trimestre de 2018 y confirma que la economía balear, con un crecimiento interanual estimado del 3,3%, conserva el dinamismo mostrado a lo largo del pasado ejercicio (3,3%).

De esta manera, tal como ha señalado la presidenta de CAEB, Carmen Planas, “Balears mantiene un ritmo de crecimiento superior al de las economías de su entorno”, como es el caso de la economía española (3%) y del conjunto de la zona del euro (2,4%), gracias, fundamentalmente, a la firme evolución que muestran los pilares de la economía balear: el consumo de los hogares, por el lado de la demanda, y los servicios, en especial del ámbito turístico, por el de la oferta.

En esta coyuntura favorable, persisten, sin embargo, riesgos que en los próximos meses podrían afectar a los costes de las empresas y a la renta disponible de las familias, especialmente asociados a la subida del precio del petróleo, el proceso de normalización de la política monetaria y la retirada de estímulos por parte del Banco Central Europeo. De ahí que la actual fase del ciclo expansivo se erija especialmente propicia para revisar las bases del crecimiento regional en un intento de garantizar su sostenibilidad “ante la proximidad de un escenario marcado por condiciones de entorno menos acomodaticias”.

 

El consumo privado mantiene el pulso apoyado en la mejora del empleo

El informe destaca que, desde el lado de la demanda, el consumo de los hogares se erige en el componente que en mayor medida está contribuyendo a sostener el ritmo de crecimiento regional. Prueba de ello es que el consumo privado ha avanzado en el primer trimestre a un ritmo interanual del 3,3%, esto es, una décima por encima del promedio del ejercicio anterior (3,2%).

Ello se debe, en gran medida, a la continua mejora del empleo (4,8% vs 4,6%, 4º trim.) y su efecto sobre capacidad de gasto de los hogares, así como al tono más contenido de la inflación (0,9% vs 1,6%, 4º trim.), una dinámica que está favoreciendo la evolución de los principales indicadores de consumo, como es el caso de las ventas del comercio minorista, cuyo crecimiento en el primer trimestre (2,9% vs 1,8%, 4º trim.) se ha situado entre los más destacados del territorio nacional (2%).

 

La demanda de inversión evidencia un menor empuje

El crecimiento de la inversión se ha ralentizado entre enero y marzo hasta el 3,4% (vs 3,7%, 4º trim.), debido, principalmente, a la debilidad de la inversión de carácter productivo, tal y como se desprende del descenso en la producción de bienes de equipo (-18,6% vs 0,9%, 4º trim.). Por el contrario, la inversión en el ámbito de la construcción se ha mantenido ajena a este comportamiento animada por la reactivación del mercado inmobiliario y ha continuado creciendo a tasas de dos dígitos durante el primer trimestre (52,5% vs 28,3%, 4º trim.) tanto en el ámbito residencial (40,8%) como no residencial (72,9%).

En este contexto, cabe apuntar que el sector exterior ha reforzado su contribución positiva al crecimiento regional en el primer trimestre gracias tanto al aumento de la exportación de servicios turísticos –tal y como apunta el incremento de gasto efectuado por los turistas extranjeros que han visitado el archipiélago (21,1%)– como al superávit, por segundo trimestre consecutivo, de la balanza comercial de bienes (47 millones de euros, 1º trim.).

 

La actividad turística alienta el crecimiento de los servicios

En relación con los componentes de oferta, el informe detalla que el sector servicios, cuyo avance interanual en el primer trimestre se ha situado en el 3,3%, ha crecido ligeramente por encima de los tres trimestres anteriores (3,2%) gracias al pulso de la actividad turística. En este sentido, la celebración de la Semana Santa en el mes de marzo ha comportado un aumento de la llegada de turistas extranjeros (23,3%) que ha superado al del resto de destinos turísticos del territorio nacional (9,6%, España).

En consecuencia, las ramas más estrechamente vinculadas a la provisión de servicios turísticos han registrado, en el conjunto del primer trimestre, un aumento del empleo (7,3%) superior a la media regional (4,8%). Así lo corroboran los registros de afiliación de trabajadores de la restauración (5,8%), agencias de viaje (9%) y, sobre todo, alojamiento (10,8%), ámbito en el que las pernoctaciones hoteleras (2,1 millones) se han situado por encima de los valores del año anterior (1,9 millones).

 

La actividad se acelera en la construcción y pierde fuelle en la industria

Desde la óptica de la oferta, el crecimiento más dinámico se observa en el sector de la construcción, cuyo ritmo de avance se ha acelerado hasta situarse en el 4,4%, cinco décimas más que el promedio de 2017 (3,9%). Este hecho responde, fundamentalmente, al empuje que viene mostrando la inversión en construcción desde finales de 2015 y se traduce en una creación de empleo (6,6%) que supera la media del tejido productivo regional (4,8%).

Por el contrario, la industria, con un crecimiento interanual del 2,4%, ha crecido ligeramente por debajo del trimestre anterior (2,5%) como consecuencia del descenso de la producción industrial (-3,8% vs 2,5%, 4º trim.), lo que, si bien ha repercutido sobre la cifra de negocios del sector (-2,6% vs 6,2%, 4º trim.), no ha impedido que el incremento de la afiliación de trabajadores se haya mantenido respecto del trimestre anterior (3% vs 3,1%, 4º trim.).

 

Menorca y Pitiüses consiguen acelerar ligeramente el marcador

En su desagregación territorial, el informe de ‘Evolución Económica’ apunta que tanto la economía de Menorca como de Eivissa y Formentera han avanzado a un mayor ritmo en el primer trimestre del año.

En el caso de la economía menorquina, el marcador de crecimiento se ha acelerado levemente hasta situarse en el 2,5%, una décima más que en el trimestre anterior (2,4%). Ello se debe, fundamentalmente, a la inercia positiva que mantiene la demanda y, en especial, el consumo de los hogares, lo que está beneficiando, al mismo tiempo, la actividad de los servicios –sobre todo del ámbito comercial– y de la construcción, tal y como reflejan los datos de afiliación de trabajadores (3,5% y 8,7%, respectivamente)

Por su parte, el crecimiento interanual de Eivissa y Formentera ha sumado dos décimas respecto del trimestre anterior hasta situarse en el 4,1% (vs 3,9%, 4º trim.), el más elevado del archipiélago, gracias al incremento de la actividad turística producido a raíz de la festividad de la Semana Santa. En este sentido, las Pitiüses han acogido durante el primer trimestre el aumento de turistas tanto extranjeros (58%) como nacionales (23,2%) más acusado del conjunto balear.

 

La coyuntura económica se presenta favorable, aunque persisten riesgos latentes

Las perspectivas económicas a corto y medio plazo se ven favorecidas por la revisión al alza de las previsiones de crecimiento para el año en curso de las principales economías avanzadas, si bien enmarcadas en un escenario con importantes focos de incertidumbre, fundamentalmente asociados al mayor sesgo proteccionista en el ámbito internacional, el encarecimiento del petróleo y el efecto de una subida de los tipos de interés en la zona del euro.  A ello hay que añadir, desde una perspectiva interna, los síntomas de agotamiento que evidencian los principales marcadores de volumen asociados a las actividades que conforman la cadena turística de valor.