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La opinión experta de Cuatrecasas: La fatiga informática y el derecho a la desconexión digital

La opinión experta de Cuatrecasas: La fatiga informática y el derecho a la desconexión digital

Con la vuelta de las vacaciones y el retorno a la rutina laboral, no resulta ocioso recordar que uno de los factores de riesgo laboral es la hiper-conectividad o conexión digital permanente, entendida como la incesante conectividad que permite recibir correos electrónicos o llamadas fuera de la jornada laboral y la correspondiente obligación que sentimos – en ocasiones autoimpuesta, en otras inducida – de responder a un correo electrónico, ya sea para evitar que se acumule a los que tendremos que contestar a la mañana siguiente, ya sea para demostrar un compromiso firme y leal con la empresa.

La regulación del derecho a la desconexión digital está ganando terreno, no sólo a nivel nacional, como veremos más adelante, sino también a nivel europeo.

De hecho, ya en 2021 el Parlamento Europeo pidió a la Comisión Europea que tomara acción en relación con el derecho a la desconexión y que abordase en un Directiva las normas mínimas y condiciones para garantizar el derecho a la desconexión en los Estados miembros.

Aunque todavía no contamos con dicha Directiva, la Comisión ha adoptado el “Marco estratégico de la UE en materia de seguridad y salud en el trabajo (2021-2027)”, que establece como línea prioritaria “el desarrollo de prácticas y políticas que aborden, desde la perspectiva de la seguridad y salud, la digitalización y la atención al derecho a la desconexión digital” y propone modernizar la normativa sobre digitalización.

En lo que a nuestro ordenamiento nacional se refiere, la Ley Orgánica 3/2018 introdujo en el Estatuto de los Trabajadores un nuevo artículo 20 bis, en el que se propugna que las personas trabajadoras tienen derecho a la desconexión digital. Dicho derecho se encuentra desarrollado en la Ley de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (“LPDPGDD”), concretamente en su artículo 88.

La finalidad del derecho a la desconexión digital es, por una parte, garantizar que se respete el descanso de los trabajadores (descanso entre jornadas, entre semanas o permisos y vacaciones) y, por otra parte, velar por la intimidad personal y familiar.

Ni el Estatuto de los Trabajadores ni la LPDPGDD establecen la concreta forma en que debe regularse el derecho a la desconexión digital, aunque sí establecen una serie de premisas y requisitos:

  • Las empresas deben elaborar una política interna definiendo las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión y acciones de formación y sensibilización, dando audiencia previa a los representantes de los trabajadores.
  • La regulación del ejercicio de la desconexión digital debe potenciar la conciliación de la vida laboral y la vida personal y familiar.
  • Ha prestarse especial atención a la desconexión digital cuando el trabajo se realice a distancia y en el domicilio de la persona trabajadora.
  • Su regulación puede establecerse por negociación colectiva o, en ausencia de ésta, por acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores.

Más recientemente, el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (V AENC) alcanzado el pasado mes de mayo de 2023 destina un capítulo íntegro a la desconexión digital, resaltando que dicha desconexión “contribuye a la salud, especialmente en lo que concierne al estrés tecnológico, mejorando el clima laboral y la calidad del trabajo, y a la conciliación de la vida personal y laboral” y estableciendo una serie de criterios inspiradores para la negociación colectiva, a saber:

  1. El derecho a la desconexión debe referirse a todos los dispositivos y herramientas que permitan extender la jornada laboral por encima de los límites legales y convencionales;
  2. Las personas trabajadoras no tienen obligación de responder a llamadas o comunicados fuera de su jornada laboral
  3. Los superiores jerárquicos no pueden exigir respuesta a llamadas o comunicaciones fuera de la jornada laboral, salvo que concurran circunstancias excepcionales de fuerza mayor que requieran medidas urgentes e inmediatas.
  4. Las empresas no pueden perjudicar, sancionar ni tratar de manera diferente personas que ejerzan su derecho a la desconexión digital.

Asimismo, el V AENC aporta dos ejemplos de buenas prácticas que, aunque no sustituyen a la obligatoria política interna, pueden implantarse con efectos inmediatos en las empresas en lo que a la utilización del correo electrónico se refiere: programar durante los periodos de ausencia respuestas automáticas al correo electrónico, designando la persona de contacto que puede dar respuesta a la petición recibida y utilizar el envío programado retardado de los correos electrónicos para que sean recibidos por empleados y colaboradores dentro de su jornada laboral.

Los negociadores de los Convenios colectivos que deban negociarse en los próximos meses podrán seguir las disposiciones y recomendaciones del V AENC para regular el derecho a la desconexión digital de los trabajadores afectados por su ámbito de aplicación.

Ahora bien, más allá de la negociación colectiva, las empresas tienen la obligación de elaborar una política interna de desconexión digital.

Sin embargo, muchas organizaciones continúan sin elaborar un protocolo interno, lo que les sitúa en una posición de riesgo: la falta de una política de desconexión digital supone un incumplimiento de la obligación de prevenir riesgos laborales asociados a la conectividad permanente, tales como la fatiga informática, la falta de suficiente descanso o el estrés laboral.

Como tal incumplimiento, no sólo puede ser susceptible de sanción por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, sino que, además, puede fundamentar la imposición de recargos de prestaciones y de daños y perjuicios.

 

 

Tatiana Muñoz Sánchez