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“Control sanitario, fondos, bajada de la presión fiscal y planes de reactivación sectorial y de formación, claves para salir de la crisis”

Planas reclama “colaboración público-privada y actuar de forma conjunta e inteligente” para evitar el cierre masivo de empresas y la pérdida de decenas de miles de empleos: “Es una alternativa que no nos podemos permitir ni como sociedad, ni como comunidad”

La economía balear entra en recesión tras sufrir una contracción del 35,6% en el segundo trimestre del año

El impacto de la COVID-19 afecta especialmente en las Pitiüses, si bien Menorca también se ve arrastrada por los efectos de la pandemia

 

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Puede descargar la PRESENTACIÓN del informe de coyuntura del 2º Trimestre de 2020

Puede descargar el INFORME de coyuntura del 2º Trimestre de 2020

Palma, 7 de octubre de 2020.- La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) ha hecho público en el día de hoy el informe de “Evolución Económica” correspondiente al segundo trimestre del ejercicio 2020, en el que se analizan los impactos derivados del fortísimo shock económico que ha sufrido la economía balear como consecuencia de la COVID-19.

La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha señalado que “los datos de este informe de coyuntura económica, más allá de confirmar la situación técnica de recesión en la que nos encontramos, muestran una contracción económica que es histórica y sin precedentes que alcanza el 35,6% del PIB de Balears y que amplifica la del trimestre anterior (-4,5%)”.

Y es que, el mantenimiento de las restricciones a la actividad y la movilidad asociadas a la COVID-19 iniciadas a finales del mes de marzo hasta bien entrado el mes de junio, no solo ha extendido el shock de oferta, sino que ha alimentado, en una segunda vuelta, un shock de demanda que han conducido al archipiélago a una recesión sin precedentes.

 

El sector servicios el más perjudicado tras la interrupción de la temporada turística

Desde el punto de vista de la oferta, el informe destaca la fuerte afectación del sector servicios que, en el segundo trimestre, ha experimentado una contracción del 37,8% (vs -4,5%, 1º trim), superior a la media balear. Se trata de una caída inédita que se refleja, entre otros, en el índice de la cifra de negocios del sector (-55,5% vs -10,3%, 1º trim.), el tránsito aéreo de pasajeros (-98,1% vs -24,3%, 1º trim.). En este contexto, la destrucción de ocupación (-14,6% vs -0,2%, 1º trim.) ha sido también más intensa que la del resto de sectores, fruto del fuerte descenso de afiliación observado en el conjunto de ramas turísticas (-25,7% vs -4,5%, 1º trim.) tras la interrupción de la campaña de Pascua y el inicio de la temporada turística de verano.

 

La industria ahonda en el terreno negativo por el bloqueo del comercio internacional

El sector industrial ha saldado el segundo trimestre con una reducción del 23,6% (vs -3,2%, 1º trim), afectado tanto por la interrupción de las cadenas globales de suministros como por la paralización de la actividad industrial a nivel regional. No en vano, tanto el índice de producción industrial (-36,1% vs -11,1%, 1º trim.) como el índice de la cifra de negocios del sector (-41,5% vs -9,3%, 1º trim.) han anotado los mayores descensos de la serie histórica, en un contexto de retroceso de la ocupación (-6,5% vs -0,6%, 1º trim.).

 

La construcción tampoco esquiva la recesión

La tasa estimada de crecimiento de la construcción, a pesar de retroceder en menor medida que la de los demás sectores que integran la estructura económica balear, ha sufrido una contracción del 20,9% (vs -5,8%, 1º trim.). Este comportamiento recesivo que se palpa, entre otros, en la evolución negativa de las certificaciones de fin de obra (-31,1%, abril; -20,9%, mayo), ha encontrado un mal aliado en la esfera pública, dado el retroceso de licitación oficial observado a finales del 2018 (-40,7%). Con todo, el hecho de que el sector haya podido reactivar la actividad antes que el resto de los sectores explica que el impacto de la COVID-19 haya sido menor no solo en términos de producción sino también de ocupación, al registrarse una caída de la afiliación (-4,1% vs -3,2%, 1º trim.) inferior a la del resto de los sectores.

 

La incertidumbre y las bajas expectativas desploman el consumo y la inversión

“Vivimos en un entorno de máxima incertidumbre”, ha destacado Carmen Planas. Y, en este sentido, desde el punto de vista de la demanda, tal y como se esperaba, el shock de oferta ha desencadenado en un shock de demanda que ha paralizado las decisiones de gasto e inversión de los hogares y las empresas. Concretamente, el consumo agregado ha sufrido, el segundo trimestre, un descenso del 36,5% (vs -5,2%, 1º trim.), en un contexto donde la capacidad de gasto se ha resentido ante la negativa evolución del mercado laboral, con una caída histórica de la afiliación (-13% vs -0,6%, 1º trim.) y un incremento sin precedentes del número de parados (84,6% vs 4,7%, 1º trim.). Todo ello ha obligado a los hogares a reducir, por un lado, el consumo de bienes duraderos, tal y como se desprende de la matriculación de vehículos (-86,6% vs -63,5%, 1º trim.) y, por otro lado, el consumo de bienes no esenciales, tal y como refleja la evolución de las ventas minoristas (-29,3% vs -3,4%, 1º trim.).

Por otro lado, la inversión ha estado marcada por el bajo nivel de utilización de la capacidad productiva instalada (27,7%), el menor de la serie histórica, en un contexto de elevada incertidumbre. De este modo, en el segundo trimestre, la formación bruta de capital ha retrocedido un 24% (vs -6,1%, 1º trim.), dados los descensos observados tanto en la creación de sociedades mercantiles (-44,3% vs -15,8%, 1º trim.) como en la afiliación de empresas a la Seguridad Social (-13,1% vs -2,6%, 1º trim.). Asimismo, en un clima de baja confianza empresarial (-37,7% vs -34,7%, 1º trim.), la inversión en construcción se ha resentido en todas las categorías a juzgar por la evolución de los visados de obra del mes abril (-39,8%) y mayo (-43,6%).

 

Las Pitiüses encajan peor que Menorca el envite de la COVID-19

Si bien todas las islas han sufrido, por el lado de la oferta, la parálisis de la producción por falta de efectivos laborales o suministros y, por el lado de la demanda, la contención del gasto, el envite de la COVID-19 se ha amplificado significativamente en las Pitiüses como consecuencia, entre otros factores, del nivel de dependencia respecto de las actividades fundamentales para la economía balear. En concreto, el marcador de crecimiento pitiuso ha retrocedido un 40,1% (vs -4,8%, 1º trim.), claramente por encima del menorquín (-35,7% vs -4,7%, 1º trim.).

Y es que, en términos particulares, Eivissa y Formentera han destruido ocupación a un ritmo superior (-22%) a Menorca (14,5%), especialmente en las ramas ligadas al sector turístico (-33,7% vs -29,2%, Menorca).

Por el contrario, el secundario menorquín ha resultado más afectado que el pitiuso, pues la ocupación ha retrocedido en Menorca en mayor medida (-10,9%) que en las Pitiüses (-9,4%).

Por el lado de la demanda, el mayor incremento del paro registrado en las Pitiüses (143,3% vs 3,6%, 1º trim.), en comparación con Menorca (94,1% vs 6,8%, 1º trim.), explica también la mayor afectación de la capacidad de gasto de los hogares pitiusos.

En esta misma línea, el ciclo inversor también ha resultado más dañado en Pitiüses, tal y como indica la caída del número de empresas afiliadas (-18,2% vs -13,8%, Menorca).

 

Un futuro marcado por la incertidumbre

En un contexto, en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento y ha confirmado que será imposible recuperar las caídas del PIB a lo largo de 2021, la economía balear emerge como una de las regiones más castigadas por la pandemia. No en vano, el mercado laboral se ha resentido considerablemente y se prevé que las tasas de desempleo continúen elevándose como consecuencia, principalmente, de la destrucción de una parte del tejido productivo. Y es que a la preocupación por la pérdida económica generada durante los últimos meses se suma el elevado grado de incertidumbre que predomina sobre (i) la resolución o control de la pandemia y su rol como condicionante de la actividad empresarial y (ii) el ritmo al que se acumularán efectos de segunda vuelta sobre los principales marcadores económicos.

Con todo, es previsible que la actual situación acentúe otros de los desequilibrios estructurales que presentaba la economía balear antes de la crisis, por lo que CAEB recomienda orientar los esfuerzos hacia la mejora de la competitividad global del archipiélago, reforzando las capacidades tanto a nivel individual como colectivo, como única vía para recuperar con rapidez los niveles de actividad pre-crisis y afrontar el escenario post-pandemia lo más reforzados posible.

 

“Los datos que ya vislumbramos en el tercer trimestre remarcarán la recesión de Balears”

Planas ha adelantado a su vez que “los datos que ya vislumbramos que van a marcar la evolución de la economía balear en el tercer trimestre no van a ser mejores y remarcarán la recesión que padecemos en las Islas”.

La presidenta de CAEB ha insistido en que “los datos hacen que nuestra comunidad sea, de lejos, la más perjudicada del país y ante ello es preciso, y de forma urgente actuar con sentido común y a favor de los ciudadanos”.

“Para hacerlo, desde CAEB tendemos la mano a las diferentes administraciones para articular una necesaria colaboración público-privada porque la política no puede estar únicamente centrada en los ERTE”, ha manifestado Carmen Planas.

 

Propuestas “urgentes” para salir de la crisis

“Necesitamos, en primer lugar, rigor sanitario porque controlar la pandemia es completamente prioritario, imprescindible, para poder recuperar la demanda de bienes y servicios como fórmula para reactivar la economía. Pero también necesitamos poner en marcha, de forma urgente, planes sectoriales que sean eficaces para reactivar la economía de las Islas y que actúen como revulsivo para impulsar esta demanda”, ha añadido.

Planas ha demandado “que el Gobierno de España corresponda a la siempre generosa Balears a la hora de asignar la distribución de fondos de los 140.000 millones de Europa y que todas las administraciones sean responsables y copartícipes de la situación renunciando a subir impuestos y entendiendo que la actual presión fiscal nos está ahogando a todos, sobre todos a las pymes y a los autónomos”.

Por otra parte, la presidenta de CAEB ha afirmado que “demostraríamos que tenemos la inteligencia que la situación actual exige si, paralelamente, fuéramos capaces de aprovechar el tiempo para poner en marcha planes formativos que especialicen a nuestros trabajadores para que cuando los motores vuelvan a estar en marcha estemos preparados para despegar”.

“En todos estos factores nos queda mucho por hacer y es preciso hacerlo de forma conjunta, trabajando en la misma dirección y con los mismos objetivos tanto el sector público como el sector privado. Si no actuamos así, de forma conjunta e inteligente, lo que viene es el cierre masivo de miles de empresas y la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo. Y esta es una alternativa que no nos podemos permitir ni como sociedad, ni como comunidad”, ha concluido Carmen Planas.