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Viernes, 01 de Diciembre de 2006 17:41

Mozart enseña a gestionar empresas

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La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) fusiona música y empresa en una apuesta por la innovación y la creatividad de los directivos y empresarios

"El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta". La filosofía de Herbert Von Karajan se fundió en el 250 aniversario del nacimiento de Mozart en una conferencia-concierto "Dirigir en clave de sol" que organizó la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB), en la que música y gestión empresarial se convirtieron en las dos notas dominantes.
Una iniciativa, que contó con la colaboración del Gobierno balear, el Consell de Mallorca, Sol Meliá y Spanair, para potenciar la creatividad, el sentimiento positivo y el rendimiento personal en las empresas. Más de 500 directivos y empresarios quedaron "atrapados" en el Conservatorio de Música de Baleares, en Palma de Mallorca, con dos conferenciantes de la talla de la directora de la Orquesta Sinfónica de Mujeres, María Isabel López Calzada; y el consultor Manuel María Camacho, que hicieron un paralelismo entre la dirección y gestión de una orquesta con el día a día de cualquier pyme. Comunicación, creatividad, trabajo en equipo, liderazgo, iniciativa... se fundieron en clave de Réquiem.
Pero, ¿por qué la música de Mozart y no la de otros artistas para este acto tan innovador? Según manifestó la coordinadora del evento, Piedad Castellanos, y siguiendo las opiniones de estudiosos y diferentes autores, que defiende la idea que "algunas de sus composiciones, por su estructura, sus ritmos, sus melodías o las frecuencias logran estimular el cerebro humano. Si todo lo anterior fuera cierto, sería difícil ignorar el que escuchando a este genio de la música pudiésemos llegar a trabajar y dirigir de una manera más dinámica y entusiasta".
La Confederación Empresarial en una apuesta "clara" por la creatividad y la innovación, como dice su presidente, Josep Oliver, levantó el telón a dos conferencias sobre el reto de dirigir equipos de alto rendimiento y la confección de planes de empresa y derramaron el "efecto Mozart" con la ayuda de las voces del Coro del Teatro Principal de Palma, quienes interpretaron diferentes piezas del Réquiem  KV 626 bajo la batuta de Francesc Bonnín.
La titular de la Orquesta Sinfónica de Mujeres de Madrid, María Isabel López Calzada, realizó una exposición histórica de la aparición de la figura del director de orquesta. "La letras del genio de Salzburgo es la elección ideal para relacionar el mundo de la empresa y la música. Las obras del compositor son cristalinas, claras, de ideas sencillas y penetrantes, características que todo proyecto empresarial fructífero debe tener", dijo López Calzada. 
Relató su experiencia a nivel empresarial y de dirección de orquesta: "Dirijo mi orquesta como dirijo mis empresas". Su orquesta, la primera en España y Europa integrada por sólo mujeres, se ha propuesto ahora mostrar al público obras de las desconocidas compositoras femeninas, "aunque no está cerrada a interpretar obras de hombres".
Por otro lado, López Calzada dijo que "cuando Mozart se situaba al frente de una orquesta eran su creatividad y su ingenio los que lograban arrebatar los mejores acordes a los músicos", como debe hacer un alto directivo de una empresa. Desgranó los puntos en común entre empresa y música: empezó por el componente humano (violines, flautas, trompas, timbales...), "todos queriendo ‘dar la nota'", explicó, "pero el director de orquesta ha de lograr que todos den la misma al mismo tiempo". "Cada uno de los instrumentistas es un solista en potencia. El director de orquesta (igual que el de una empresa), ha de lograr mantener alta la motivación de cada uno de sus músicos, sacar lo mejor de cada uno de ellos, pero al mismo tiempo, conseguir que interpreten la partitura al unísono", puntualizó. Pero al igual que una empresa, "el equipo humano no puede trabajar sin el equipo material. Partituras, atriles, instrumentos, transporte,...Todo requiere una atención especial para lograr que en el momento oportuno todo esté a punto", comparó. Y prosiguió: "cuando el público llena una sala de conciertos, escucha el resultado de una cadena muy larga de operaciones complejas. Esta cadena está compuesta por eslabones que muchas veces tienen más de mercantil que de musical como pago de canon de propiedad intelectual, alquiler de equipos, derechos de imagen, puesta a punto de sonido e iluminación... En definitiva, todo un conjunto de labores que requieren personal especializado trabajando en la tramoya para que el público, al final, perciba por los sentidos un todo, un conjunto donde las partes se diluyen en beneficio de la música".
Por su parte, el consultor Manuel María Camacho no pasó desapercibido por el Conservatorio de Música y nada más comenzar su ponencia, sacó una bandera pirata y dijo "con esto quiero recordaros que no habrá reglas". Seguidamente y paseando entre el público, el consultor sevillano "rompió" esquemas y demostró como "las cosas son más sencillas. Las escuelas de negocios y algunos gurús nos dicen qué es lo que hay que hacer para dirigir a los equipos de trabajo, pero los músicos llevan siglos diciéndonoslo. Nos enseñan que toda empresa tiene que tener un objetivo: tocar una obra (plan de negocio); con su correspondiente partitura (plan de negocio por escrito); o definir la partitura para cada músico (plan de trabajo para cada colaborador de la empresa)". Para Camacho, "el director debe ser un coordinador que deje tocar a todos los instrumentos. Se debe cuidar el orden, o lo que es lo mismo, las operaciones; y aprender cada día a mejorar el trabajo, igual que hace la orquesta en los ensayos. Todo esto provocará un gran aplauso, el éxito de nuestro producto o servicio".
Tras las conferencias, el Coro de la Fundación del Teatro Principal de Palma, con Alfredo Oyágüez al piano y bajo la batuta de Francesc Bonnín, se homenajeó  a Mozart con una selección de piezas del Réquiem Kv 626 como Introitus, Requiem aeternam, Kyrie, Sequenz, Dies irae, Rex tremendae, Confutatis, Lacrimosa, Offertoium, Hostias, Sanctus, Agnus Dei, Communio y Lux aeterna conmovieron al público.
El director del Coro de la Fundación Teatro Principal de Palma, Francesc Bonnín dijo que "tiene algo de poético que el mundo empresarial saque un pie de su terreno para enriquecerse de la música".
Como preámbulo a la interpretación coral, se dio una explicación metafórica del porqué del Réquiem la propuesta adecuada para cerrar el acto. Mozart, en los últimos meses de su vida, explicó el directivo y colaborador del proyecto Agustín Castellanos, aquejado de numerosas dolencias y en una situación económica más que comprometida, compuso, entre otras, algunas de sus piezas más hermosas y emblemáticas: dos óperas (la sublime La Flauta Mágica y La Clemenza di Tito), el bellísimo concierto para clarinete y, por supuesto, la monumental misa de Réquiem. Este tesón y trabajo dejó una reflexión entre el público: Por encima de la formación y la creatividad, por encima incluso del genio, se erige, como supremo e inapelable director de orquesta y maestro de ceremonias, la fe en nuestra propia obra y el esfuerzo hasta el límite por llevarla a término.

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