"La ergonomía forense puede ayudar a las empresas a ser más sanas y productivas"
Javier Llaneza, licenciado en Psicología, ingeniero técnico en Metalurgia. (Univ. Oviedo), Diplomado en Ergonomía y Ecología Humana (Univ. Paris 1) y Presidente de la Asociación Española de Ergonomía, impartió unas jornadas organizadas por la Confederació d'Associacions Empresarials de Balears (CAEB) sobre ergonomía forense, en Mallorca e Ibiza durante el pasado 2010 y recientemente en Menorca.
¿Qué es la ergonomía forense?
Es una aplicación de la ergonomía en el ámbito de la Justicia.
En los pleitos y juicios por accidentes laborales el ergónomo forense es el experto, el perito, la persona competente y capacitada para informar al juez y para defender los postulados, bien de la empresa o de los trabajadores. Es una figura muy importante a la que pueden acceder todos los técnicos en prevención de riesgos laborales, los abogados, y los graduados sociales, pues todos ellos pueden beneficiarse de la pericia y experiencia del ergónomo forense. Es decir, es una profesión para el ejercicio libre y que complementa esa otra profesión, que es la de técnico superior en Prevención de Riesgos Laborales.
¿Es una aplicación, como tantas otras, iniciada en otros países, o en este caso hemos sido los españoles quienes hemos sido pioneros?
La ergonomía forense es una aplicación de la Ergonomía, aplicación preventiva que yo desarrollé en 1995 en Asturias y que está recogida en mi libro "La ergonomía forense" y se ha demostrado que es útil y cada vez más requerida.
Mi experiencia incluye la búsqueda de nuevos campos para la ergonomía, la ergonomía forense es uno de ellos, y quince años después se está demostrando su utilidad. Posteriormente, se han desarrollado otros campos relacionados con el peritaje judicial en materia de relaciones laborales, pero los aspectos conceptuales y metodológicos son distintos al otro campo del peritaje judicial.
En fin, mi vida es una vocación de servicio a los demás y la ergonomía es el medio para lograrlo y de esta manera ayudo a los empresarios, a los trabajadores e intento que este país sea mejor y que haya menos accidentes laborales y menos enfermedades, mejorando las condiciones de trabajo. Esto da sentido a mi vida y lo practico donde me llaman, sin dar prioridad a los aspectos económicos, y esta vocación de servicio me lleva bien a Menorca, como a Ecuador o Chile. Como decía Bertrand Russell, en mi caso, después de haber sido pionero en el campo de la ergonomía me siento obligado a darle a la sociedad lo que la sociedad me ha dado a mí.
¿En qué casos concretos puede actuar un ergónomo forense?
En situaciones de acoso, de mobbing, o bien para demostrar la relación de causalidad de los accidentes, o demostrar que una determinada enfermedad ha sido provocada por las malas condiciones de trabajo, o simplemente para facilitar la consecución de la demanda de una incapacidad laboral.
¿A quién han ido dirigidas estas jornadas?
CAEB siempre apuesta por conferencias avanzadas que no son clásicas y esta jornada de ergonomía forense abre las puertas para desarrollar una actividad profesional muy bien remunerada, por cierto, a los técnicos superiores en prevención de riesgos laborales, pero también a los abogados laboralistas y graduados sociales que pueden obtener mejores resultados para sus clientes si disponen de las pruebas que aporta un perito judicial especializado en ergonomía. Por tanto, tantos estos colectivos profesionales como los empresarios y las empresas se pueden beneficiar de estas jornadas.
¿Más vale prevenir que curar?
Claro, y además dentro de mi disciplina, que es la ergonomía, y que atiende al diseño de los lugares y de la empresa, tenemos en cuenta que la prevención, que viene del latín praevenīre, significa anticipar, anticipación, tiene que anticipar y tiene que estar incluida en el diseño de los lugares y espacios. De esta manera integramos la prevención dentro del proceso productivo, algo que está expresamente recogido en la legislación sobre riesgos laborales y no como algo complementario o ajeno que aplicamos por las obligaciones legales, por el temor a la autoridad laboral o inspección de trabajo, en suma por el temor a la fuerza coercitiva. Debemos estar convencidos de que una empresa que es competitiva es una empresa sana, que no tiene accidentes, que no tiene enfermedades, y cuyos trabajadores están muy satisfechos trabajando y no practicando todo lo contrario, que es el absentismo.
Transcripción de la entrevista realizada y emitida el pasado 4 de mayo en Onda Cero Menorca, con motivo de la participación de Javier Llaneza Álvarez en la jornada organizada por CAEB en su sede de Menorca.




